Canarias es diferente
Miguel Leal *
Cualquier enfoque doctrinario que parta desde diversas posiciones, unas las llamadas centralistas, otras regionalistas o nacionalistas, nos conducirán inevitablemente a una referencia común que, salvo ciertas observaciones intransingentes, constituyen un hecho cierto y constatable para ser aplicado a nuestro territorio: Canarias es diferente.
Este carácter diferencial viene dado por la historia, la geografía, la economía, la cultura y el derecho. Canarias como sociedad es consecuencia del hecho histórico de la expansión colonial de los siglos XV y XVI sobre pueblos sometidos por no exterminados y en consecuencia aculturados hasta relativamente hoy.
El factor geográfico es constatable desde su misma obviedad, en cuanto proximidad al continente africano y su conformación en islas que influye considerablemente en el comportamiento humano y social produciendo el "insularismo".
El hecho económico diferencial canario, esta claramente determinado tanto en su particular comercio exterior como en la implantación de franquicias en 1852 (Puertos Francos) ampliadas en 1870, confirmadas en 1900 y en los últimos acuerdos con la Unión Europea, que a su vez proporcionan el factor jurídico diferencial de España, consecuencia de todos los anteriores.
A estas especificidades económico fiscales, hay que añadir el factor insular frente a la Península, conformado en la creación de la Ley de Cabildos Insulares de 1912, que merman la toma de conciencia regionalista o nacionalista, aspecto que se agrava con la división provincial de Canarias por decreto de 1927.
En el siglo XIX Canarias depende exclusivamente de la dinámica sociopolítica de las decisiones centralistas que toma el gobierno desde Madrid, situación agravada por los conflictos entre las dos islas centrales que, contituídas en bloques de poder político y económico, conducen a un insularismo insolidario para alejarse, en aquellos momentos, de cualquier alternativa de autonomismo regional y menos aún nacionalista. El origen aparece en el acuñado como "pleito insular" que surge a propósito de la Guerra de Independencia contra la invasión francesa (1808 -1813) que crea en la Laguna la Junta Suprema de Canarias, suscitando el recelo del Cabildo de Gran Canaria. En la Constitución liberal de Cádiz se pretende que la capital de la provincia de Canarias fuera Santa Cruz de Tenerife lo que agrava aún más el litigio inical. Se convertirá en auténtico conflicto insular al confirmarse en Cortes de 1823 la capitalidad en Santa Cruz. En 1852, para superar el problema, se divide a Canarias en dos distritos económicos y administrativos, por dictamen de Bravo Murillo, base para la división provincial que tendra lugar bajo la dictadura de Primo de Rivera en 1927.
Sin embargo, a partir de la Primera Guerra Mundial, se crean partidos llamados regionalistas, en el fondo imbuidos en en más puro nacionalismo entendido como reivindicación cultural e identitaria, para intentar reclamar otras soluciones eminentemente socioeconómicas que permitieran cambios estructurales en la crítica situación por la que atravesaba el Archipiélago bajo el más feroz caciquismo, herencia del sistema de la Restauración desde fines del siglo anterior.
En 1917 se crea la "Liga Regional Tinerfeña" y en 1918 "La Agrupación Regionalista de Gran Canaria", que fracasarían en las primeras elecciones a las que se presentaron. Durante la etapa republicana y con motivo de la discusión en las Cortes del Título Primero de la Nueva Constitución, surgen proyectos conjuntos para dar soluciones a la problemática socieconómica canaria, que fracasarán, otra vez, por el problema de la capitalidad regional y el controvertido "pleito", ahora de moda otra vez.
Franchy Roca, una vez producida la división, diría al respecto: "...creo que un estado no encontrará en Canarias más que un obstáculo que es el de la capitalidad; fuera de ése todos son de fácil solución y planteamiento". Evidentemente es uno de ellos.
Con la victoria del Frente Popular hubo un principio de acuerdo entre el grancanario Toral y el tinerfeño Gil Roldán, para alcanzar un texto definitivo de estatuto autonómico al igual que otras regiones del estado español, que no vieron la luz por el alzamiento militar contra la República que anuló de raíz cualquier alternatia autonomista para Canarias y las regiones españolas, incluídos vascos, catalanes, gallegos o navarros.
Con la dictadura franquista se bloquea todo movimiento nacionalista o autonomista hasta la década de los años sesenta y setenta, en que vuelve a resurgir la conciencia de " ser canario" al calor de las luchas por las libertades políticas, especialmente en torno a los movimientos obreros surgidos en los barrios y zonas marginales de las ciudades capitalinas frente al régimen dictatorial franquista. Se extenderá hacia una posición más nacionalista, en algunos momentos hacia posturas radicalistas, cual es la aparición, desde la década anterior, del MAC, (Movimiento Autónomo Canario) reconvertido en MPAIAC (Movimiento para la Autodeterminación y la Independencia de las Islas Canarias).
* LA LAGUNA DE TENERIFE.