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Las Unidades de Intervención Policial de Tenerife y la llegada de Gran Canaria tiraron de piernas y brazos de los pasivos manifestantes que se aferraban a sus compañeros y se pegaban al asfalto en vano intento de no ser arrastrados. Las imágenes no precisan de explicaciones; por sí mismas dejan en evidencia la violencia policial que, por cierto, fue recogida en las telenoticias sobre Canarias de todas las Cadenas de TV y, con profusión de fotos, en la prensa de Canarias y de allende de los mares.

A todas estas hay que destacar las desafortunadas declaraciones de la Alcaldesa, Sra. Oramas, que, contra viento y marea, trató de justificar la intervención policial, calificándola de "impecable". El pecado es el suyo, por falsear y mentir sobre unos incidentes que estuvieron a la vista de todos. Siendo justos, hay que señalar también, en sus declaraciones, la sentencia de que «cada elemento de nuestra historia esté en el lugar que le corresponde en el siglo XXI»