Los conceptos de autodeterminación, independencia, soberanía, etc., se prestan a confusión con demasiada frecuencia. Creemos conveniente, aún sin ser cuestión de fe, introducir algunas precisiones para evitar la ambigüedad en los conceptos, a la vez que evitar tanto el oportunismo como el aventurerismo en determinadas propuestas políticas.
En el escrito de V. I. LENIN "El Derecho de las Naciones a la Autodeterminación" podemos entender claramente dicho concepto: "Por autodeterminación de las naciones se entiende la separación estatal de las colectividades de otra nación, se entiende la formación de un Estado nacional independiente" (V. I. LENIN: El Derecho de las Naciones a la Autodeterminación, Obras Completas, Volumen 25, p. 275, Editorial Progreso, marzo-junio de 1914, Traducción 1984(Moscú)). Y añade el autor: "A esto hay que añadir, además, la observación final de Kautsky, más exacta aún: los Estados de composición nacional heterogénea (los llamados Estados de nacionalidades a diferencia de los Estados nacionales) son ‘siempre Estados cuya estructura interna ha quedado, por tales o cuales razones, anormal o subdesarrollada’ (atrasada). De suyo se entiende que Kautsky habla de anormalidad exclusivamente en el sentido de no corresponder a lo que está más adecuado a las exigencias del capitalismo en desarrollo (p. 276). En la p. 279 perfila aún más la definición: " ‘La autodeterminación de las naciones’ en el programa de los marxistas, no puede tener, desde el punto de vista histórico-económico, otra significación que la autodeterminación política, la independencia estatal, la formación de un estado nacional". "Sin dejar, naturalmente, de aprovechar la ocasión para mencionar a los ‘semitas’ y decir toda clase de mordacidades a los demócratas constitucionalistas, el periódico Novoe Vremia declaró, sin embargo en su número 13563: ‘Lo que constituye para los socialdemócratas un axioma de sabiduría política’ (es decir, el reconocimiento del derecho de las naciones a la autodeterminación, a la separación), ‘empieza en nuestros días a provocar divergencias incluso entre los demócratas constitucionalistas’ "(p. 299-300). Y añade posteriormente (p. 302): "Hablando de la amenaza de ‘disgregación del Estado’, el señor Kokoshkin ha demostrado comprender perfectamente que la autodeterminación política no puede significar otra cosa que el derecho a la formación de un Estado nacional independiente". "El señor Kokoshkin quiere convencernos de que el reconocimiento del derecho a la separación aumenta el peligro de ‘disgregación del Estado’. Este es el punto de vista del garitero Mimretsov con su lema de ‘agarrar y no dejar escapar’. Desde el punto de vista de la democracia en general es precisamente al contrario: el reconocimiento del derecho a la separación reduce el peligro de ‘disgregación del Estado’". Y añade en la página 304: "Acusar a los partidarios de la libertad de autodeterminación, es decir, de la libertad de separación, de que fomentan el separatismo, es tan necio e hipócrita como acusar a los partidarios de la libertad de divorcio de que fomentan la destrucción de los vínculos familiares. Del mismo modo que en la sociedad burguesa impugnan la libertad de divorcio los defensores de los privilegios y de la venalidad, en los que se funda el matrimonio burgués, negar en el Estado capitalista la libertad de autodeterminación, es decir, de separación de las naciones, no significa sino defender los privilegios de la nación dominante y los procedimientos policíacos de administración en detrimento de los democráticos". Añadiendo en la p. 306: "Por ello sería apartarse de las tareas de la política proletaria y someter a los obreros a la política burguesa, tanto el que los socialdemócratas se pusieran a negar el derecho a la autodeterminación, es decir, el derecho de la naciones oprimidas a separarse, como el que se pusieran a apoyar todas las reivindicaciones nacionales de la burguesía de las naciones oprimidas"..." Y el negar el derecho a la autodeterminación, o a la separación, significa indefectiblemente, en la práctica, apoyar los privilegios de la nación dominante".
