POBREZA ETERNA

Camilo Estrada Luviano

Cada país es una formación socioeconómica específica, sin embargo, en todos los países latinoamericanos, el predominio del capital es indudable, aunque subsistan formas de producción anteriores a él. Este capital es el que hace que todas las relaciones sociales se sometan a los intereses de las relaciones de producción capitalista, aunque la empresa no sea precisamente una fábrica.

El dinero que es el equivalente universal, y por lo mismo, con él se puede adquirir, de hecho, casi todo; tiene que invertirse en la compra de medios de producción y de fuerza de trabajo y es en la empresa capitalista donde la fuerza de trabajo transforma los objetos de trabajo en mercancías que son propiedad no del trabajador, sino del dueño del capital..

En este proceso de trabajo es donde se hace no sólo la transformación de unos objetos en otros, es decir, la producción de mercancías, propiamente dicha, sino también en ella, se da la explotación del trabajador puesto que a él no se le paga el producto íntegro del trabajo. Es verdad que el trabajador nunca ha recibido el producto íntegro de su trabajo, pero en el capitalismo lo que no se le paga al obrero va a los bolsillos del patrón en forma de ganancias después de que éste vende la mercancía producida. Esto es precisamente la explotación capitalista.

Los patrones nunca producen para la satisfacción de las necesidades de la gente que conforma la sociedad, sino que producen para obtener ganancias. Es más, no pueden no hacerlo, porque si así sucediera quedarían fuera de la jugada. Por la misma razón tienen, de una manera constante, que elevar la productividad de sus empresas y ésta se eleva con una mejor organización del o de los procesos de trabajo y elevando la intensidad del trabajo, lo que se logra, a su vez, con el mejoramiento tecnológico, que conjugados generan el hecho de que se produce más en el mismo tiempo o lo mismo en menor tiempo. El ideal es lograr que se produzca lo más en el menor tiempo posible.

El lograr aumentar la productividad significa, para el capitalista, un desembolso mayor de capital por lo que él considera totalmente justo que debe obtener mayores ganancias y así ininterrumpidamente. Esto es lo que llaman crecimiento económico. Este crecimiento económico también origina que si se eleva la productividad en la empresa la cantidad de obreros que se requiera para producir quizá hasta una mayor cantidad que lo que se producía sea menor, lo que significa que el crecimiento económico, en el capitalismo, implica, forzosamente, la generación de desempleo. Pero el aumento de ganancias también significa el crecimiento del capital que, ahora, podrá ser invertido en otras empresas y así esa población echada a la calle puede encontrar nuevamente empleo.

Eso da oportunidad, dentro de ciertos límites, a determinada cantidad de obreros de que, aunque haya sido expulsada del aparato productivo, pueda tener una nueva oportunidad de reingresar a él. Pero la avidez de obtener mayores ganancias y el proceso mismo del crecimiento económico capitalista provocan que el avance de la ciencia y la tecnología y, por ende, de la productividad sea mayor que la demanda de empleo por parte, tanto de los obreros desempleados, como de los nuevos individuos que ingresan al mercado de trabajo. Esto es lo que hace que el desempleo sea consubstancial al capitalismo.

Al haber mayor oferta de mano de obra, ésta rebasa la demanda de empleos lo que, a su vez, presiona los salarios que se ofrecen a los que logran ser empleados, en otras palabras el desempleado, aunque sea involuntariamente hace que bajen los salarios de los que están empleados y, por lo mismo, reduce el ingreso de los trabajadores empleados lo que significa caer en mayor pobreza.

La única salida para lograr que los pobres tengan empleo es: o subsidiarlos, -lo que es lo mismo que la sociedad toda les dé algo para vivir-, o que el Estado empiece a abrir hoyos para después taparlos, lo que lo lleva a la irracionalidad en el gasto, pero puede no hacer cosa tan irracional, sino al contrario de eso, puede ingresar al aparato productivo, pero si esto hiciera, de inmediato todos los de la clase social capitalista gritarían que se está invadiendo su esfera de acción, como si alguien se la hubiera adjudicado por derecho natural, cosa que en la realidad social así es por la existencia de la propiedad privada sobre los medios de producción y de las relaciones sociales de producción capitalistas, resultante de ella. En otras palabras, es la existencia de las relaciones capitalistas de producción lo que hace "derecho natural" el que la producción sea el campo de acción de la burguesía. Ninguna otra explicación es objetiva, si es que pensamos "como dios manda"

Como en el sistema en que vivimos, el Estado existe para defender los intereses del capital, representado por la case social de la burguesía, si hace algo para paliar la pobreza es porque el capitalista para "su progreso" necesita la paz social, pero nunca podrá acabar con la pobreza, porque simple y sencillamente, ésta existe como resultado del proceso de producción capitalista, así que lo que haga el gobierno, diga lo que diga, no es otra cosa que lo que nuestro pueblo llama dar atole con el dedo.

El mismo Vicente Fox y Quesada, presidente mexicano, en Suecia, donde anda pretendiendo ser el vendedor más grande del mundo, en el "panel empresarial organizado por el Consejo Empresarial de Suecia" [...] "habló del alto nivel de reservas de México así como de su capacidad para captar el mayor porcentaje de Inversión Extranjera Directa en América Latina. [...] Esto nos muestra la estabilidad, las garantías, la seguridad y la certeza de sus inversiones, más aún porque actualmente tenemos un Gobierno dirigido a los negocios, comprendemos los negocios, apoyamos los negocios y nos aseguramos que la inversión en México tenga utilidades que sean atractivas para ustedes" (El Independiente, México, 4/VI/03).

Lo principal son los negocios y las ganancias atractivas (utilidades, dijo él). Lo del empleo viene con los negocios, pero no es el objetivo del gobierno mexicano, mucho menos abatir la pobreza, como gobierno, consecuentemente burgués, que es.

¡Más claro no canta un gallo!

7 de junio de 2002