Hacia el encuentro con la izquierda

JUAN JESUS AYALA 

Desde que el marxismo fue tirado a la cuneta de la historia por aquéllos que fueron constructores de la ortodoxia y que vendieron sus esquemas ideológicos al vendaval que asoló el mundo de las ideas que impulsaron los fukuyamistas de turno, la izquierda ha estado dando bandazo tras bandazo que hoy, a pesar del invento de la tercera vía inglesa auspiciada por Anthony Giddens y puesta en práctica por Tony Blair, entre otros, está desnaturalizada y casi inexistente. Al menos en el mundo occidental, otra cosa es China, El Yemen, Vietnam del Norte, Cuba y alguna que otra república popular desparramada por los confines de Asia y Africa.

Se llegó a decir que la izquierda se había tenido que adaptar a los nuevos tiempos y que no habría que asumir y distanciarse lo que un día Lafargue, hijo político de Marx, llegó a denominar "socialismo liberal", sino tener dentro de sus postulados y esquemas ideológicos parte de los de la derecha y parte de los de la izquierda. Y así haciendo este potaje a medias saldría la tercera vía que se iba a constituir en el referente más claro de la izquierda occidental. Debería funcionar en un camino intermedio entre el liberalismo de mercado de la nueva derecha y el socialismo estatista de la vieja izquierda.

Pero la realidad vigente de las actitudes políticas y de las acciones de gobierno de Blair y Schroder lo que han hecho no es lo que Giddens les había apuntado. Han continuado con la política liberal de sus predecesores, han promovido los intereses de las corporaciones multinacionales y han privatizado sectores que ni la mismísima Margaret Thatcher se hubiera atrevido a tocar.

Y con todo ello, en el desarrollo de estas políticas ¿qué ha pasado? ¿,Se han roto las desigualdades, han creado más riqueza en una mejor distribución? Nada de eso. Las desigualdades siguen creciendo y como siempre todas las políticas se han dirigido a lo que los teóricos llaman globalización política auspiciada por el poderío del Fondo Monetario Internacional y la Oficina Mundial del Comercio que lo único que han hecho es aun apuntalar más si cabe la influencia capitalista comandada, como no podría ser de otra manera, por los EEUU.

Pero como están percibiendo el fracaso se han reunido en Londres más de un millar de expertos y políticos para analizar el marchamo que lleva la tercera vía, además de tratar de reordenar las preguntas y responder. ¿Está en crisis la izquierda?. ¿Qué izquierda? ¿Qué significa hoy ese concepto?

Al final se ha dictado que se va ha continuar en la misma dinámica. Han sacado la conclusión que las ideas de la tercera vía, la que consideran la izquierda occidental, están movidas por la innovación política y la necesidad de adecuarse ante el cambio social. Hay que avanzar, dicen, en la reestructuración del estado y del gobierno para hacerlos más democráticos y responsables, una remodelación de los sistemas asistenciales para adaptarlos a los principales riesgos a los que hoyen día se enfrenta la gente, así como intentar elevar el nivel de ocupación, disciplina fiscal e inversión en servicios públicos. En realidad es estar en lo mismo y con idéntico discurso al que hemos oído a Aznar, referente de la derecha española o a Adán Martín su clónico ideológico en el Archipiélago canario.

Con estos pronunciamientos, si bien han conseguido avances electorales, ahora han perdido comba y es ni más ni menos debido a la carrera belicista que han desempeñado. Ingleses, alemanes y americanos han apostado por ser los dioses de la guerra. Dieron un paso al frente para arrasar con Irak. Y ahora, para salvar la cara y tras las conversaciones con los expertos, tratan de volver a decirnos que están por la renovación. Y lo único que han hecho es desempolvar postulados que olían a rancio con el afán de lavar sus culpas ante una campaña mundial que se les viene encima, y que empezará por sus propios ciudadanos. Ahí está Blair cuestionado por el final nada claro de Kelly, y ahí los ataúdes de marines que están llegando a California o Kansas City y que ya están haciendo decir a Bush que ya piensa en una nueva guerra, ahora contra Irán.

La izquierda, por supuesto, deberá adaptarse a los nuevos tiempos. Pero no hay mucho que inventar y menos venirnos con las tibiezas y timorateces de una tercera vía remozada que lo único que hace es funcionar como el mejor pretexto de una izquierda que por falta de audacia ha caído en el redil de la derecha y ante eso los disparates teóricos se suceden uno tras otro.