Horro
Elio Rodríguez-Figueroa
Horro de vergüenza, es decir, falta o carencia de dignidad, ignorancia de toda ética. Es la imagen que nos define a nuestra clase política. Hay quienes hablan con cierto desparpajo de "Repúblicas Bananeras, pero ¿cómo se puede ser tan descarados? Lo que Vds., políticos canarios, para deshonra de nuestro pueblo, olvidan es que en las tales repúblicas bananeras hay, al menos, rasgos de dignidad y de saber morir. Aquí todo es un asqueroso manoseo, donde sólo se busca las prebendas, sin el menor respeto por lo que se han pasado prometiendo durante un mes en la pesca de simplones que se realiza en la Colonia, para la matanza cuatroañera de ingenuas ilusiones y vergonzantes cosechas de suculentos beneficios.
Y ahí están de nuevo, pícaros por naturaleza y de profesión timadores. Nos tupen con un montón de titulares; hay que dar impresión de digna y superior seriedad. Realmente esta banda de rapaces nos toman por idiotas, y casi asumimos que lo somos. Lo que está ahí es que no somos capaces ni de un gesto de república bananera; es decir, no tenemos agallas para poner los "cataplines" y dar ejemplo de dignidad.
Nos escriben sobre la infamia de "cementerios marinos". Flaca es la memoria. Cuando llegábamos a nuestra América hermana, muertos de hambre y con el estigma del infame franquismo, aún en la Venezuela del recién fallecido Gómez y su sucesor López Contreras, nos echaron, pero nos dieron de comer una semana, y en Colombia fuimos generosamente acogidos por el presidente Santos y del asesinado Jorge Eliezer Gaitan, asesinado en 1958 -"El Bogotazo"-. Nosotros, a los hermanos de nuestro continente los tratamos como escoria,
y nuestra crueldad llega más allá del racismo. Las razones son las mismas que sufrió, y volverá a sufrir, nuestro pueblo cuando acaben (en vísperas estamos) los "gloriosos días del absurdo sistema capitalista que ha sumido el entero planeta en la miseria. Somos 6.000 millones, de los cuales un escaso 30% come sin problemas y vive razonablemente. De ellos unos 200 millones lo hacen "frívola" y gloriosamente, el resto se las "apaña". 2.500 millones están en una franja donde unos cubren lo esencial y un 10% roza la "opulencia" de los explotadores. Y de éstos, 1.300 millones tienen un régimen de más justa justicia social. Nos quedan 1.500 millones de pobres absolutos en el oprobio y la miseria, sin paliativos; y lo más absurdo, sin razón alguna. Estas multitudes, sin otra identidad que la miseria, son habitantes de países potencialmente ricos, cuyas riquezas fueron y son esquilmadas por el Norte con la complicidad de los explotados del Sur, y éstos, a su vez, explotadores de sus propios pueblos, entre los cuales estamos incluidos. Pudiendo ser ricos, prefieren no defender lo propio y ser cómodos e irresponsables ejecutivos bajo la protección de quienes los domina. No hay pueblo, no hay masas; estamos dejando que los pueblos se transformen en multitudes sin identidad y sin raíces, fácilmente moldeables. Como resultado, un botón de muestra: en el último proceso electoral español, impuesto bajo la etiqueta de "proceso democrático" y que demuestra, una vez más, la eficacia del nazi-fascismo al amparo de los intereses del capital foráneo, que bien ha sabido aprovechar y utilizar unos valores como el puteado término de "democracia participativa". Ya en 1932 Goebel (Hitler) hizo la fantástica alquimia de transformar la parodia democratica en el nazi-fascismo, proceso similar al actual, dejaron 120 millones de víctimas y el trágico fortalecimiento del imperialismo a escala mundial, esta vez bajo el liderazgo "demoniaco" del que esperemos sea el último reducto del sistema absurdo que denominamos "Capitalismo Imperial", con su líder USA-Bush.En esta tierra, las maniobras de los políticos corruptos sobrepasan los límites de todos los adjetivos. Es todo de una tal pobreza mental, que nos preguntamos, ¿hasta dónde podrán llegar los límites de la ridícula pantomima canaria, y hasta cuándo van a aguantar nuestras multitudes, manipuladas por corruptos de un cociente político-cultural cero, y cuya soberbia sólo es comparable a su ignorancia social?.
Una vez más indicamos el camino frente a tales desmanes: Resistencia pasiva y Desbordamiento democrático, y organizar algo que nos haga respirar oxígeno: "Unidades de Tagoror".