Edipo, a las puertas de Tebas, resolviendo los enigmas que la Esfinge (torso de mujer, cuerpo de león y alas de ave) planteaba a quien quisiera entrar o salir de la ciudad. Todos los que lo habían intentado habían fracasado y habían sido despeñados; así lo atestigua el pie que asoma en la parte inferior izquierda.

¿Quién es el ser que, siendo siempre el mismo, unas veces camina con cuatro pies, otras con dos y otras con tres? Edipo resolvió este y otros enigmas, y se convirtió en el salvador de la ciudad, pero a la vez dio un paso definitivo hacia su destino fatal.

La luz fuerte y dura del neoclasicismo le confiere al cuerpo desnudo del héroe la calidad de estatua clásica.

 
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