RITOS, MITO Y TABÚES DE LA SANGRE
EN ALGUNAS RELIGIONES (I)
Guaire Adarguma Anez' Ram n Yghasen *
Como bien sabemos, desde que el hombre comenzó a practicar la agricultura y la domesticación de algunos animales y por consiguiente, a volverse sedentario, al no tener que trashumar para conseguir sus alimentos básicos, dispuso de más tiempo para dedicar a las actividades técnica y sobre todo las intelectuales. Conforme estas sociedades primitivas iban especializando las actividades individuales a favor del grupo, los cazadores van perdiendo su preponderancia como fuente proveedora de alimentos y comienzan a depender cada vez más de los agricultores o mejor dicho de las agricultoras, pues eran ellas las encargadas de la siembra y recolección de las semillas domesticadas. Es probable que los primeros asentamientos fijos fuesen motivados entre otras razones porque el desplazarse las mujeres con hijos pequeños dificultaba la marcha del grupo en seguimiento de las presas o de la recolección de frutos y semillas en los bosques.
En este contexto histórico Sumer puede ser conocida como la primera civilización urbana del mundo (aunque previamente existieron asentamientos en Jericó y en Cata Huyuk). Escrituras halladas en Egipto, Harappa y el valle del Indo, hacen suponer que la escritura tienen un origen sumerio. Los sumerios desarrollaron una religión y una sociedad que influyó en sus vecinos y en los territorios conquistados. El Imperio Sumerio empezó como una colección de aldeas granjeras en el año 4.500 a.n.e. Estas fueron conquistadas por Sargon I de Akkad en el 2.350 a.n.e., el final se produjo por la invasión amorita en el 2.000 a.n.e.
Es en esta cultura, donde surge el lenguaje sumerio cuneiforme, fue el primero en ser escrito, este modelo fue adoptado por los babilonios, los cuales adoptaron también sus religiones y creencias. De hecho, el paralelismos de la cultura sumeria y rastros de las creencias sumerias se pueden encontrar fácilmente en el Génesis.
Es así, durante ese proceso larvario que el hombre trata de ir asumiendo puestos en torno a la Divinidad como medio seguro para mantener un status similar al detentado por las sacerdotisas, únicas que oficiaban los ritos de la Diosa-Madre, eran las que podían aplacar las fuerzas naturales a partir de plegarias de ofrendas y tratar de influir en ellas mediante el supuesto poder de la magia simpática.
Al ser el matriarcado el sistema preponderante en las primeras sociedades urbanas, es más que probable que hombre al perder su rol de cazador y por consiguiente de sustentador exclusivo del grupo, fuera paulatinamente perdiendo la primacía, siendo relegado poco a poco hasta convertirse en meros sirvientes de las mujeres. Posiblemente comenzó así un largo proceso durante el cual se mantuvo larvado los sentimientos de revancha del hombre oprimido hasta que éste creyó liberarse asumiendo e imponiendo el monoteísmo del judeo-cristianismo, el cual no sólo anatemisa a la Diosa, sino que relega a la mujer al estado de simple esclava procreadora, aspectos también asumidos posteriormente por el Islamismo.
Al ir tomando los sacerdotes influencia en la religión de la Diosa, (incluso llegando a la autocastración) los fundamentos religiosos y filosóficos fueron cambiando, se fueron masculinizando, así una religión de amor y protección al género humano bajo el manto protector de la Diosa-Madre Chaxiraxi se ha transformó en otra interesada y mercantilista, las oraciones y súplicas ya no eran netamente espirituales, se cambiaron por otras como: "te ofrezco esto si tu me das aquello..." Entonces comienza a tomar cuerpo la magia simpática, y los sacerdotes se van transformando en chamanes, adivinos y agoreros, los guerreros pedían victorias sobre sus enemigos, así se llegó a entender que ofreciendo vidas humanas en sacrificios la Divinidad, tomaría las de los enemigos en reciprocidad. Indudablemente la Diosa no tomó en cuenta estas ofrendas, por ello los sacerdotes se aliaron con los guerreros y decidieron crear dioses masculinos, más propensos a sus pretensiones e intereses guerreros y de dominio, siendo así paulatinamente desplazada a la Diosa de esa concepción machista del mundo, al tiempo que iban implantado a sangre y fuego a unos dioses selectivos, implacables, vengativos y exterminadores, antitesis de la Diosa.
