RITOS, MITO Y TABÚES DE LA SANGRE
EN ALGUNAS RELIGIONES (yII)

Guaire Adarguma Anez' Ram n Yghasen (*)

Es verdad que la Iglesia católica autorizó, con la concesión de una misa y oficio propios, el culto de niños, presuntos mártires de homicidios rituales judíos, como Simón y Simonino de Trento.

Sin embargo, como precisa un decreto del 4 de mayo de 1965, de la "Sagrada Congregación de Ritos," con el que veta todo acto de culto a este «beato Simón» de Trento, tal reconocimiento del culto no está en oposición con la línea constante del magisterio, que niega la realidad del homicidio ritual.

 En cuanto a la concesión de la misa y oficios, la Congregación comenta que antes «el instituto de la beatificación no existía. Existía sólo la canonización y, en algunos casos, en espera de la misma, sin prejuzgarla, se solía conceder, a una iglesia o a un territorio restringido, la misa o el oficio. Si se hubiera querido proceder luego a la canonización, era siempre necesario un examen a fondo de la vida y virtudes, o del martirio. Al pequeño Simón se le concedió sólo la misa y el oficio: la Sagrada Congregación de los Ritos nunca se pronunció sobre su presunto martirio». Este decreto servirá de base y modelo para la supresión gradual de todos los cultos a presuntas víctimas de homicidio ritual por el que habían sido concedidas misas y oficios, en un periodo que va del siglo XVI al XIX.

En Grecia los primeros invasores nómadas pastores, los aqueos, invadieron el sur de Grecia a finales del III milenio a.n.e. y se establecieron en el Peloponeso. Un segundo pueblo, los jonios, se asentó principalmente en Ática, la zona central del este de Grecia y en las islas Cicladas. Los dos se impusieron a los pueblos heládicos matriarcales preexistentes e introdujeron su religión patriarcal (con dioses matones, violadores y brutos, creados en semejanza de las bandas invasoras) pero como grupo minoritario no lograron eliminar la Diosa existente (Metis) y el resultado fue un sistema religioso mixto y la asimilación de los demás aspectos de la cultura heládica, de ahí el nacimiento de Atenea de la cabeza de Zeus. El sistema matriarcal era sin duda monoteísta (la Gran Diosa era un concepto universal) pero por razones lingüísticas y geográficas la Diosa era conocida bajo muchos nombres diferentes (muy parecido a la multitud de nombres de la Virgen católica), nombres que además fueron triplicados por el concepto de la Trinidad (la Diosa en sus tres estados femeninos: prematura, menstrual y menopaúsica).

Las religiones vegetativas/solares son tan comunes por toda la geografía mundial y a través de todos los tiempos según el desarrollo de las respectivas culturas ( los conquistadores españoles se encontraron con ellas en las Islas Canarias y en las Américas en los siglos XV y XVI), y su similitud es tan total - con la principal diferencia de los nombres según las lenguas locales y que en culturas del hemisferio sur los solsticios, equinoccios y signos zodiacales están, lógicamente, adaptadas a su situación geográfica/astronómica - que podemos confirmar que la creencia en la Diosa Madre (Virgen) y el Hijo no solamente es la más antigua del mundo sino la única religión universal que haya existido jamás. Llamar a esto "paganismo" en sentido peyorativo es un despropósito y un insulto. Hay que dejar constancia que toda este sistema religioso era -y es - altamente simbólico y alegórico, totalmente embebida de la importancia vital que tenía para aquellas culturas la agricultura, la climatología, y por tanto la Sol.

(Por otra parte ni siquiera la palabra Mashiaj (Mesías) es de origen hebreo sino una adaptación de la palabra "messis" (de la Diosa Mesia) que significaba "recolector" (cosechador de frutas)

