Verdades y mentiras
Elio Rodríguez-Figueroa
Hace dos años, por la lógica de los ciclos que rigen el sistema en el cual "mal convivimos": el Capitalismo, opiné que entrábamos en una de sus periódicas crisis, que cada vez serán más agudas y devastadoras hasta su final y desaparición como tal. Esto ha ido cumpliéndose a niveles generales y, como también comenté, para nuestro territorio, la colonizada Canarias, sufrirá los peores embates y la más trágicas consecuencias, gracias a las "inconsecuencias" de nuestra corrupta clase política, cuya obtusa visión ha dirigido el tremendo capital que se ha manejado en los últimos 20 años; a robarlo, a dilapidarlo o invertirlo de manera errónea, a pesar del 70% que nos roba España. En vez de sembrar papas u otros productos agrícolas que sustituyan los monocultivos esclavizantes, como el plátano y el tomate, han preferido, incluyendo a estos dos últimos, las pelotas del golf; muy atrayentes pero poco alimenticias, como veremos en un próximo futuro.
Está claro que no podemos dejar el porvenir de nuestra maltratada patria en las irresponsables manos de políticos incapaces, frívolos y prevaricadores; de estos señoritos de poca enjundia que pontifican desde un parlamento que se ha ganado el mote popular de "Casa de los ladrones" o "antro de las mentiras".
Constantemente leemos en la llamada prensa titulares mentirosos en primera página, y en páginas internas algo más cercano a la realidad: «el paro ha disminuido en 7.000 personas menos», y en las páginas internas: «el número de parados pasa de los 100.000. Aquello que dicen los españoles nuestra prensa intenta hacernos creer que es real. "Los canarios son dóciles (fáciles de manejar), aplatanados (gandules) y se inhiben frente a sus realidades. El colonizador se empeña en que seamos más españoles que ellos y transforman su concepto de "democracia" en su territorio en métodos puramente fascistas en la colonia. Ahí tenemos el abusivo proceso de un joven, Thailo, al cual un Juez lo condena por manifestarse pacíficamente, como reconoce el testigo principal, un guardia (el fantachesco e insultante "pendón", signo de lo peor y más reaccionario en el anual desfile, para mayor insulto a lo nuestro y oprobio del colonizador y sus lacayos nacionales), lo condenan a un año y seis meces, más 450 euros de multa; les importa poco destrozar la vida de un joven, cuyo delito es manifestarse frente a un insulto a todo nuestro pueblo; evidentemente vamos a protestar antes tal injusticia y llegar donde haya que hacerlo.
Y aquí volvemos a la riqueza acumulada en los veinte años, que hay que señalar que, antes de que los nuestros y los suyos venidos a enseñarnos como hay que hacer las cosas, ya se llevan por las buenas o por las malas, cubierta o encubiertamente, el 70% de la riqueza creada en la Nación canaria. Esto entra en la lógica del colonizador; para mantenernos dependientes hay que mantener el subdesarrollo. Si nuestro pueblo toma conciencia de sus valores con toda lógica se preguntará ¿qué hacen ellos aquí, para qué los queremos? Dejarían pues de hacerse necesarios, (nunca lo fueron ni lo serán) de salvarnos la vida. Así pues, los españoles son necesarios, los canarios son bobos de baba. Repetimos, dóciles y gandules; no podemos dejarlos solos, para que se aprovechen otros lo hacemos nosotros (los españoles).
Así pues, toda esta parafernalia de prensa, radio y televisión intenta convencernos de que su verdad es la nuestra, razón por la cual y habiendo sufrido el fracaso de los partidos políticos como instrumento de liberación hemos de adoptar otros esquemas organizativos: las Unidades de Tagoror que fomenten la unidad de los canarios con un solo fin: hablar de Canarias y de su problemática, buscar y encontrar el camino (desbordamiento democrático) y los métodos (resistencia pasiva, como etapa primera) que hagan posible el obtener su libertad e Independencia.