No conozco ningún documento generado por sacerdotisas de la Diosa-Madre, donde ésta exija ningún tipo de sacrificio de sangre humana. Los que hasta la fecha he podido consultar y que hacen algún tipo de referencia a estos sacrificios han sido generados por estamentos sacerdotales masculinos, y casi siempre por sacerdotes seguidores de otras religiones monoteístas y machistas, divulgados con ánimo de denigrar las religiones de la Diosa-Madre, especialmente por determinadas sectas cristianas.
Al principio el cristianismo no era más que una secta judía muy radical dentro del imperio romano. Como sus miembros eran muy proselitistas rechazaban el servicio militar, el culto al emperador y al Estado en si. Nacieron en torno a sus arcanas ceremonias religiosas infundios como los que siglos después iban a continuar sosteniendo los cristianos contra los judíos y otras religiones, como por ejemplo, que, en las ceremonias se sacrificaban niños y bebían su sangre. Infundios que siglos después, a raíz de la invasión ibérica de las Islas Canarias, sufriría la ancestral religión del pueblo guanche.
Por su parte, en otras culturas contemporáneas, (por ejemplo: la egipcia, griega, romana, y algunas africanas) si bien predomina el poder masculino, especialmente en las cuestiones de la guerra, se continúa teniendo una profunda veneración hacía las Diosa-Madre, y las mujeres en general gozaban de plena libertad e igualdad con los hombres, situación que posteriormente cambiaría con el auge e implantación de la religión monoteísta y machista judeo-cristiana.
Están atestiguados sacrificios humanos a favor de las cosechas en ciertas poblaciones de Europa, América central y del norte, en África, en Oriente, ciertas islas del Pacífico y numerosas poblaciones dravidias de la India. De manera más virulenta y contumaz en las religiones donde el panteón está gobernado por dioses masculinos, y en mucha menor medida o inexistentes en aquellos que están presididos por la Diosa -Madre, especialmente en los que el culto está dirigido por mujeres.
Estas prácticas de ofrendas de víctimas humanas a la deidad han sido mantenidas hasta tiempos relativamente recientes por la iglesia católica, aunque enmascaradas bajo aspectos de la conservación de la "pureza" de sus predicados, en los denominados actos de fe, llevados a cabo por la "santa" Inquisición, que llevaron a la hoguera a ciento de miles de seres humanos, en aras de su deidad.
Leyendo atentamente el pasaje bíblico en que Yahvé exige el sacrificio del hijo primogénito de Abraham, este nos indica que los israelitas llevaban a la práctica sacrificios humanos, los que posiblemente se aminoraron a partir de Abraham, no así el anatema aplicado a los pueblos que invadían donde no respetaban vidas de mujeres, niños, ancianos ni de animales.
Quizás el antecedente occidental de este tipo de sacrificios, surgidos como consecuencia de la imposición del dios masculino sobre la Diosa-Madre, tuvo lugar cuando la sociedad guerrera se impuso a la agrícola, aspecto que queda simbólicamente recogido en el pasaje de Metis, Diosa pre-helénica de origen africano; Diosa de la astucia, el raciocinio y el pensamiento especulativo, que dio lugar al nacimiento de Atenea de la cabeza de Zeus.
Atenea es un aspecto de la Diosa-Madre como Diosa Griega de la sabiduría. Era guerrera, era pacífica, era tutora de los hogares, era; amparo de sabios y artistas. Patrocinadora de los jueces, defensora del derecho y la justicia.
También era conocida por otros nombres: Atene, Atenaia, Atana., Tritogenia, y como Minerva, y Diana para los Romanos.
Atenea es la diosa de Atenas. Hija de Metis y Zeus, es representada armada con casco, lanza y una piel de cabra bordeada por serpientes. Es la diosa de la inteligencia. La narración en la versión pelásgica cuenta que nace en Libia, junto al lago Tritonio, la hayan, la crían y la hacen fuerte tres ninfas de Libia que andan vestidas con pieles de cabra.Una versión diferente es la netamente helénica:
La versión más corriente de su nacimiento es esta: Zeus se enamora de Metis y la persiguió por todas partes, aunque ella iba tomando varias figuras. Al fin pudo aprisionarla y la dejó preñada de un hijo. Esta criatura fue niña y dijo el oráculo que si había otra más tarde, sería un varón que destronaría a Zeuz. Cuando Metis hubo concebido, Zeus la adormeció y se la tragó.
