Inmigración: Entre lo inexplicable y lo indignante

Francisco P. De Luka.

Resulta muy díficil entender la ignorancia del viceconsejero de Asuntos Sociales e Inmigración del Gobierno canario, Sr.Codina, en relación a la petición de que rectifique su delirante negativa a secundar el pacto por la Inmigración, una suerte de marco politíco de mínimos en que se envuelve la desgracia de muchos hermanos continentales.

Resulta cuando menos tétrico, en estos momentos en que la desgracia se enseñorea de la isla de Erbania, que el citado responsable político español eluda también una petición de la oposición para convocar la Mesa del Pacto con el fin de mantener el acuerdo firmado por los segmentos políticos y sociales de las Islas para hacer frente a este drama humano. Por contra, el ceceante y pulcro consejero quiere más perras y más recursos. O, en todo caso, "gestionar" los recursos ya existentes para ¿disuadir? ¿asustar? a los cientos de personas que exponen sus vidas para, en paradójica pirueta, mejorarlas a tan sólo 96 km. de distancia. Lo que él quiere es "efectividad". Hay que ser efectivo y eficiente, dos adjetivos universales a los que se empeña en darle un sentido exclusivamente frío y europeo. Ser eficiente y efectivo es colocar el corazón a un lado ante un bebé de meses o ante una mujer embarazada que no sepa nadar. No hay elección posible. Se aplica la Ley y punto. La inmigración -concluye él- es sólo un Programa Greco del Ministerio del Interior, y por tanto disuasorio, y un "Planito" Greco canario de andar por casa (también disuasorio) pero susceptible de ser reforzado, en un futuro, con lanchas más potentes y sofisticadas y un sistema de radares "acusicas" que sirvan, digamos, para algo parecido a un pequeño "susto" igualmente disuasorio.

Es indignante y vergonzoso que nuestro Archipiélago norteafricano esté de "moda" en los círculos mediáticos por una inexplicable sucesión de naufragios que causan decenas de víctimas. Las estadísticas son escalofriantes y apuntan directamente a las conciencias: 40 muertos y 30 desaparecidos en las Islas desde Enero pasado; 221 detenidos en dos días; en las últimas jornadas 9 falúas de las que naufragan dos con el resultado de 10 cadáveres confirmados y 15 desaparecidos que aún no fueron encontrados.

Nuestro pueblo está cansado de tanta ineficacia y de tanta falta de humanidad. Y también está harto de la pasividad del Gobierno español y de sus representantes en la colonia: el Sr.Soria, con su fría indiferencia y su demagogia electoral; o el referido Sr. Codina, que ahora dice que las falúas son más rápidas pero más "inestables"(?). ¿Es que las falúas anteriores, más lentas, eran más estables? ¿Tiene relación la velocidad con la estabilidad? No lo sé, me pregunto.

¿Es que los inmigrantes al ver las patrulleras de vigilancia disua-Soria huyen despavoridos acelerando el motor fuera borda y por ser más rápidas "vuelcan"?. No lo sé, me pregunto. ¿Cúal es el motivo del vuelco? Entonces, ¿las falúas de antes eran garantía de menos muertes por ahogamiento? Lo que resulta evidente es que una cosa son los medios de control y vigilancia de la inmigracion (Plan "Greco" canario") y otra los ridículos y vergonzosos medios que se disponen para las operaciones de búsqueda y rescate de los naúfragos: según las autoridades de Fuerteventura y organizaciones humanitarias existen tres patrulleras con cinco efectivos humanos, de las que sólo funcionan dos. Estas mismas fuentes se preguntan porqué se hunden las falúas con tanta facilidad cuando se acercan a la costa de Fuerteventura.