La sangre menstrual es la única que el cuerpo expulsa sin ningún acto de crueldad previa, sin más heridas que la necesaria para que el ciclo vuelva a empezar. Esta sangre es sagrada para quienes adoran a la Diosa y por eso se la ofrendan. Según las tradiciones celtas que Sandra Román rescata, el Grial no es más que el recipiente en el que se recoge y entrega la sangre de las mujeres que menstrúan. Es un período de profunda sensibilidad en el que las mujeres están más perceptivas que nunca, ideal para consultar oráculos y confiar en las visiones y la intuición, un don sobre todo femenino. "Ritualmente la tierra pide sangre y se la das, y la Madre Tierra te devuelve energía a través de la vulva", dice Román y es por eso que antiguamente las mujeres celtas danzaban desnudas sobre los campos sembrados para fertilizarlos. Y también para recibir su energía. Para las culturas urbanas del feminismo espiritual, esta práctica es al menos complicada." Se puede realizar sobre macetas, sobre todo sobre aquellas plantas que necesiten vitalidad. "Yo trato de transmitir la recolección del sangrado -dice Miriam Wigutov-. Trato de transmitir de una manera ecológica el fenómeno de sangrar. Las toallitas son lo más antiecológico que existe para el planeta y para nuestro cuerpo porque tienen blanqueadores que te dejan la vagina destruida. A la recolección se le puede dar varios usos. Hay uno mágico: el de las brujas. Y otro convencional: como ofrenda para regar, para las piedras de poder, para trabajar en la sanación. También se recomienda escucharse, sentarse a tomar un té con el propio útero. Allí hay un secreto que cada una puede empezar a recordar: cuál es mi tradición, cuál mi árbol genealógico. Me importa que la mayor cantidad de mujeres posible pueda conocer esta manera de pensar el ciclo femenino. Porque así estás en otra posición, más valorada, más sagrada. Y aumenta tu poder para conectarte con el mundo de lo invisible." Analía Bernardo también propone la recolección, usando algodones que después se mojan y se exprimen en un frasco. Más tarde se entierra el contenido en alguna plaza o parque haciendo un hoyo al pie de un árbol, cubriéndolo después con tierra y hojas para no llamar la atención. Y además sugiere una invocación sencilla para "este ritual de comunión regeneradora con la Pachamama y con nosotras mismas: Esta es la sangre que promete renovación/ ésta es la sangre que promete sostén/ ésta es la sangre que promete vida".

Por otra parte, también se celebraban bautizos de sangre y estos bautismos se celebraban el día del equinoccio vernal, en el santuario a Cibeles en la colina Vaticana, muy cerca, o en el mismo sitio que la actual basílica de San Pedro, en el Vaticano

"Otras Diosas asistidas por sacerdotes eunucos fueron Artemisa en Efeso, y Astarté en Hierápolis, y estos últimos ritos fueron los que inspiraron los de Cibeles, con la particularidad de que en Hierápolis el éxtasis danzante inducía a castrarse a muchos participantes no sacerdotales, que no arrojaban sus ensangrentadas partes a la imagen de la Diosa, sino que corrían con ellas en la mano por las calles, y las arrojaban a la casa que se les antojaba; y quien vivía en esa casa debía proveerles de vestidos, atavíos y ornamentos femeninos, que llevarían ya para siempre". (Rafael Gonzalo Jiménez,2003)

Con la implantación del catolicismo en Canarias a raíz de la invasión y conquista, se introduce las prácticas brugeriles, el fanatismo y supersticiones europeas, produciéndose una sincretización de elementos autóctono con otros foráneos donde figuraban la sangre, no así en los componentes locales de los cuales estaba ausente. Veamos algunas fórmulas brugeriles recogidas por la investigadora María Ferraz:

"Con dos de veo
y con cinco de encanto,
la sangre te bebo,
el corazón te parto,
que hagas lo que te mando,
como mando la suela
de mi zapato"
(Y se dan tres patadas en el suelo)

"Las oraciones, producto del sincretismo religioso, son sumamente utilizadas también para conjurar maleficios, males de ojo, y también, cómo no, para amarres de parejas. Las más comunes son a Santa Marta, a San Silvestre o a las ánimas del purgatorio.

"Marta, Marta, la que los vientos levanta
la que los Diablos encanta
la que guiso los vinos a los finados, la que quitó los dientes a los ahorcados
La que desenterró los guessos a los enterrados
La que con Doña María de Padilla trato y conversso
La que los nueve hijos pario y todos nueve se le desminuyeron...
Asi como esto es verdad, me bayas al coraçon de Bartolomé Guerra y me le quites tres gotas de sangre donde quiera que estuviere me lo traygas presto corriendo volando donde yo Margarita estoy assi me lo amarres y amanses y me le pongas el amor en su coraçon, para que me quiera, y en su memoria me tenga que no me pueda olvidar de noche ni de dia donde quiera que estuviere, para que ninguna mujer donde quiera que estuviere no tenga sosiego ni pueda comer ni dormir sino fuere conmigo ni pueda tener otra mujer". (Extraído literalmente de la Colección Bute, "The inquisition in The Canary Islands", del proceso a Catalina del Castillo, hechicera de La Gomera)."