Pasado el tiempo estaba dolorido de la cabeza, y al fin corrió al borde del lago Tritonio. Allí le golpearon la cabeza los dioses y le rompieron el cráneo y Atena brotó de entre la herida.
El trasfondo de estas narraciones lo que realmente nos cuentan que: un pueblo pacífico compuesto por agricultores y ganaderos, que contaba con un alto grado de civilización y una religión avanzada basada en la Diosa-Madre, fue invadido por otro guerrero portador de una cultura más arcaica y una religión machista. Al no poder destruir la cultura y religión aborigen, optan por asumirla adaptándola a sus principios culturales y religiosos, es decir, sincretizándola. Es así que hacen nacer el nuevo aspecto de la Diosa de la cabeza del dios invasor, lugar donde radica la inteligencia, y no de cualquier otro miembro, como en el caso del mito judío donde Eva nace de una costilla de Adán. Muchos siglos después, el hecho se repetiría con la invasión judeo-cristiana de las Islas Canarias.
Este aspecto en torno a la sincretización de la Diosa-Madre es llevado a la práctica por los judeos-cristanos siglos después en Efeso, cuando asumen los atributos de la Diosa-Madre en la figura de la madre de Jesús. Curiosamente es en Efeso donde existía el templo más grandioso de la antigüedad dedicado a la Diosa Artemisa, lugar donde los cristianos -curiosamente- hacen ascender a María a los cielos, liberándola así del fin previsto para los mortales.
Otro aspecto de la cuestión lo constituye la Deofagia, practicada por la secta católica en la celebración de su rito de la eucaristía, el creyente asume que el pan se convierte realmente en carne y el vino en sangre, y ambos conforman el cuerpo de Cristo. Siendo esto así, lo que los fieles hacen realmente al comulgar es comerse literalmente el cuerpo de su dios.
Ante la imposibilidad por parte de la secta cristiana de erradicar la veneración a la Diosa-Madre, a pesar de los cruentos ataque de exterminio dirigidos contra sus fieles, los dirigentes cristianos, como he apuntado más arriba, deciden crear su propia Diosa. Para ello asumen todos los atributos de la Diosa-Madre y los aplican a la madre de Jesús. Buena parte de los primitivos cristianos no aceptaron tal aberración y tuvieron que hacer frente a las iras destructivas de sus correligionarios. Por ello se comprende el gran movimiento de protesta que surgió entre los cristianos en el siglo V, cuando Nestorio, Patriarca de Constatinopla, puso en duda la legitimidad del título «Madre de Dios». En efecto, al considerar a María sólo como madre del hombre Jesús, sostenía acertadamente que sólo era correcta doctrinalmente la expresión «Madre de Cristo».
El tercer concilio ecuménico se reunió y aceptaron que la virgen María es "Teotokos", la madre del Dios. Comienza sí una larga y cruenta lucha por parte de los cristianos para apoderarse de la influencia y atributos de la Diosa-Madre a favor de la nueva deidad cristiana.
En el año 401, en Efeso, Juan Crisóstomo ordena la destrucción del famoso templo de la Diosa Artemis, todos sus sacerdotes y sacerdotisas fueron asesinados.
El concilio de Éfeso, en el año 431, condenó las tesis de Nestorio y, al afirmar la subsistencia de la naturaleza divina y de la naturaleza humana en la única persona del Hijo, y proclamó a María Madre de dios.
En cuanto a los supuestos sacrificios humanos en honor de la Diosa Tanit -las fuentes que hasta nosotros han llegado son pocas e interesadas, pues la mayoría proceden de autores romanos acérrimos enemigos de los fenicios y destructores hasta los cimientos de la ciudad de Cartago, sus fabulosas bibliotecas y templos durante la tercera guerra púnica.