Y en la p. 309-312: "Noruega está ligada a Suecia por lazos geográficos, económicos y lingüísticos no menos estrechos que los lazos que unen a muchas naciones eslavas no rusas a los rusos. Pero la unión de Noruega a Suecia no era voluntaria. De modo que Rosa Luxemburgo habla completamente en vano de ‘federación’, sencillamente porque no sabe qué decir. Noruega fue entregada a Suecia por los monarcas durante las guerras napoleónicas, contra la voluntad de los noruegos, y los suecos hubieron de llevar a Noruega tropas para someterla. Después de eso hubo durante largos decenios, a pesar de la autonomía de extraordinaria amplitud de que gozaba Noruega (Dieta propia, etc.), constantes roces entre Noruega y Suecia, y los noruegos procuraron con todas las fuerzas sacudirse el yugo de la aristocracia sueca. En agosto de 1905 se lo sacudieron por fin: la Dieta noruega decidió que el rey de Suecia dejara de ser rey de Noruega, y el referéndum del pueblo noruego, celebrado más tarde, dio una aplastante mayoría de votos (cerca de doscientos mil contra unos cuantos centenares) a favor de la completa separación de Suecia. Los suecos, después de algunas vacilaciones, se resignaron con la separación. Ningún socialdemócrata, si no se decide a declarar que no le importan la libertad política y la democracia( y en tal caso, naturalmente, dejaría de ser socialdemócrata), podrá negar que este ejemplo demuestra de hecho que los obreros conscientes tienen la obligación de desarrollar una labor constante de propaganda y preparación a fin de que los posibles choque motivados por la separación de naciones se ventilen sólo como se ventilaron en 1905 entre Noruega y Suecia y no ‘al modo ruso’. Esto es precisamente lo que expresa la reivindicación programática reconocer el derecho de las naciones a la autodeterminación. ¿Cuál fue y debió ser la posición del proletariado noruego y sueco en el conflicto motivado por la separación? Los obreros conscientes de Noruega, desde luego, hubieran votado después de la separación por la república*, y si hubo socialistas que votaron de otro modo, eso no demuestra sino que hay a veces mucho oportunismo obtuso, pequeñoburgués en el socialismo europeo. Sobre esto no puede haber dos criterios.
¿Y el proletariado sueco? Sabido es que los terratenientes suecos, apoyados por el clero sueco, predicaban la guerra contra Noruega; y como Noruega era mucho más débil que Suecia, como ya había sufrido una invasión sueca, como la aristocracia sueca tenía un peso muy considerable en su país, esta prédica era una amenaza muy seria. Puede garantizarse que los Kokoshkin suecos iban corrompiendo larga y empeñadamente a las masas suecas, exhortándolas a ‘proceder con prudencia’ en lo referente a’ las fórmulas elásticas de la autodeterminación política de las naciones’, pintándoles los peligros de ‘disgregación del Estado’ y asegurándoles que la ‘libertad popular’ es compatible con los pilares de la aristocracia sueca. (*Si la mayoría de la nación Noruega estaba por la monarquía y el proletariado por la república, al proletariado noruego, hablando en general, se le abrían dos caminos: o la revolución, si estaban maduras las condiciones para ella, o la sumisión a la mayoría y una larga labor de propaganda y agitación). No cabe la menor duda de que la socialdemocracia sueca habría hecho traición a la causa del socialismo y a la causa de la democracia si no hubiera luchado con todas sus fuerzas contra la ideología y la política tanto de los terratenientes como de los Kokoshkin, si no hubiera propugnado, además de la igualdad en derechos de las naciones en general (igualdad que también reconocen los Kokoshkin), el derecho de las naciones a la autodeterminación, la libertad de separación de Noruega. La estrecha unión de los obreros noruegos y suecos y su plena solidaridad de camaradas de clase ganaban, al reconocer de este modo los obreros suecos el derecho de los noruegos a la separación. Porque los obreros noruegos se convencían de que los obreros suecos no estaban contagiados de nacionalismo sueco, de que la fraternidad con los proletarios noruegos estaba, para ellos, por encima de los privilegios de la burguesía y la aristocracia suecas. La ruptura de los lazos impuestos a Noruega por los monarcas europeos y los aristócratas suecos han demostrado que, a través de todas las vicisitudes de la política burguesa-¡bajo las relaciones burguesas es perfectamente posible que renazca la sumisión de los noruegos a los suecos por la fuerza!-, sabrán mantener y defender la completa igualdad de derechos y de solidaridad de clase de los obreros de ambas naciones en la lucha tanto contra la burguesía sueca como contra la noruega". Y en la p. 313 leemos: "Porque la socialdemocracia internacional está precisamente en pro de reconocer el derecho de las naciones a la autodeterminación. De lo cual pasamos a ocuparnos".
