Frustración por impotencia política (II)

* Francisco Javier González

La razón histórica que he expuesto en la Parte (I), basada en fundamentos que tuvieron validez hasta un determinado momento (1979), aunque sigue hoy ejerciendo su peso en el nacionalismo patriota canario no es, ni mucho menos, la única. La segunda gran razón del abstencionismo, sin que eso agote la nómina, es la que denominé como "frustración por impotencia política".

Desde 1983, en que se presenta "Siete Estrellas Verdes" -y, si mal no recuerdo, el FPC en Lanzarote- como claramente independentistas, quedó claro que el arribismo político había cogido con fuerza las riendas del pseudonacionalismo desde 1979. El independentismo presente en sectores de PCU se inhibió totalmente y las clases pequeñoburguesas dividían sus apoyos entre un pseudonacionalismo autonomista y un españolismo dependizante, con lo que cualquier posible apoyatura económico-social del independentismo contaba solo y exclusivamente con el esfuerzo militante, de una militancia que, por lo exigente de los presupuestos, era forzosamente limitada y procedente, mayoritariamente, de sectores populares de escaso poder económico.

Supuestamente, los resultados de unas elecciones traducen en votos los presupuestos políticos de las organizaciones que se presentan. La realidad es otra muy diferente. Esos resultados vienen grandemente determinados por la inversión económica que los partidos han hecho ante las elecciones y por la potencia de los apoyos mediáticos con que puedan contar, especialmente con la apoyatura televisiva y los que, desde la dirección de las organizaciones, apstamos por la participación -que nunca fue una posición unánime de toda la dirección- eramos muy conscientes de los escasísimos medios conque contábamos: solamente el esfuerzo militante para dar horas de trabajo frente al adverso posicionamiento de todos los medios de comunicación proclives al apoyo al españolismo o al autonomismo de CC, y enemigos acérrimos de cualquier posición cercana a los independentistas.Por eso la máxima expresión de la propaganda nacionalista fue siempre el mural.

En esas condiciones sabíamos perfectamente cuan magros iban a ser, por fuerza, los resultados obtenidos pero, a pesar de advertirlo a la militancia y de explicar las razones políticas de la participación, nunca dejaron de aparecer sectores de militancia o simpatizantes que realmente creían en la posibilidad de obtener resultados, lo que originaba, al final del proceso, que una serie de desencantados se unieran por frustración a la posición abstencionista. La realidad es que nada hay todavía hoy que nos permita augurar triunfos electorales, siquiera modestos, para el independentismo, por lo que esa "frustración por impotencia" es la segunda razón, y hoy por hoy la de más peso a mi juicio, para el abstencionismo del nacionalismo patriótico.

Dejo para otro momento próximo el análisis de las razones que, a mi juicio, deben plantearse los nacionalistas para su participación en la pugna electoral, razones que sigo defendiendo aunque dada mi no militancia partidaria actual no tenga participación directa en este proceso.

Salud para todos los compañeros

* Recibido de "Canarias Libre"