Son escasos los datos arqueológicos en torno a las prácticas religiosas de los cartagineses, no obstante, es admitido que en determinadas situaciones se llegaron a practicar este tipo de sacrificios, muy comunes por otra parte, en las sociedades de la época, especialmente en los pueblos ibéricos. Ahora bien, estos sacrificios debemos entenderlos en su contexto, y no como lo exponen determinados autores sensacionalistas interesados, muchos de ellos militantes católicos, los cuales trasmiten la idea de que estos actos eran cotidianos o frecuentes. Nada más lejos de la realidad, estos sacrificios tenían lugar solamente durante grandes calamidades públicas que afectaban a toda la sociedad, tales como macro epidemias, situaciones adversas en épocas de guerras y otras similares.
Por otra parte, no eran sacrificios obligados, por el contrario, durante las calamidades públicas las familias más nobles y poderosas se disputaban el honor de ofrecer sus vástagos para esta ceremonia, hasta el punto de que los hijos de gentes de lo que hoy denominamos clase media y mucho menos los trabajadores manuales podían acceder a este tipo de ofrenda.
Si bien este tipo de sacrificios hoy puede herir nuestra sensibilidad, insisto en que debemos situarlos en su contexto, era tanto el amor que el pueblo cartaginés profesaba a la Diosa, que las mujeres ofrecían el mayor sacrificio que una madre puede ofrecer, la vida de su hijo. Que duda cabe que fue mucho más execrable los holocaustos llevados a cabo por otras confesiones religiosas, las cuales masacraron gratuitamente a infinidad de pueblos en nombre de su dios, supuestamente dios de amor y bondad. Por otra parte, no deja de tener connotaciones sacrifícales la actitud de resignación que adoptan las madres cristianas cuando ante la muerte de un hijo exclaman "Dios me lo dio, y Dios me lo quitó"
Para hacernos una idea que nos aproxime a determinados aspectos de la sociedad cartaginesa, algunos de cuyos parámetros son fácilmente reconocibles en la ancestral cultura guanche, veamos unos apuntes tomados de una artículo del doctor João Sedycias:
"La religión fenicia, en su origen era una religión típicamente cananea en todos sus aspectos.
En las excavaciones arqueológicas de Ugarit antigua ciudad cananea al norte de Biblos, se encontraron la mayor colección de tablillas protofenicias referentes a religión y mitos, ellas son de gran importancia porque confirman que los fenicios tenían una religión basada en la estructura de la antigua religión cananea.
En la época de la expansión fenicia, podemos distinguir en su religión no solo los elementos cananeos, sino también muchos prestados de los cultos circunvecinos, especialmente tomados de los egipcios y más tarde de los griegos. Aunque la religión había permanecido en su espíritu básicamente cananeo. Los colonizadores fenicios llevaron su religión a través del mar. En todas partes donde fundaron colonias, se daba culto a los mismos dioses, si bien no siempre con los mismos nombres y se realizaban las mismas prácticas del culto que en la fenicia de origen.
En la religión fenicia sus cultos se basaban en antiguos mitos cananeos que pretendían explicar el misterio del ciclo de las estaciones, reproducían la alternancia anual de las estaciones propiciatorias de las cosechas. Lo que índica que venían de pueblos agrícolas, como seguramente eran los antepasados cananeos, actividad que cambiaron por el mar por su ubicación. Los textos ugariticos proporcionan múltiples indicios sobre lo que los fenicios creían.
Le seguía la Diosa Madre, llamada Asherat-del-Mar, Tanit para los cartagineses, cuyo hijo Baal o Señor, identificado con la juventud, el dinamismo, la fuerza y la violencia, ha llegado hasta nosotros como el dios fenicio por excelencia. El Señor Baal perecía cada año para simbolizar la ciega de la cosecha y la sequía de la tierra. El hijo renacía luego señalando el retorno de la primavera y una nueva cosecha. Este mito ha tenido diferentes versiones, de acuerdo a los textos encontrados.
El mito cuenta que Baal, dios de las tormentas, de la lluvia y de las montañas, en unión con su esposa Baalat, es decir, "Señora", tuvieron un hijo Aliyan, que junto con su padre luchan contra Mot, Dios de la sequía y el mundo inferior.