La resolución dice:
"El Congreso declara que está a favor del derecho completo a la autodeterminación (Selbstbestimmungsrecht) de todas las naciones y expresa sus simpatías a los obreros de todo país que sufra actualmente bajo el yugo de un absolutismo militar, nacional o de otro género; el Congreso exhorta a los obreros de todos estos países a ingresar en las filas de los obreros conscientes (klassenbewusste=de los que tienen conciencia de los intereses de su clase) de todo el mundo, a fin de luchar al lado de ellos para vencer al capitalismo internacional y alcanzar los objetivos de la socialdemocracia internacional".
En las p. 314-315 continúa: "En los debates que precedieron al congreso de Londres-principalmente en las columnas de la revista de los marxistas alemanes Die Neue Zeit-se expresó el punto de vista de Rosa Luxemburgo ¡Y ese punto de vista sufrió una derrota ante la internacional! Este es el fondo del asunto, y debe tenerlo muy en cuenta el lector ruso (y el lector en general, añadimos nosotros). Los debates giraron en torno a la cuestión de la independencia de Polonia. Se expresaron tres puntos de vista: 1) El punto de vista de los ‘fraquistas’*, en cuyo nombre habló Haecker. Querían que la Internacional reconociera en su Programa la reivindicación de la independencia de Polonia..
*Fraquista es el nombre que se da en lenguaje popular al Partido Socialista Polaco La propuesta no fue aceptada. Este punto de vista sufrió una derrota ante la Internacional. 2) El punto de vista de Rosa Luxemburgo: los socialistas polacos no deben exigir la independencia de Polonia. Desde este punto de vista, ni hablar se podía de proclamar el derecho de las naciones a la autodeterminación. Este criterio fue también derrotado ante la Internacional. 3) El punto de vista que entonces desarrolló del modo más circunstanciado K. Kautsky, al oponerse a Rosa Luxemburgo y demostrar la extrema ‘unilateralidad’ del materialismo de ella. Desde este punto de vista, la Internacional no puede incluir hoy en su Programa la independencia de Polonia, pero los socialistas polacos -dijo Kautsky- pueden plenamente propugnar semejante reivindicación. Desde el punto de vista de los socialistas es absolutamente erróneo desentenderse de las tareas de la liberación nacional en un ambiente de opresión nacional. La resolución de la Internacional reproduce precisamente las tesis más esenciales, fundamentales, de este punto de vista: por una parte, se reconoce, sin el menor rodeo ni dejar lugar a tergiversación alguna, el pleno derecho de todas las naciones a la autodeterminación; por otra parte, se exhorta de forma no menos explícita a los obreros a la unidad internacional de su lucha de clase. Sabido es que C. Marx y F. Engels consideraban que toda la democracia de Europa Occidental, y más aún la socialdemocracia, estaba absolutamente obligada a apoyar con energía la reivindicación de la independencia de Polonia". Y continúa en la p. 317-318: "Para Europa Oriental y para Asia, en una época en que se han iniciado revoluciones democráticas burguesas, en una época en que han surgido y se han exacerbado movimientos nacionales, en una época en que han aparecido partidos proletarios independientes, estos partidos deben tener en política nacional una tarea doble: reconocer el derecho de todas las naciones a la autodeterminación, porque aún no está terminada la transformación democrática burguesa, porque la democracia obrera propugna con seriedad, franqueza y consecuencia, no al modo liberal, no al modo de los Kokoshkin, la igualdad de derechos de las naciones, y la alianza más estrecha, indisoluble, de la lucha de clase de los proletarios de todas las naciones de un Estado determinado, para toda índole de peripecias de su historia, con todo género de modificaciones que la burguesía introduzca en las fronteras de los diversos Estados. Esta doble tarea del proletariado es precisamente la que formula la resolución de la Internacional de 1896. Idéntica precisamente es, por los principios en que se basa, la resolución