Una crisis sin solución
Arsenio Rodríguez
De la extrema gravedad de la crisis económica internacional se habla muy poco por los medios de comunicación, ya que hay prácticamente una cortina de humo que la oculta, intencionalmente, y que está conformada por las políticas agresivas y demagógicas que lleva adelante la actual Administración norteamericana.
La crisis lleva más de dos años profundizándose, sin que los especialistas puedan encontrar una solución. Es la primera que afecta a los tres grandes centros de poder económico, los EE.UU., la Unión Europea y Japón. Ha alcanzado una intensidad que es comparable con la crisis de los años 1929-30, lo que constituyó un momento histórico del desarrollo capitalista, sin hablar del potencial de desarrollo que ella tiene.
Es una crisis del sistema capitalista y los análisis del marxismo vuelven a ser validados con este fenómeno. Es una crisis del sistema y del orden económico internacional existente en la actualidad, resultante de las políticas de instituciones que conforman eso que se llama orden económico internacional, dominado totalmente por los EE.UU.
Las políticas anticrisis estadounidenses han fracasado una tras otra. 13 veces han rebajado las tasas de interés y de 6,5% se ha llegado a 1,5% y en cada recorte se hicieron declaraciones optimistas y nada se ha logrado.
Otra locomotora, Alemania, esta vez de la Unión Europea, toma medidas drásticas para aliviar su crisis económica, que también padecen el resto de los países comunitarios, pues sufren euroesclerosis económica, porque sus ritmos de crecimiento se han desacelerado.
En Europa hay tres elementos que explican la actual situación, por un lado la baja participación de las industrias de alta tecnología, por otro el desempleo con cerca de 13 millones de parados, además de carecer de fuerza de trabajo calificada, y el tercero es la contradicción de políticas económicas para estimular ese crecimiento que no se reactiva hace una década.
El tercer polo económico, Japón, no escapa a la crisis económica mundial, quedando atrás el "milagro" de los años ochenta. Esta nación representa el 12% de la producción mundial y es una de los principales acreedores del mundo, por lo que su papel es decisivo. Sin embargo su economía está casi paralizada hace unos 12 años, considerándose la mayor crisis desde los años treinta.
Los especialistas del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, que participaron en la Mesa Redonda Informativa, comentaron la actual situación del petróleo, que es el producto más comercializado en el mundo y el principal componente dentro del balance energético mundial. En las últimas décadas han existido cambios significativos entre los exportadores, los principales importadores y las transnacionales.
La crisis del sistema en América Latina va acompañada por la crisis del modelo neoliberal, y sufre descarnadamente los efectos de la difícil situación económica mundial. La dolarización, el alto endeudamiento, la dependencia de las inversiones, hacen vulnerable a la región ante los impactos de la crisis económica mundial.
En resumen, es la crisis de un sistema económico y del fracaso de un orden económico.