De acuerdo a las tablillas encontradas, este ciclo se repite, el joven dios muere, desaparece bajo tierra, pero Anat, esposa y hermana de Aliyan, rescata su cuerpo y lo lleva hasta las alturas de Safón, enterrándolo allí. Luego busca a Mot y le da muerte, por último resucita Aliyat y se sienta en el trono de Mot. El simbolismo de este texto es claro. La tierra ha conseguido sobrevivir a la muerte y a la sequía. El joven aparecerá, sano y salvo, cuando brote la nueva cosecha en primavera. "Este pasaje tiene total similitud con la odisea de Isis y Osiri." (¿No nos recuerda este pasaje el mito de la muerte y resurrección de Cristo quien "vence" a la muerte?).
Los nombres de los dioses del Panteón, variaban según las ciudades. Los anteriores pertenecían Biblos, en Sidón tomaban el nombre de Baal Sidón y Astarte, en Tiro se identificaban como Melqart y astarte, por último en Cartago se denominaban en un principio como Melqart y Tanit, cambiando más tarde el nombre por Baal Hammon y Tanit. Además de estos dioses y diosas, el panteón fenicio, tenía muchas más deidades con actividades específicas, como el sidonio Eshmun, cuyo cometido era la curación, Dagón, estaba asociado con el trigo y los cereales y Reshef, con las plagas.
El poder sacerdotal debió ser muy grande, ya que para los fenicios la religión asumía un papel primordial. Los sacerdotes y sacerdotisas formaban una jerarquía con un sacerdote a la cabeza a cargo de cada templo y ejercían gran influencia, no solo en el ámbito religioso, sino económico y político en la sociedad. Los templos eran lugares grandes y complejos, pero hay pruebas de que gran parte del culto fenicio tenía lugar en pequeños santuarios al aire libre.
Son muy escasos los restos de templos, pero un santuario algo mayor, recientemente descubierto por James Pritchard, en su nueva y reciente excavación en Sarepta, tiene la forma de un pequeño edificio rectangular, dentro del cual se alza un altar"
Como prueba de los sacrificios humanos en la fenicia oriental, solo se dispone de algunas referencias en el Antiguo Testamento. De la fenicia occidental se tienen pruebas irrefutables en las excavaciones de un antiguo cementerio de Cartago, donde se han exhumado pequeñas vasijas de arcilla que contenían los restos de criaturas y niños. Mezcladas con estas urnas hay otras que contienen los restos de jóvenes animales como cabritos, corderos, gatos y cachorros.
En las Islas Canarias, existen vagas referencias a la práctica de sacrificios humanos dedicados a Tanit. El doctor Bethencourt Alfonso (1991) recoge para la isla de Chinet (Tenerife) dos referencias que posiblemente tengan que ver con este tipo de sacrificios. Una se refiere a unas ánforas encontradas en el Barranco del Boxo que contenían esqueletos de niños, detalle importante teniendo en cuenta que el modo de enterramiento de los guanches era el del mirlado o embalsamamiento. La otra, refiere que en los tiempo míticos, en determinado día del año se trasladaban desde el Menceyato de Anaga hasta la Punta de La Rasca, donde sacrificaban un niño a la Divinidad del mar.
También esta recogido para Tamarant (Gran Canaria) el hallazgo arqueológico de huesos humanos infantiles mezclados con otros de jóvenes cabritos o corderos. Son muchos los Pireos existentes en las islas, citados por Bethencourt Alfonso y otros investigadores posteriores donde se han encontrado huesos quemados de jóvenes animales.
Por otra parte, los cronistas de la conquista hacen referencia al sacrificio de niñas en Tamarant. Tema que creo que ha sido tergiversado o mal interpretado, y del cual me ocuparé en otro artículo.
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Guadameñe. Iglesia del Pueblo Guanche..Faykanato n Chinet 26 n wanfuy n 5º akano.
Fuentes consultadas:
Juan Bethencourt Alfonso. Historia del Pueblo Guanche (3 tomos). Edición anotada por Francisco Fariña González. Francisco Lemus. Editor. La Laguna, 1991.
Profesor: Dr. João Sedycias. Universidad de Federal de Pernambuco. Depto. de Letras, Programa de Español. Centro de Artes e Comunicação
Ilustración: Representación simbólica de la Diosa-Madre Chaxiraxi. Nº 10 http://www.mundoguanche.com/