adoptada por los marxistas de Rusia en su Conferencia de Verano de 1913. Hay gentes a quienes les parece ‘contradictoria’ que esta resolución, al reconocer en su punto cuarto el derecho a la autodeterminación, a la separación, parece ‘conceder’ el máximo al nacionalismo(en realidad, en el reconocimiento del derecho de todas las naciones a la autodeterminación hay un máximo de democracia y un mínimo de nacionalismo), y en el punto quinto previene a los obreros contra las consignas nacionalistas de cualquier burguesía y exige la unidad y fusión de los obreros de todas las naciones en organizaciones internacionales proletarias únicas. Pero sólo inteligencias absolutamente obtusas pueden ver aquí una ‘contradicción’, pues son incapaces de comprender, por ejemplo, por qué han ganado la unidad y solidaridad de clase del proletariado sueco y noruego, cuando los obreros suecos han defendido para Noruega la libertad de separarse y constituir un Estado independiente. Declarando ‘utopía’ la independencia de Polonia y repitiéndolo hasta dar náuseas, rosa Luxemburgo exclama con ironía: ¿Por qué no exigir la independencia de Irlanda? Evidentemente, la ‘práctica’ Rosa Luxemburgo desconoce la actitud de C. Marx ante la independencia de Irlanda. Vale la pena detenernos en este punto para dar un análisis de una reivindicación concreta de la independencia nacional desde el punto de vista verdaderamente marxista, y no oportunista. Marx tenía la costumbre de ‘palpar el diente’, como él decía, a los socialistas que él conocía, comprobando su conciencia y la firmeza de su convicción. Cuando conoció a Lopatin, Marx escribió a Engels el 5 de julio de 1870 un juicio muy encomiástico sobre el joven socialista ruso, pero añadió: ‘...El punto débil: Polonia. Sobre este punto Lopatin dice exactamente lo mismo que un inglés- por ejemplo un carlista inglés de la vieja escuela- sobre Irlanda’ (o un español sobre Canarias, añadimos nosotros). Marx interroga a un socialista que pertenece a una nación opresora lo que piensa de una nación oprimida y descubre en el acto el defecto común de los socialistas de las naciones dominantes (inglesa y rusa)*: la incomprensión de su deber socialista para con las naciones oprimidas, el rumiar prejuicios tomados de la burguesía’jingoísta’. La posición de Marx ( p. 320) en este problema la expresan, con especial claridad, los siguientes fragmentos de sus cartas: ‘He tratado por todos los medios de promover en los obreros ingleses una manifestación de simpatía por la lucha de los fenianos... Antes creía imposible la separación de Irlanda de Inglaterra. Ahora lo creo inevitable, aunque después de la separación se llegue a una federación’. Esto es lo que decía Marx a Engels en la carta del 2 de noviembre de 1867. ...Lo que necesitan los irlandeses es: ‘1) Autonomía e Independencia con respecto a Inglaterra’. ‘2) Una revolución agraria...’ y añade en la p. 323: La clase obrera inglesa no hará nada mientras no se desembarace de Irlanda... La reacción inglesa, en Inglaterra, tiene sus raíces en la esclavización de Irlanda. Al principio, Marx creía que el movimiento que liberaría a Irlanda sería el movimiento obrero de la nación opresora y no el nacional de la nación oprimida. Marx revisa su opinión y la corrige (p 432)’Qué desgracia es para un pueblo haber sojuzgado a otro’. La clase obrera de Inglaterra no podrá liberarse, mientras Irlanda no se libere del yugo inglés. La esclavización de Irlanda fortalece y nutre a la reacción en Inglaterra( igual que nutre a la reacción en Rusia la esclavización de una serie de naciones)*. Y Marx, al hacer aprobar en la internacional una resolución de simpatía por ‘la nación irlandesa’, por ‘el pueblo irlandés’, propugna la separación de Irlanda de Inglaterra, ‘aunque después de la separación se llegue a una federación’**. Siendo en principio enemigo del federalismo, Marx admite, en este caso, incluso la federación con tal de que la liberación de Irlanda no se haga por vía reformista, sino revolucionaria, por el movimiento de las masas del pueblo en Irlanda, apoyado por la clase obrera de Inglaterra". Si el proletariado de Irlanda(p. 326-327) y el de Inglaterra no hubieran adoptado la política de Marx, si no hubieran hecho suya la consigna de separación de Irlanda, ello habría sido el peor de los oportunismos por su parte, habría significado un olvido de las misiones de un demócrata y de un socialista, una concesión a la reacción [...]
