El 'paraíso'
RAMÓN MORENO
Si nos atenemos al original slogan turístico, Canarias, el paraíso, es evidente que este Archipiélago de la Macaronesia es una especie de Edén en medio del Atlántico, en el que unos viven de p.m., otros van viviendo, y algunos, bastantes, malviven. Yo le doy gracias a Dios todos los días por seguir vivo, que en los tiempos que corren, no es poco.
Este es el paraíso que gobernará el señor don Adán Martín Menis, próximo presidente del Gobierno de Canarias, y donde, sea cual sea el reparto de poder, el peso específico de ATI seguirá siendo relevante. Siempre lo ha sido, desde que la Agrupación Tinerfeña Independiente fuera fundada con varios alcaldes de otra época y luego de UCD, con Manuel Hermoso a la cabeza. Y de eso, precisamente, quería hablar hoy, al hilo de unas declaraciones del jurista y abogado grancanario don Felipe Baeza a una televisión local quien, pese a la pertinaz insistencia de su recalcitrante entrevistador (empeñado en cargar las culpas de todos los males de Gran Canaria a Tenerife), hizo un profundo y riguroso análisis histórico, bastante lúcido y documentado del pleito insular -que sigue gravitando negativamente en la vida canaria-, y de las causas de la imparable decadencia de la isla grancanaria en el contexto del Archipiélago, que data desde el REF de 1972 con el nuevo reparto de arbitrios.
Decía el señor Baeza, entre otras consideraciones, que el Estatuto de Autonomía daba igualdad de oportunidades a todas las Islas, y que en el Parlamento de Canarias, independientemente de su ubicación, no se legislaba en contra de ninguna isla, ya que la suma de parlamentarios de las islas periféricas, es igual a la suma de los representantes de las dos islas capitalinas. Otra cosa es, añadía, que a la hora de negociar el reparto de poder, ATI siga siendo la fuerza hegemónica, dada su fuerte implantación en Tenerife y los sólidos apoyos de todas las fuerzas vivas de la isla con que cuenta. Hasta aquí las declaraciones del señor Baeza, que comparto plenamente. Pero hay más; ello le permite, en mi opinión, partir desde una posición de dominio en la negociación, que siempre le ha permitido hacer prevalecer sus criterios. Lo cual es rigurosamente cierto, y ahí están las hemerotecas.
Pero a todo lo anterior habría que añadir algunas consideraciones de interés, que abundan en lo dicho por el citado jurista, y que ponen de manifiesto que, si bien Gran Canaria, por su recaudación de arbitrios, ha sido, con su aportación, el motor del desarrollo de las islas periféricas, no es menos cierto, que la sociedad grancanaria se ha dormido en los laureles dejando al descubierto las carencias del pueblo grancanario, a quien pierde su congénito y nefasto individualismo, y la incapacidad manifiesta de su clase dirigente.
Antes de continuar, me gustaría hacer un par de precisiones que creo importantes. En primer lugar, y como es conocido, soy natural de La Gomera; isla, que ha sufrido como ninguna el centralismo feroz de Tenerife. Y en segundo lugar, no milito en ningún partido político, lo que me permite -entre otras cosas-, tener absoluta independencia de criterio y decir lo que pienso; además, no tengo ningún tipo de servidumbres que coarten mi libertad de expresión. Por tanto, mis opiniones tratan de ser objetivas y rigurosas en el marco de la realidad política y socioeconómica del Archipiélago.
Dicho esto, y para comprender de alguna forma, el comportamiento y los modos y maneras de la sociedad grancanaria, nada mejor que hacer referencia a la ponencia que el psicólogo grancanario Jaime Linares (presidente de la Orden del Cachorro Canario) presentó en la Universidad de Verano de Maspalomas sobre la identidad canaria, y que no tiene desperdicio.
Sostiene el señor Linares en su rigurosa exposición, que "el canario está permanente anclado en el victimismo, como un mecanismo de defensa ante la agresión exterior"; que alguien -añado yo- ha identificado como el síndrome del colonizado. Ello implica, según el citado psicólogo, "una carencia crónica de auto estima (todo lo que viene de fuera es mejor), e incide, de forma preocupante y negativa en su identidad como pueblo".
Pues bien, estos parámetros de conducta que son consustanciales con la generalidad del pueblo canario, y forman parte de su idiosincrasia -dependiendo de cada isla-, son, a mi juicio, más acusados entre la población grancanaria, cuyo parapeto individualista es una auténtica rémora que tiene esta Isla, cuya sociedad ha sido incapaz de articularse de una vez (como ha ocurrido en la Isla hermana), e ir todos juntos, cohesionados en defensa de Gran Canaria. Lo fácil ha sido culpar a Tenerife de todos los males grancanarios, para esconder las vergüenzas de la dejación, la desidia, la incompetencia y la incapacidad de que han hecho gala, en las últimas décadas, las fuerzas vivas, sin excepción, de Gran Canaria.
A partir de ahora, cada grancanario que se precie, debe hacer, cuanto antes, un severo acto de contrición, y asumir la parte alícuota de responsabilidad que le corresponde en la deplorable situación actual de Gran Canaria. Hay que arrimar el hombro todos juntos. Y en este sentido, José Manuel Soria, con su mayoría en el Cabildo insular, está llamado a liderar el cambio necesario para devolver a Gran Canaria el lugar que, por derecho propio le corresponde en el concierto archipielágico.