La sociedad majorera y canaria en general exige medidas racionales. Que se lleven a efecto. Y bien. Y pronto. El alma isleña es noble y no permanece insensible a la llegada de estos continentales maghrebíes o subsaharianos que únicamente buscan un futuro mejor para sus familias. Ahí están como ejemplo solidario a seguir, las entregas de alimentos por parte de los campistas de la playa de Jacomar (indudable gente nuestra, del pueblo) a los desgraciados que pudieron sobrevivir y pisar la costa canaria. Tanto es así que se quedaron ellos mismos sin comida, pues lo prioritario, señores cristianos del PP, es dar de comer al hambriento. Los reiterados ruegos, hasta la extenuación, por parte del Sr. Noda, actual delegado de la Cruz Roja en Fuerteventura, de dotar a la isla de más medios humanos y materiales para el salvamento de las víctimas suenan como una ruidosa pita en los tímpanos de los representantes del colonialismo español que aún no han reaccionado. Fue el Sr. Noda digno presidente del Cabildo de Fuerteventura, allá por los años difíciles en los que tuvo que "sobrevivir" a las fuerzas de ocupación de la Legión, actualmente sólo un triste recuerdo en la memoria colectiva majorera. Y es el Cabildo de la isla el que plantea ahora, a través de su comisión de gobierno, la exigencia de que se realice una investigación en profundidad sobre todas las causas y circunstancias en las que se están produciendo estas muertes en el mar.Y ya no está dispuesto a aplicar zafios tecnicismos ni paños calientes.Va a pasar por encima de pactos entre el PP y la silenciosa Coalición Callada y de Gobiernos "estables". Si esta cosa encochinada no cambia va a denunciar, pegando el famoso puñete en la mesa, esta intolerable e inhumana situación ante las más altas instancias de una concienciada Unión Europea, por aquello de los millones de africanos que allí viven y trabajan normalmente. Por cierto, esa misma institución que denunció recientemente al Estado Español, precisamente por la falta de medios y atención a los inmigrantes y a las infracondiciones de habitabilidad de viejos aeropuertos convertidos en indecentes goros.

La causa profunda de todas estas tragedias humanas hay que encontrarla en la denigrante y chirriante situación colonial que padeció nuestro esguañado Continente desde principios del siglo XIX por parte de los europeos. El naife extranjero penetró profundamente su piel hasta alcanzar sus más sensibles arterias. La sangría aplicada durante un siglo y medio a un vasto territorio que en la actualidad supera los 800 millones de habitantes trae estos lodos de miseria, hambre y desolación. De esta infame esquilmación vivió y vive la chocheante Europa -excepción hecha de los períodos bélicos- durante el siglo XX y lo que va del XXI: oro, diamantes, petróleo, materias primas, minerales, agricultura, bosques.... Le lanzaron durante todo ese tiempo asquerosas escupitinas que infectaron sus civilizaciones y sus riquezas culturales ancestrales y milenarias.

Lo que demanda Africa no es compasión, ni misioneros; ni hermanitas de la caridad, ni inútiles días del Domund. Ni mucho menos ejércitos de ocupación de algunas superpotencias con descarados intereses creados. Son sólo parches botados a la cara y a la maltrecha dignidad de 53 Estados independientes que heredaron -muchos de ellos- los vicios y los pecados propios de la ausencia de auténticas democracias participativas. No se les dió la caña para que pesquen. Se les vendió pescado podrido.

Suena por tanto a hipocresía y cinismo el concepto "humanitario". Nuestro Continente reclama, en primer lugar, un justiprecio que repare los años de expoliación y esquilmación colonial. En segundo lugar, no piden ayuda "humanitaria", sino que exigen, en pie de igualdad con todas las naciones del mundo, un trato de justicia y solidaridad efectiva sobretodo por parte de las grandes potencias del llamado "primer mundo civilizado" (¡guárdenme un cachorro!) para poder encontrar la salida socio-económica definitiva. Sería este, sin lugar a dudas, uno de los temas "estrella" tratados en la reciente cumbre de la UA (Unión Africana) celebrada recientemente en Maputo (Mozambique).

Vienen ahora como anillo al dedo las reflexiones de dos grandes dirigentes africanos: la de Julius Nyerere, ex-presidente de Tanzania, cuando al dirigirse a una comisión de donantes "humanitarios" europeos les espetó: "Por favor, no nos echen una mano, quítennos el pie de encima". O esta otra del primer presidente de Kenia, Jomo Kenyatta, cuando dijo de los ingleses aquello de "Cuando vinieron, ellos tenían la Biblia y nosotros las tierras; ahora, ellos poseen las tierras y a nosotros nos dejaron la Biblia".

Por lo tanto y en consecuencia, si "Europo" dejó "preñada" a Africa ahora habría que pedirles a los españoles y demás europeos que atendieran mejor a sus pobres "hijos" inmigrantes que no buscan sino lo que en un tiempo les quitaron.....