*Exactamente lo mismo ocurre con España y su colonia en Canarias. **No es difícil ver, dicho sea de paso, por qué, desde el punto de vista socialdemócrata, no puede entenderse por derecho a la ‘autodeterminación’ de las naciones ni la federación ni la autonomía... Por eso, reconocer ‘el derecho de las naciones a la autonomía’ sería tan absurdo como reconocer ’el derecho de las naciones a la federación’. a la burguesía inglesas. ...Hagamos notar, ante todo, que, por pobre que sea la bibliografía socialdemócrata rusa en lo concerniente al ‘derecho de las naciones a la autodeterminación’, resulta de ella, sin embargo, con toda claridad que este derecho se ha interpretado siempre en el sentido de derecho a la separación. ...Plejánov*, defendiendo en Zairá ‘el derecho a la autodeterminación’ en el proyecto de programa, escribía que esta reivindicación, que no es obligatoria para los demócratas burgueses, ‘ es obligatoria para los socialdemócratas’. ‘ Si nos olvidáramos de ella o si no nos decidiéramos a propugnarla-escribía Plejánov-, temiendo herir los prejuicios nacionales de nuestros compatriotas de la tribu rusa, se convertiría en nuestros labios en mentira odiosa ...el grito de combate...: ¡Proletarios de todos los países, uníos! ...El interés de la unión de los proletarios, el interés de su solidaridad de clase exige que se reconozca el derecho de las naciones a la separación: eso es lo que hace doce años reconoció Plejánov en las palabras citadas; de reflexionar sobre ello, nuestros oportunistas no hubieran dicho, probablemente, tantos absurdos sobre la autodeterminación. En el Congreso de 1903, donde se aprobó este proyecto de programa defendido por Plejánov, el trabajo principal estaba concentrado en la comisión de programa. Es de lamentar que en ella no se levantaran actas. Precisamente sobre el punto de que tratamos presentarían especial interés, porque sólo en la comisión los representantes de los socialdemócratas polacos, Varshavski y Hanecki, intentaron defender sus puntos de vista e ‘ impugnar el reconocimiento del derecho a la autodeterminación’. ¿En qué sentido entendían la ‘autodeterminación’ los delegados al II Congreso, de los cuales, según hemos visto, no hubo ni uno solo que estuviera en contra de la ‘autodeterminación de las naciones?(p. 329-330). Martinov considera que no hay que dar a la palabra’autodeterminación’ una interpretación amplia; sólo significa el derecho de una nación a formar una entidad aparte, pero en modo alguno la autonomía regional. ...Contra el derecho de autodeterminación-dijo Góldblat-no puede objetarse nada. Cuando alguna nación lucha por su independencia, no podemos oponernos a ello. Si Polonia no quiere contraer matrimonio legal con Rusia, hay que dejarla en paz, según ha dicho el camarada Plejánov. Estoy de acuerdo con semejante opinión dentro de estos límites. Plejánov no habló en absoluto sobre este punto en la sesión plenaria del Congreso. Góldblat se refiere a unas palabras que dijo Plejánov en la comisión de programa, donde el ‘derecho a la autodeterminación’ se explicó en forma detallada y popular en el sentido de derecho a la separación. Líber, que habló después de Góldblat, observó: ‘Claro está que si alguna nación no puede vivir dentro de los confines de Rusia, el Partido no ha de crearle obstáculo alguno’. Y concluye(p.339-340): Completa igualdad de derechos de las naciones; derecho a la autodeterminación de las naciones; fusión de los obreros de todas las naciones: tal es el programa nacional que enseña a los obreros el marxismo, que enseña la experiencia del mundo entero y la experiencia de Rusia". *En 1916, Lenin dio en este lugar la siguiente nota: "Rogamos a los lectores que no olviden que Plejánov fue en 1903 uno de los principales enemigos del oportunismo y estaba muy lejos de su tristemente célebre viraje hacia el oportunismo y, posteriormente, el chovinismo".
