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Ya sabemos que Aquiles solo era vulnerable en su talón, la zona por donde lo cogió su madre Tetis para sumergirlo en la laguna Estigia y hacerlo invulnerable. Una flecha del troyano Paris, dirigida por Apolo, fue a clavarse donde no debía. La escultura, con todas las características del retorcimiento barroco, nos presenta el momento en que el héroe se desangra tras arrancarse la flecha que el insoslayable Destino había destinado a su famoso talón. Ver en tamaño grande |
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