En la sociedad guanche estaba muy arraigado el tabú de la sangre, aún se conservan algunos topónimos relacionados con la cuestión, por ejemplo, en Eguererw ( La Laguna) existe el Barranco de Chamarta corrupción de Chamattu, es decir "de la mujer" y en La Matanza está el Camino de Chamiana con similar significado que el anterior, en estos y en otros muchos lugares de la isla existían charcos, fuentes y nacientes dedicados en exclusiva para el uso de baños de las mujeres en los días que tenían la regla o menstruación, en ellos estaba totalmente prohibido el uso para otros fines e incluso los ganados no podían abrevar en ellos, bajo severas penas a los pastores.

Los nobles guanche tenían prohibido el matar reses y tocar sangre con sus manos, si esto sucedía en tiempos de paz perdían inmediatamente su condición de noble. Los guerreros nobles, en las batallas se limitaban a derribar a los enemigos, dejando la labor de rematarlos -si era preciso-, a los siervos.

En la batalla de La Matanza de Acentejo (la mayor derrota que jamás recibieron los ejércitos españoles en sus aventuras coloniales, donde perecieron más de dos mil quinientos mercenarios españoles) los cronistas recogieron un hecho que viene a confirmar el profundo respecto de los guanches por el tabú de la sangre: En la prostimería de la batalla el Capitán Tinguaro (Chimenchia) hermano del Gran Caudillo Benchomo, estaba sentado en una piedra descansando de las fatigas de la lucha cuando fue visto por su hermano que había llegado con guerreros de refresco, Benchomo increpó a su hermano de esta manera: ¿Como es esto hermano, que estés holgando cuando tus hombres están ensalzados en la pelea? A lo que Tinguaro respondió: - Yo he hecho mi oficio de capitán en vencer y dar orden para ello; hagan ahora los carniceros el suyo, prosiguiendo la victoria que les he dado." Con lo que manifestaba era que un noble no derramaba la sangre del enemigo vencido.

El castigo más injurioso que los guanches daban a sus enemigos vencidos y hechos prisioneros consistía en dedicarlos a las tareas de carniceros, si el prisionero era guanche noble prefería el suicidio antes que desempeñar tales tareas, por el contrario como es natural a los prisioneros españoles este castigo lo consideraban benigno.

Otro de los aspectos del tabú de la sangre lo constituía el de contacto, como hemos apuntado a parte de los carniceros, el otro segmento social que era repudiado al tiempo que temido por contaminados e impuros eran los mirladores o embalsamadores, con quienes se rehuía todo contacto. Al respecto recoge las crónicas refiriéndose a los embalsamadores: " Mas los hombres y mujeres que los mirlaban, que ya eran conocidos, no tenían trato ni conversación con persona alguna ni nadie osaba llegar a ellos, porque los tenían por contaminados e inmundos; más ellos y ellas tenían su trato y conversación y cuando ellas mirlaban alguna difunta los maridos les traían la comida, y por el contrario" A. Espinosa, 1980:45)

De hecho, hasta los tiempos modernos los matarifes y carniceros han constituido una especie de segmento apartado dentro de la sociedad canaria, es costumbre aún vigente que cuando se va sacrificar algún animal doméstico, cochino, cabra, oveja o cualquier otro, generalmente se recurre a una persona ajena especialmente significada para llevar a cabo la matazón, no haciéndolo el dueño del animal aún teniendo capacidad para ello.

El Catedrático de la Universidad de La Laguna Antonio Tejera Gaspar, recoge al respecto para la Isla de Tenerife: "El tabú de contacto queda bien explicitado en este texto y los hechos que relata son comparables a fenómenos semejantes de otras culturas, como la egipcia, o más cercana como la de Gran Canaria. En cambio no resulta de compresión tan evidente, el denominado tabú de contacto con el que se preservaba a los nobles guerreros.

