F11: Pantalla completa

 

Desde que Aquiles, el más temible de los héroes griegos, se había retirado de la lucha contra Troya porque su jefe Agamenón le había arrebatado una esclava, los griegos cedían ante el empuje de los troyanos. Agamenón, entonces, envió embajadores a su tienda para convencerle de que retornara al combate.

   
         

La escena sirve de pretexto a Ingres para plasmar, en un frío cuadro neoclasicista, cuerpos esbeltos y musculosos con aspecto y pose de estatuas griegas, aunque con el amaneramiento típico de algunas de sus obras.

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