F11: Pantalla completa

 

Eros sosteniendo el espejo nos presenta a Venus, un buen pretexto para un desnudo femenino, sobre todo en la España del catolicismo puritano. 

 

 

   
 

La silueta perfecta, el contraste de cuerpo y sábanas con el rojo caliente de la cortina, incluso la paleta difusa del barroco que vela misteriosamente los rostros y hace que la mirada del espectador vuelva a la proximidad del cuerpo en primer plano, convierten a este desnudo de Velázquez, el único que pintó, en uno de los mejores de la historia de la pintura.

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