"Y estos guerreros [...] estaban tan bien disciplinados que era ley inviolable que el hombre de guerra que topando alguna mujer en algún camino o en otro lugar solitario, la miraba o hablaba, sin que ella primero le hablase o pidiese algo, y en poblado le decía alguna palabra deshonesta que se pudiese probar, muriera luego por ello" (A. Espinosa, 1980:36)

F. Pérez Saavedra (1984:98) interpreta este texto como referencia a un tabú de contacto relacionado con la sangre de la menstruación. Según él "ante una mujer en un lugar solitario el hombre debe presumir y temer que esté contaminada o impura, salvo que ella le hable". Es obvio que el informante, el P. Espinosa introduce en aquel texto, como lo hace en múltiples ocasiones, una visión de la sociedad renacentista que conoce a unas situaciones que no alcanza a comprender con profundidad, contribuyendo a desvirtuar unos hechos cuya explicación es bien distinta de la que él trasmite, como resultado de una "interpretación" a la luz de criterios moralizantes. Estas razones impiden entender el fin último de estas prohibiciones o tabúes que, con toda seguridad, responden a hechos bien diferentes a los reflejados por él.

La interpretación que hace F. Saavedra de este pasaje como un tabú de contacto, con relación a la sangre menstrual de la mujer, se hace extensible no sólo a los guerreros sino a los diferentes hombres, según los textos que a continuación recogemos.

"Y porque entre ellos era costumbre que si topaban alguna mujer a solas en un lugar solitario, no la hablaban, porque incurrían en pena de muerte." (A. Espinosa, 1980:52)

Esta misma generalización aparece en el relato del ingles, Scory,

"...tenían como ley que si algún hombre en lugar particular o público se hubiese descompuesto con una mujer, luego al punto, sin esperanza de perdón, era condenado a muerte" (Scory, en: B. Bonnet, 1936:55)

Querido lector, disculpa esta digresión, pero estimo que es necesaria para que comprendamos que una sociedad como la guanche con unos prejuicios tan arraigados con el tabú de la sangre, es prácticamente imposible que practique ritos de sangre dedicados a la Diosa-Madre Chaxiraxi ni a ninguna otra divinidad del panteón. Al mismo tiempo nos ilustra en torno al ancestral respeto que el pueblo guanche siempre ha mostrado por la mujer, la cual siempre ha estado en plano de igualdad (otra cuestión ha sido las aportaciones foráneas), sin duda trasfondo de nuestra veneración por Nuestra Diosa-Madre Chaxiraxi. Con respecto a ello otro ejemplo: En tiempos de guerra, los guerreros respetaban a las mujeres, niños y ancianos del bando vencido, y tenían como timbre de honor el preservarlos y protegerlos de los peligros de la contienda.

Querido lector, no sé si los renglones que anteceden pueden dar alguna repuesta a las preguntas que sobre el particular suelen hacerme, quizás por ser demasiados generalizados. Sí deseas profundizar más en algún punto en concreto házmelo saber, intentaré complacerte dentro de mis limitaciones que son muchas.

Que los espíritus de nuestros ancestros te guíen y protejan.

(*) Guadameñe. Iglesia del Pueblo Guanche.

La Laguna-Tenerife, Islas Canarias, 1988.
Faykanato de Chinet, wanzegza n 5º akano.
iglesiapuebloguanche@yahoo.es
benchomo@terra.es

 Imágenes:
1ª) Venus surgiendo de las aguas. Sandro Botticelli
2ª) La Diosa Afrodita surgiendo de las aguas ensangrentadas. Grabado tomado de: A&D 
3ª) Representación de una vulva - Museo Canario. Tamarant

Fuentes consultadas:
Diario Página 12, el 22 de abril de 1993
"Sexualidad en la pareja."
Sapetti - Rosenzvaig (Editorial Galerna, 1987
Rafael Gonzalo Jiménez
mailto:rgjimenez@eresmas.com
Publicado Sunday 5 de October de 2003
De brujas y hechiceras a curanderas y santiguadoras
María Ferráz
A. Espinosa
Milagros de Nuestra Señora de Candelaria.
Goya Ediciones. Santa Cruz de Tenerife, 1980.
La Religión de los Guanches
Mitos Ritos y Leyendas.
Antonio Tejera Gaspar