Análisis
Elio Rodríguez-Figueroa
Partidos independentistas que en comicios anteriores se presentaron a las elecciones, siguiendo un camino no compartido, obtuvieron alrededor de unos 11.000 votos. La abstención, como ahora, fue considerable; de cerca de unos 500.000 electores.
¿Cómo podemos interpretarlo hoy? Hay unas conclusiones simples. Ese largo 47% de abstención no se siente involucrado en el proceso, le es indiferente, lo rechaza y, lo más evidente, no despierta su interés; los margina, cuando no los enfrenta. Y esto es la realidad. Los intereses no son los de Canarias, son los del colonialismo por intermedio de grupos de presión como COCA, PNC-PIL y otros afines que, con o sin toma clara de conciencia, arrastran por cacicato o por flujos de influencias demagógicas, a que estos ciudadanos voten sin idea de las irresponsables consecuencias de su acto. Acto condicionado por el absoluto control que tienen los corruptos beneficiados de los medios de comunicación y del poder financiero creado con el robo de nuestros recursos económicos, y que nos obliga a decir que la vía no es la correcta.
El camino, no nos cansaremos de decirlo, es crear en nuestro pueblo conciencia a través de las Unidades de Tagoror, poner en práctica la resistencia pasiva, y que comprenda que nuestro proceso nada tiene que ver con lo español. Ellos no somos NOSOTROS; ellos son los ocupantes de nuestro territorio sin derecho alguno, al menos que la "democracia participativa" legalice la injusticia y que ésta tenga fechas para borrarla de la historia, que es en realidad lo que quieren y algunos de nuestro pueblo asumen, o peor, se limitan a lamentarlo y llorar con el vaso de vino y las nostalgias sentimentales de la bandera y los cantos. La bandera hay que enarbolarla para luchar, y los cantos para transformarlos en instrumentos de lucha, con arrojo y valentía; mejor muertos que sometidos.
Los que dicen no estarlo, quizás esperan el látigo en sus espaldas, ya es hora que lo asuman y usen sus capacidades, sus escritos, entre otros, para trazar el camino y conducir la lucha por nuestra liberación.Constantemente hablamos de las injusticias de los españoles. ¿Qué hacemos, sea cual sea el camino, para poner coto a las tales injusticias? Me hace pensar en la madre del moro: "no llores como mujer lo que no sabemos defender como hombres". Y esto dicho con todo el sentido peyorativo, pues mujeres hay tanto como hombres que han sabido, y de seguro lo harán, defender nuestra amada tierra con la necesaria sabiduría y coraje que la empresa requiere.
Hora ha llegado de que la dirección del movimiento pase a manos más vigorosas, sin que se intente marginar a quienes todo hemos dado, y acumulado experiencias que serán, sin duda, útiles. Las capacidades no tienen edad; una cosa es el proceso senil y otra las conexiones neuronales. Existe también una buena razón para renovar, y es el marginar las rencillas acumuladas, si realmente anteponemos los intereses de Canarias a aquellos otros que, por razones personales, nos concierne. Todo lo que no sea la patria canaria debe ser "supeditado"; digo bien, todo, incluidos los amigos (o supuestos amigos). Sobre todo aquellos cuyos intereses no son los nuestros; es decir, la lucha por la independencia sin hipotecas, sin concesiones de ningún orden. La pureza, o si quieren, el puritanismo ético debe hacerse regla. Alguno de nosotros debe comprender que más vale una retirada honrosa y con espíritu constructivo que mantener las rupturas y abusar de la lealtad de los mismos. Todo tiene un límite y estamos en él. Que no piensen, y menos nuestros enemigos, los enemigos de Canarias, que vamos a abrir brechas. No. Queremos reajustar lo nuestro con espíritu crítico y justicia revolucionaria. Queremos que la dirección sea el reflejo en número y por autoridad moral de la actual situación. No podemos contentarnos con que "fue o dejó de ser". Hay que hacer un análisis, no excluyente, de lo que se es y estamos dispuestos a continuar siendo; es decir, vamos a apoyar lo que es lógico por ley de vida y lo haremos borrando cualquier signo de estériles rencores e intromisiones, respetando las aportaciones valiosas del pasado y dejando claro que la renovación de unos no implica la exclusión de otros. Me explico, debiera haber un organismo de control y consulta que, sin intromisiones, tenga una clara misión constructiva. Ello conlleva el ser una minoría actuante hacia una mayoría identificada con la independencia y la justicia social. Hay que fomentar la solidaridad para abrir brecha camino de la independencia y la recuperación de nuestros derechos. Debemos poner final al, sea cual fuera su signo, bochornoso caciquismo de nuestra clase política y sus aberrantes desequilibrios, totalmente ausentes de inteligencia, que contagia incluso a nuestros partidarios arrastrados por la marea electorera y españolizante.
Solo hay un camino: RESISTENCIA PASIVA, ORGANIZACIÓN, UNIDADES DE TAGOROR.