Diagnóstico psicopolítico
Elio Rodríguez-Figueroa
Un diagnóstico psicopolítico nos lleva a la conclusión de que nuestra clase política roza la paranoia en grado superlativo. No hay normas éticas ni morales que puedan servir de ejemplo.
Nuestras "lumbreras" nos deslumbran. No hay análisis capaz de valorar sus actuaciones. Y esto se refiere no sólo a nuestro territorio Nacional canario; la España colonial, supuestamente progresista, tiene un exponente: el Sr. Felipe González, traidor ideológico y gracias al cual su respetado Franco ha conseguido pervivir hasta el presente. El hombre en cuestión, hace despreciables comparaciones entre uno de los pocos ejemplos de dignidad y valentía, Fidel Castro, y Franco. Los comentarios huelgan. Fidel no necesita que nadie lo defienda, para eso estará la historia. Y el tal Felipe González, ejemplo de lo que no hay que imitar, ha dejado un PSOE mutilado de sus ejes centrales: la "S" de socialista, que la enterraron hace mucho; la O de obrero, que sólo los incautos pueden creer que aún existe -en el mejor de los casos, resta un algo parecido al espíritu de la caridad cristiana, carente de toda intención de transformar el sistema de explotación existente-; la P de partido, una entelequia que oculta una multitud de reaccionarios vergonzantes que nada tienen que ver con lo que fueron sus creadores, gente honesta que sí, creían y luchaban en una senda progresista. Resta la E de español, y no siempre lo mejor de ello.
Hay algo que está ahí. Los comunistas españoles fueron, en el pasado reciente, los más firmes defensores y baluarte en la guerra civil de la lucha contra el fascismo franquista. Un Partido Comunista que la traición de un Carrillo, y de otros, no logra borrar su heroica participación y el haber sido artífices de la resistencia hasta la muerte del General traidor, pese a lo cual quienes llevan las mejores rentas son aquellos que poco dieron y que nunca encabezaron la lucha; o los propios franquistas o sus condescendientes, flojos y entreguistas, además de corruptos. Debemos aclarar que en los tiempos presentes los comunistas de Izquierda Unida y el PCE actual participan e irresponsablemente apoyan el colonialismo español en nuestra Nación Canaria, así les va, y que los propios comunistas Canarios repudian y deberán hacerlo si respetan al marxismo y cuales fueran las interpretaciones del mismo. Los felipistas son el baldón y deshonra de lo que fue, política e ideológicamente, un honesto PSOE.
En el territorio nacional canario, el reciente proceso electoral la COCA es una demostración de la vergüenza y de sinvergüenzas acompañados de simplonería militante, y de quienes han tenido más fidelidad en los trucos y picardías de la escuela española, aplicada en nuestra colonizada patria por sus esbirros, que en el contacto con su pueblo, frente de aquellos otros que, sin traiciones ni aceptar sobornos, nos hemos siempre mantenido en defensa de lo que mayoritariamente nuestra población ha defendido, al tiempo que repudia lo que es una lacra política envuelta en los escándalos y la corrupción, y la corruptela jurídica, más creada para mantener el colonialismo que para aplicar la justicia.
Este es el pago que ha recibido la COCA en Gran Canaria, por débiles y por dar las espaldas a sus realidades. En Tenerife ha prevalecido las fuerzas del cacicato y el oportunismo de los "listillos" pos-franquistas, acompañados de un PXXE débil y colaborador del colonialismo.
Está por ver la creación del partido que englobe las virtudes necesarias, y crear una unidad más profunda, utilizando las fuerzas políticas necesarias; la fuerza que viene del pueblo y de lo suyo, unido a la necesaria habilidad, cuya base es la práctica ética y la persuasión apoyada en ejemplos de honradez sin paliativos. El camino a seguir es la creación por la minorías actuantes de las Unidades de Tagoror y la asidua práctica de la Resistencia Pasiva, camino de la Independencia.