Bien pudiera ser un cuento

Juan Jesús Ayala

No es que la trapinsonda en esta sufrida tierra nuestra sea una constante, pero sí con bastante frecuencia aparece la mentira y la trampa; no es que la miseria de la política en la que se mueve la sociedad canaria sea denigrante, pero sí que deja mucho que desear; y no es tampoco que ciertos políticos elevados a los pódiums de un poder casi omnímodo sean cualquier cosa menos que un referente a imitar, pero si que hay demasiados que desde su ignorancia encubierta tejen y destejen el futuro de las Islas. Y lo hacen con todo el desparpajo del mundo, arrumbados a los personalismos y traperismos dejando de lado cualquier acuerdo que se haya tomado con anterioridad.

Y viene esto porque bien pudiera ser un cuento lo que se está gestando en el ámbito político de Canarias por parte de una fuerza política llamada PP y por otra llamada ATI, que es ni más ni menos que la conversión en una sola que emulase a la Unión del Pueblo Navarro. O sea, fuerte en las islas, en este caso en las orientales, con el PP como claro dominador y en las occidentales con ATI y sus ramificaciones de API y AHI, para así, desde ese nuevo conglomerado, concurrir en comicios autonómicos y, que luego, más adelante, en las generales, se le cedería por parte del PP algún parlamentario que junto a los 3 ó 4 de ATI-API-AHI formarían el grupo canario. Claro que para que esto se verifique y tome cuerpo de realidad habrá que acabar con lo que llaman la pata que CC tiene en Gran Canaria que no es otra que ICAN, y que en estos momentos está representada mayoritariamente por el sector de Román. Y esta pata, parece ser, por lo que se dice y más por los que se oculta está a punto de resquebrajarse ya que, la pobre, está tan apolillada por los envates de la traición que sus días están contados.

Pero sucede que no es que no se le quiera dar la Vicepresidencia a Román. Es que es necesario no dársela por determinadas circunstancias que en parte no son sólo políticas, sino de otra índole. Y es que don Adán deberá tener a su lado, en la vicepresidencia, a alguien que no le incomode y que lo sustituya con la garantía de la fidelidad. Y el más idóneo, dicen, es el actual alcalde de Santa Cruz, Zerolo. Y claro, como según dicen, todo tiene que quedar en casa, el sustituto de Zerolo para acceder a la alcaldía sería una pariente de don Adán.

Así que las apetencias de Roman se quedarán en agua de borrajas porque determinadas circunstancias, y no sólo políticas, entrarán en colisión con lo que "democráticamente" se decidió en un consejo político de lo poco que queda de CC.

Y el resto de la operación consiste en laminar cualquier atisbo de nacionalismo que circule por ahí, porque se realice la fusión de PP y ATI ya la referencia "nacionalista" que ostenta su pseudonacionalismo decaerá, pero harán lo posible para que quede como tal y no aparezca en el horizonte de la política canaria ningún otro referente político de hechura nacionalista. Y si apareciera hay que desprestigiarlo y vituperarlo para que no se desarrolle y pueda crecer.

Está claro que esto bien pudiera ser un cuento. Uno más de los que nos tienen acostumbrados los contubernios de la clase dirigente canaria. Pero de cualquier manera, lo importante es que la gente comience a reflexionar, a desentumecerse y mirar hacia adelante sabiendo quién es quién en esta tierra saeteada por las decisiones contradictorias de aquellos que pretenden meternos gato por libre.

Los cuentos están para contarlos, a veces desde la inventiva y desde la fabulación, pero muchos de ellos se han sacado de la vida misma o de los que desde la virtualidad se imaginan porque hay numerosos datos que pueden hacer de la ficción pura realidad cotidiana. Cuentos circulan a montones y no es la pureza y el estilo literario lo que interesa, es sólo el argumento. Porque va a ser el argumento lo que nos siga diciendo lo que hay, y como es norma, lo que hay es desalentador, poco motivador y, sobre todo, hace que nadie se sienta seguro ante las cargas de profundidad que se han puesto para desajustar la convivencia política y hasta social de las Islas. Uno puede equivocarse, por supuesto, y podrá quedarse, como eso, como un cuento más de los que nos tienen acostumbrados.