Canarias electa

RAMON MORENO

Después de la resaca electoral del pasado domingo, 25-5-3, y de la recaída por el Día de Canarias, donde todos nos hemos dado -según los gustos-, un baño, una ducha o una sauna de canariedad; y una vez conocidos los resultados definitivos del 25M, una cosa creo que ha quedado meridianamente clara: nuestro Archipiélago sigue anclado, inamovible, en medio del Atlántico, y los grandes y graves problemas que aquejan a nuestra tierra siguen ahí, como una espada de Damocles sobre la cabeza de los canarios, condicionando gravemente nuestro futuro. La inmigración, tanto legal como ilegal (es urgente una Ley de Residencia), el paro, la droga, la delincuencia -como consecuencia de lo anterior-, por mencionar algunos de los más importantes, son una lacra que asola a nuestra sociedad. Problemas, cuyo debate se le ha hurtado a la sociedad canaria.

Y no digamos nada de los frágil de nuestra economía, dependiente del exterior -el turismo es la única fuente de riqueza-, con el aparato productivo en manos foráneas, y con un mercado cautivo a merced de las multinacionales, con el consiguiente drenaje de recursos que ellos supone. No es menos sangrante, la absoluta indefensión jurídica de nuestro Archipiélago con respecto a la delimitación de nuestros espacios marítimos, que nos permitiría explorar y explotar nuestros recursos marinos, petróleo incluido.

En este panorama desolador, el mapa político en su conjunto, ha sufrido pocas variaciones, y el poder sigue y seguirá donde estaba. No obstante, de estos comicios se pueden sacar algunas conclusiones que, en mi opinión, ponen de relieve, no sólo lo perverso e injusto del sistema electoral canario, sino los manejos de algunos politicastros, que hacen de la cosa pública el instrumento para la defensa de sus causas y el vehículo para seguir preservando sus espúreos intereses que, en absoluto, coinciden con los verdaderos intereses del pueblo canario. Pero el veredicto implacable de las urnas pondrá a cada uno en su sitio, al menos eso espero.

Dicho esto, quisiera salir al paso de esa falacia, con la que se nos quiere confundir, cuando se dice que la participación del cuerpo electoral fue superior, porcentualmente a las anteriores elecciones, falseando descaradamente el índice de abstención, que si lo unimos a los votos en blanco, suponen casi el 50% del censo electoral. Y si este extremo no es grave y requiere una profunda reflexión por parte de la clase política, ya me dirán ustedes.

En lo que a mí respecta, y lo digo a título anecdótico, me he abstenido como en anteriores consultas, en aras del legítimo ejercicio de mi libertad. No creo lo más mínimo en esta democracia (en la práctica, una partitocracia), y mientras no se reforme el perverso e injusto -repito- sistema electoral canario; vea más democracia interna en los partidos políticos, con listas abiertas, y sea efectivo una mujer, un hombre un voto -para que no haya canarios de primera y de segunda-, no pienso votar. Y así piensa mucha gente.

Precisamente, uno de los aspectos más gratificantes de estas elecciones es la cantidad (más debieran ser) de cargos electos mujeres, que sin duda introducirán nuevos modos y nuevas formas en la deteriorada vida política canaria, si la férrea disciplina de sus respectivas formaciones políticas no coartan sus buenas intenciones, y los intereses de partido no condicionan sus decisiones. Será una auténtica bocanada de aire fresco y perfumado...

Todo parece indicar que CC es la fuerza más votada, pese a su descalabro en Gran Canaria; y aunque la mayoría de los partidos políticos dicen que han ganado, eso es una verdad a medias (que es la mayor de las mentiras), como veremos en el siguiente análisis de urgencia.

Isla por isla, vemos que Tenerife sigue siendo feudo de ATI (la verdadera fuerza hegemónica en Coalición Canaria), y donde las plazas fuertes de Santa Cruz y La Laguna siguen en manos de Miguel

Zerolo (que parece tener el don de la ubicuidad, ya que también será parlamentario) y Ani Oramas; y el Cabildo Insular donde Ricardo Melchior ha barrido.

La Palma sigue siendo un bastión de API, con un Castro Cordobés incombustible y que es un verdadero dinosaurio de la política canaria, ya que está en el poder desde la Junta Preautonómica.

El Hierro sigue siendo el solar de los Padrones. Fuerteventura parece que ha dejado de ser coto cerrado del marqués de las dunas, Domingo González Arroyo y Lanzarote es el caladero de votos de Dimas Martín, pese a sus asuntos con la Justicia, y que ha posibilitado que el PIL le proporcione los tres únicos escaños a la FNC Gran Canaria es caso aparte. Mientras ATI se creó desde el poder, con significativos alcaldes de la época, ocupando la derecha del espectro político tinerfeño -de ahí que el Partido Popular no la pueda desbancar-, los intentos insularistas grancanarios nunca han cuajado. Y no porque Gran Canaria sea, como se dice, más cosmopolita y menos chauvinista que Tenerife. El motivo, desde mi punto de vista es otro; tanto el PPC, AIGRAN, el PGC y otros, no han tocado poder, y nacieron más del efecto ATI, que del pragmatismo y del poder político y económico que les hiciera tener peso específico. Por eso Gran Canaria sigue siendo la pata coja primero de las FRAIC, luego de las AIC y ahora de Coalición Canaria; ya que el espacio político de centro-derecha no lo representa ni por asomo ICAN (antigua ACN y otros).

Ello ha propiciado -entre otras razones que sería prolijo enumerar ahora-, las mayorías absolutas en el Ayuntamiento de Las Palmas y ahora también en el Cabildo grancanario, sin contar los municipios de Telde, Arucas y otros. El Partido Popular, por tanto, lo ha tenido fácil para ocupar el centro-derecha grancanario, sin que ello le reste un ápice a los méritos personales de José Manuel Soria y Pepa Luzardo. Lo del PSC/PSOE en La Gomera es otra historia.