Falta de rigor

Elio Rodríguez-Figueroa

Leo las sesudas, y no siempre veraces, páginas en las que varios compañeros dedican al examen de las contiendas electorales, con mucho más ahínco que el que debieran emplear para marcar y aportar nuevas tácticas para nuestra liberación.

Evidentemente hay un síndrome colonial que ha hecho profunda mella en nuestros compatriotas, incluyendo compañeros. Es algo que tienen bajo la piel y, aunque un tanto cruel, habría que recurrir al "despellejo" mental, antes que nada, por la falta de rigor.

El porcentaje de abstención real ha sido de un 50%, pero para conocer las causas reales habría que hacer un estudio más profundo. Lo que resalta es la influencia de un proceso que sólo sirve para legalizar el colonialismo, a través de actos administrativos manipulados y que, como venimos viendo desde hace 20 largos años, contribuyen fuertemente -sin ningún respeto por la "democracia participativa" que dicen sustentar- al aumento de sus descarados beneficios económico-financieros.

Vemos también a partidos, que se dicen nacionalistas, dar saltos acrobáticos y que no desdeñarían alianzas, si les abrieran las puertas, con los que van a gobernar. Al no tener posibilidades, dan la vuelta y proponen alianzas a quienes obtuvieron unos miles de votos que cada cual asume en triunfalistas.

Esto nos lleva a una conclusión: la endeble armazón ideológica de estos sectores y el oportunismo de los mismos cuando no hay otras razones, no desdeñables, como la corrupción acompañada de principios culturales basados en lo que llamaremos pegatinas ilustradas exportadas por USA, a través de publicaciones como Readers Digest y otras, o bien la española "Hola", etc., etc.

Creo que ha llegado la hora de que nos ciñamos a un código ético y deslindemos, de alguna lógica forma, lo que nos separa de quienes no quieren que Canarias sea libre e Independiente. Esto debe ser asumido sin compromisos y con la disciplina que una tal línea de conducta requiere y necesita para ser aplicable dentro de los límites de trabajo de una "minoría actuante", base de una gran organización que deberá tener como base las "Unidades de Tagoror", y como actuación una amplia "Resistencia Pasiva".

Las llamadas instituciones y corporaciones democráticas no son, ni pueden ser otra cosa que instrumentos de la Administración colonial y de quienes reciben órdenes de organizaciones foráneas. Hay una fortaleza a construir: el "Desbordamiento Democrático"; crear foros a través de Tagoror y gobernar directamente con la población capaz de asumir, con coherencia, donde están sus intereses más vitales frente a una oligarquía dependiente, cuyas bases culturales son vergonzosas, por calificarlas crudamente, de aberrantes y de un ridículo narcisismo.

Hay que evaluar y sacar lógicas conclusiones. Sin oxígeno moriremos, y el nuestro se llama economía no dependiente; es decir, en el marco que permitirá su desarrollo a la Nación Canaria, una vez obtenida la independencia.