Las sinrazones de la abstención (II)
De:
Francisco Javier González *Ya expuse en el anterior escrito del mismo título mi criterio de que la no existencia de una estructura política independentista organizada que tenga la suficiente fuerza política y presencia en la sociedad para rentabilizar un posible "voto rebelde", conllevaba, a la vez, la imposibilidad de realizar una campaña seria en pro de este "voto rebelde" o en pro de una abstención política activa. El "quedarse en casa" el próximo 25M o en cualquier proceso electoral que la metrópoli -única que hoy por hoy puede hacerlo- convoque en nuestra patria solo refleja, a mi juicio, la impotencia actual del independentismo.
Si aceptamos esto, el problema no es tanto lo que vayamos a hacer el 25M o en cualquier otra convocatoria similar, sino como vamos a construir y desarrollar una fuerza política independentista capaz de afrontar con éxito estos procesos. Es evidente que las características de esa fuerza y el como construirla se sale fuera de este debate, pero es a mi forma de ver el problema clave del nacionalismo patriota canario hoy por hoy, problema que todos tenemos la obligación de abordar.
Aceptar la ausencia de esta fuerza, aparte de a una profunda autocrítica y a un análisis riguroso, nos obliga a plantearnos una pregunta crucial ¿Será que no existe porque no es viable, porque no hay condiciones objetivas para su existencia? Aunque no es este el espacio ni el momento de ese análisis riguroso obligado, si es necesario, científicamente, para contestar a esa pregunta exponer los datos mínimos que ayuden a su comprensión.
El independentismo se presentó, de forma muy limitada, a las elecciones locales del 87. El mejor resultado lo obtuvo el CNC en Lanzarote con un 7% de los votos, mientras que en Tenerife, tanto el CNC como el FREPIC-AWAÑAK (que solo se presentaban en Santa Cruz y La Laguna) malamente obtenían un 2% de los votos, porcentaje similar a los obtenidos en Las Palmas. En el 91 ambas formaciones se presentaron formando la coalición "CANARIAS POR LA INDEPENDENCIA" y los resultados no fueron mejores. En ambas convocatorias, por otro lado, la abstención fue del 39%, aunque en ayuntamientos como Santa Cruz y Arrecife la abstención superaba el 50%. ¿Significa esto un rechazo de la población a las tésis independentistas? Creo que ya intenté explicar que, en ninguna convocatoria existió, ni siquiera dentro de las fuerzas políticas que optaron por la participación, acuerdo para llevarla a cabo, así como cual fue la precariedad de medios con que se afrontó el proceso, basado únicamente en la voluntariedad de los que las llevamos a cabo. En esas condiciones los resultados no podían ser otros que los que se obtuvieron, pero ayudó a mantener viva en la calle la noción de independencia y, sobre todo, a "normalizar" la posibilidad de acceder a ella, a entender por nuestros compatriotas que los independentistas eramos personas absolutamente normales.Tampoco podemos dejar de lado el hecho de que el sistema electoral está planificado para su autoperpetuación y para no poner en riesgo el dominio metropolitano y que romper este esquema no es una cuestión baladí, aunque, desde luego, puede hacerse.
La pregunta subsiste ¿Nos estamos empeñando en crear una necesidad -la de contar con un estado propio- donde no hay condiciones objetivas para hacerlo? Para responder no debemos de olvidar que PCU-UPC, con un mensaje autodeterminista, obtuvo un 16 % de los votos y apreciables resultados, posteriormente malgastados precisamente por la falta de presencia de independentistas en los puestos obtenidos. Tampoco podemos obviar cuestiones como las encuestas sociológicas que dan más de un tercio de nuestra población -independientemente de su lugar de orígen- que se confiesan como solo canarios y no españoles, y una inmensa mayoría que se autodefinen como más canarios que españoles, porcentajes estos muy superiores a los que en Euzkadi se confiesan solo vascos o más vascos que españoles. Por otro lado, aunque el espacio y el tiempo lo impidan, sería preciso introducir en este análisis toda una serie de consideraciones tanto sociales como económicas que muestran a las claras la necesidad de que los canarios controlemos nuestros propios recursos y nuestro devenir, cuestión que solo se garantiza con la independencia política. En consecuencia, condiciones objetivas si las hay, nos fallan las subjetivas, fundamentalmente la organización y una praxis política adecuada a nuestra realidad actual. Hemos de reconocer en nuestra autocrítica que las organizaciones independentistas no hemos sabido llegar a nuestra población, tal vez por el excesivo hincapié en el tema de INDEPENDENCIA sin explicar que no se trata de un salto en el vacío sino de una necesidad política para alcanzar mayores cotas de bienestar social y económico, aparte de una necesidad psicológica para vencer los síndromes creados en nuestro ser colectivo por años de colonialismo español.
Espero que esta vez salga reflejado lo que he escrito para abordar la última parte, que intentaré mañana, si los "demonios informáticos" no me lo impiden, esto es, contestar a: ¿Qué podemos hacer ante un proceso electoral como el del 25M?
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Recibido de Canarias Libre