Estructuras dominantes
Elio Rodríguez-Figueroa
Si hay algo que debemos determinar, son las estructuras que dominan en nuestro territorio y, con objetividad y sin perdernos en discursos que, pese a su erudición, no son el reflejo de nuestras condiciones reales.
Hasta el siglo XX, en cierta forma, la Iglesia Católica era determinante, aún siendo minoritaria a nivel mundial. Su influencia fue implantada por la clase política con sus prácticas, a imagen de los intereses económicos y la corrupción propia de estos diferentes sectores, como instrumento para acrecentar sus prebendas y beneficios.
El hombre sólo podemos definirlo en su contexto histórico como ser social, y el sujeto canario sólo se puede, con o sin toma de conciencia, definir como un colonizado, sean cuales sean los parámetros con que miremos sus condicionantes económicas, políticas e ideológicas de "parcheo". Se busca despersonalizarlo, esterilizar sus raíces, romper su idiosincrasia. Mientras, las presentes generaciones se alimentan de conceptos ideológicos cuyas aplicaciones no han sido válidas en sus lugares de origen, sino que, más bien, han creado confusión y enfrentamientos donde pretendieron abrir otros caminos Las luchas por la independencia del territorio siempre fueron luchas de liberación nacional, al frente de la cual hubo y -debiera haber-"una minoría actuante" que enmarque todos los elementos que componen la sociedad. Lo contrario es favorecer lo que debemos derrotar: el colonialismo y sus secuaces. Proponer una lucha fratricida, cerrando el camino a quienes, por razones propias al desarrollo económico, se enfrentan a los intereses coloniales es torpe y enmarcado en un sectarismo más propio de fanatismos religiosos que de políticos (los asuntos del pueblo) que tienen la obligación de ser consecuentes en sus tácticas hacia una estrategia camino de la liberación.
Nuestras estructuras económicas están orientadas al tercer sector, es decir, a servicios a terceros, y lo que debería ser una fuente de fiduciarios para incrementar áreas de vital importancia, como el primario, -Agricultura y Pesca- sólo ha servido para usurpar la mano de obra de la primera, depauperando y creando una dependencia más fuerte que en épocas anteriores. En la pesca sólo servimos como moneda de cambio, cuando debiera ser la base para crear sólidamente una industria exportadora independiente. Lo mismo ocurre con la Industria, donde, hoy en día, se presentan campos a desarrollar dentro de nuestras posibilidades en la promoción de ventajas fiscales a países como los de la UE, Rusia y Brasil, creando las bases para un desarrollo propio. Nuestros capitalistas son incapaces, por pura desidia, de caminar hacia una Banca nacional canaria y poner fin a la sangría de nuestros recursos por los Bancos y Compañías de seguros españoles, manteniéndonos en estado de anemia, que impide un despegue de lo propio.
En nuestras estructuras económicas, el factor predominante es la dependencia del colonialismo y la necesidad, por tanto, de crecer financieramente hasta el enfrentamiento con lo foráneo y provocar su derrota o neutralización, que haría posible una alianza de circunstancias abriendo brecha hacia la Independencia. Una vez obtenida ésta deberemos pensar lo que siempre debe tener vigencia: justicia social sin paliativos.
El otro aspecto estructural son las cuestiones jurídicas. Leyes hechas para fortalecer el colonialismo mantienen los medios de comunicación en sus manos impidiendo, en lo político, cualquier posibilidad de desplazarlos a través de procesos electorales. Por otra parte, las leyes que rigen sólo apuntalan a los partidos políticos con implantación española.
Hay que tener cuenta de lo más evidente, y ahí está hasta superarlo; ello es el antagonismo de clase. Son luchas paralelas que, evidentemente en nuestra geografía, depende mucho de lo que ocurra en los países dominantes en nuestro planeta y en este dependerá del desenlace entre las fuerzas Imperialistas y las vanguardias camino del progreso, y, muy en particular, del desarrollo técnico y de la ciencia en general. Pero nuestra lucha contra el colonialismo español atañe a todos nuestros sectores poblacionales, tanto en las estructuras económicas como en las jurídicas-políticas y, desde luego, en las ideológicas que conciernen a nuestras raíces más populares, su idiosincrasia, etc., etc. Lo que destaca la necesidad de ampliar el marco del frente de liberación, es que, la estructura dominante es la económica. De ahí la necesidad de una accion coyuntural, sin que la minoría actuante, de trabajadores e intelectuales, haga dejación de sus bases reivindicativas, basadas en la justicia social y democracia real. Todo ello encuadrado en la Resistencia Pasiva y en la organización de las Unidades de Tagoror.
Recordemos que la unidad para la Independencia no es una apreciación, es un imperativo objetivo; o nos unimos los canarios y canarias o desaparecemos arrojados de nuestra propia tierra por españoles y otros foráneos. Erradicar el colonialismo es nuestra necesidad más noble. ¡La única irrenunciable!.