"El presente artículo estaba ya en caja cuando recibí el núm. 3 de Nasha Rabóchaya Gazeta, donde el señor V. Kosovski escribe sobre el reconocimiento del derecho a la autodeterminación para todas las naciones: ‘Mecánicamente trasladado de la resolución del I Congreso del Partido(1898) que, a su vez, lo tomó de los acuerdos de los congresos socialistas internacionales, este derecho, según puede verse por los debates, era interpretado por el Congreso de 1903 en el mismo sentido de la autodeterminación política, es decir, de la autodeterminación de la nación hacia la independencia política.’ " En el artículo de Lenin Balance de la Discusión sobre la Autodeterminación(Obras Completas, volumen 30), podemos leer en la p. 42: "Cuanto más pura sea hoy la lucha del proletariado contra el frente común imperialista tanto más vital será, evidentemente, el principio internacionalista de que ‘no puede ser libre un pueblo que oprime a otros pueblos"Y en la siguiente página: "Una nación ‘autónoma’ no tiene los mismos derechos que la nación ‘dominante’"..."La Noruega autónoma, como parte de Suecia, gozaba hasta 1905 de la más amplia autonomía, pero no tenía derechos iguales a Suecia. Sólo su libre separación reveló de hecho y demostró su igualdad de derechos( añadamos entre paréntesis, que fue precisamente esta libre separación la que creó las bases para un acercamiento más estrecho y más democrático, asentado en la igualdad de derechos). Mientras Noruega era únicamente autónoma, la aristocracia sueca tenía un privilegio más, que con la separación no fue ‘debilitado’(la esencia del reformismo consiste en atenuar el mal, pero no en suprimirlo), sino eliminado por completo(lo que constituye el exponente principal del carácter revolucionario de un programa)". En la p. 45 leemos: "La sustitución de la monarquía por la república no es un objetivo absoluto, sino una de las reivindicaciones democráticas subordinadas a los intereses de la democracia". Y en la p. 46: "El centro de gravedad de la educación internacionalista de los obreros de los países opresores tiene que estar necesariamente en la prédica y en la defensa de la libertad de separación de los países oprimidos. De otra manera, no hay internacionalismo. Tenemos el derecho y el deber de tratar de imperialista y de canalla a todo socialdemócrata de una nación opresora que no realice tal propaganda". Y continúa en la p. 49: "De los principios generales y cardinales del marxismo se deduce, indudablemente, el deber de luchar por la libertad de separación de las naciones oprimidas por ‘mi propia’ nación". En la p. 52 comenta una carta de Engels a Kautsky: "En su folleto El socialismo y la política colonial(Berlín, 1907), Kautsky, que a la sazón era todavía marxista, publicó la carta que le había dirigido Engels el 12 de septiembre de 1882 y que reviste inmenso interés para el problema que nos ocupa. He aquí la parte esencial de dicha carta: ‘...A mi modo de ver, las colonias propiamente dichas, es decir, la tierras ocupadas por población europea, como el Canadá, el Cabo y Australia, se harán todas independientes; por el contrario, , de las tierras que están sometidas y cuya población es indígena, como la India, Argelia, las posesiones holandesas, portuguesas y españolas, tendrá que hacerse cargo temporalmente el proletariado y procurarles la independencia con la mayor rapidez posible"."Si queremos ser fieles al socialismo(p. 53) debemos ya ahora dedicarnos a la educación internacionalista de las masas, imposible de realizar entre las naciones opresoras sin propugnar la libertad de separación de las naciones oprimidas". Vemos aquí claramente priorizadas las contradicciones, anteponiendo la liberación de las naciones oprimidas, ante cualquier otra( incluso la concienciación de las masa de las naciones opresoras).
