Carta del Licenciado Salvador Tió
Amigxs:
Dice el refrán que no hay peor cuña que la del mismo palo. En Puerto Rico hay una recua de cipayos que se vanaglorian de maltratar a los más nobles entre los nuestros para congraciarse con los Federales del Imperio. Durante décadas se han prestado jueces, fiscales, guardias penales para ensañarse contra los que luchamos por la soberanía y la libre determinación e independencia. Son de los que ahora se aprestan a recomendar se imponga la pena de muerte en nuestro país; aunque nuestra Constitución expresamente lo prohiba. Son los que han pedido e impuesto penas de cárcel exageradamente altas para personas cuyo delito es protestar con sus cuerpos el atropello contra el pueblo viequense que ha sufrido en carne propia el bombardeo de la Marina Yanqui por más de seis décadas.
Ismael Guadalupe Torres es el último de los desobedientes civiles que aún permanecen encarcelados y es sometido a penalidades excesivas por el hecho de ser un ser comprometido con el bienestar de su pueblo y haber demostrado su valor y compromiso con sus hermanos viequenses. Ya se ha ido la Marina de Vieques al verse obligada a reconocer la voluntad mayoritaria de todo Puerto Rico en apoyo al derecho de los viequenses a vivir en paz; pero ellos insisten en continuar demostrando su ruin vileza al mantener a Ismael incomunicado y sometido a vejámenes.
Tuve el privilegio de conocer a Ismael Guadalupe padre, dirigente de la Cruzada pro Rescate de Vieques cuando acudí como puertorriqueño y abogado de los pescadores de Vieques. Tuve el honor de ser arrestado y encausado por las autoridades navales y federales en 1979. Ismael Guadalupe padre fue arrestado conmigo y otros 19 el 19 de mayo de 1979. Todos menos Wilma Reverón Collazo, entonces mi esposa, fuimos encontrados culpables por el Juez Torruella y sentenciados a cárcel. Cuatro de nosotros logramos prevalecer y lograr la revocación de nuestras sentencias entonces. Uno de nosotros, el más querido por nuestro pueblo fue sentenciado a cárcel y vilmente asesinado en una cárcel federal en Talahassee mientras cumplía su condena. El nombre de ese patriota es Ángel Rodríguez Cristóbal. El informe oficial del Buró de Prisiones dijo que Ángel se había suicidado. Tenía una herida profunda sobre su ceja derecha y fue asesinado.
Duele en el corazón de nuestro pueblo el atropello que se sigue perpetrando contra los que luchan por la libertad de sus hermanos. Ismael Guadalupe Torres es hoy símbolo de nuestra lucha y la del pueblo de Vieques. Escriban cartas a Ismael en la dirección que aparece en este documento que nos envían Robert Rabin e Ismael Guadalupe. Hagámosle sentir a sus cárceleros la vergüenza que significa encarcelar al héroe para congraciarse con el gobierno que lo atropella.
Un saludo borinqueño y biekense
Salvador Tió