En las conclusiones de este artículo(p. 61): "El socialdemócrata ruso que ‘reconoce’ la autodeterminación de las naciones aproximadamente igual que lo hacen los señores Plejánov, Potrésov y Cía., es decir, sin luchar en defensa de la libertad de separación de las naciones oprimidas por el zarismo, es, de hecho, un imperialista y un lacayo del zarismo"( o un lacayo del borbonismo en el Estado español, añadimos nosotros). Dado que el término soberanía podría interpretarse ambiguamente, dada la amplitud de significados que tiene, entre los cuales podemos mencionar: autócrata, monarca, rey, regente, príncipe, déspota, emperador, kaiser, zar, sultán, emir, califa, jeque, cacique, conde, infante, soberana, , emperatriz, zarina, sultana, princesa, archiduquesa, entronizar, imperar, reinar, ceñir la corona, etc., parece más preciso el derecho de autodeterminación del Archipiélago Canario, que lucha por su independencia , por la no dependencia de España ni de ningún otro estado u organización internacional, para conseguir la libertad de su pueblo, del Pueblo canario, por los siguientes motivos:
1. El derecho a la autodeterminación es un derecho inalienable de todas la naciones como se ha documentado fehacientemente. 2. El derecho a la independencia, pues "...la victoria de unos y de otros las pérdidas, procurando los aumentos de la fe la Reina Doña Juana de Nápoles, que después de su abuelo Roberto en este año de 1343, luego hizo donación del derecho que dice tenía á la conquista de las Islas Fortunadas, y era suyo por donación del Papa á su abuelo, y por ella á su sobrino Don Luis de España y Cerda porque tenía larga noticia de dichas Islas por un navío suyo que las aportó de Lancelot Mailesol napolitano que estuvo en ellas de paz y trato y comercio en el año 1320, y por este tiempo las frecuentó hasta el presente año de 1344 que el Papa Clemente VI le dio investidura y luego Don Luis envió Armada á ellas"(Marín de Cubas, T, Historia de las Siete Islas de Canaria, p. 15, Ed. Globo, 1993), donde claramente queda de manifiesto el inicio de la anexión de las Islas Canarias por España por la fuerza de las armas, concluyendo, según el mismo autor(op. cit. p.196): "...y aquí dio fin la conquista de Tenerife, día 26 de julio, domingo por la mañana, día de Sra. Santa Ana, año de 1495..." Habían transcurrido ciento cincuenta y dos (152) años desde el inicio de aquella prolongada y sanguinaria anexión, que no conquista, como lo demuestra el hecho de que siempre ha habido resistencia, como lo demuestra este acto que celebramos aquí, seiscientos cincuenta y nueva(659) años, algunos meses y varios días después. 3. Una vez conseguida la independencia sólo reconoceremos como forma del Estado del Archipiélago Canario la República."
(*)
Tomado de AKN