POR SUS OBRAS LOS CONOCERÁN (II)
Eduardo Pedro García Rodríguez*
Podemos admitir que el estadio de la cultura material en que se encontraban nuestros antepasados en la época de la invasión europea, era debido a un retroceso en los aspectos técnico y mecánicos producido como consecuencia del aislamiento a que se vieron sometidas las islas durante siglos. En cambio, en los aspectos morales, sociales y religiosos, la sociedad guanche estaba muchísima más avanzada que la castellana en particular y la europea en general, de este aserto nos han dejado buena nota los propios cronistas de los invasores.
Es indudable que el pueblo guanche [1] (los primitivos canarios) mantenían contacto con las civilizaciones más avanzadas de la época (cartagineses, gaditanos, griegos y romanos) de lo cual existe abundante información bibliográfica y en los yacimientos arqueológicos de las islas, por lo tanto, es verdad que, no hay peor ciego que el que no quiere ver. Las fuentes clásicas griegas y romanas hacen referencias a las Islas Canarias, de las fuentes cartaginesas no han quedado referencias debido a que las bibliotecas de Cartago fueron totalmente destruidas por los romanos, práctica que después han seguido otras culturas invasoras -como es el caso de Castilla con Canarias-, es más que probable que las Islas perdieran el contacto comercial y cultural con Cartago, y posiblemente con fenicios de Gadir debido a las consecuencias derivadas de la denominada tercera guerra púnica, de 146-149, que termina con el aniquilamiento de Cartago, los romanos se apropian del imperio territorial y comercial cartaginés y sigue explotando las factorías fenicias de Canarias como tendremos oportunidad de ver más adelante. (Foto: Cártago/Túnez)
Los imperios surgen y se desmoronan y Roma no fue ajena a esta ley, así cuando se inicia el ascenso del cristianismo, éste consigue el desmembramiento y posterior desaparición del imperio romano, como consecuencia de ello Europa se ve sumida en un proceso de retroceso cultural y espiritual y paulatinamente se va implantando una era de oscurantismo que duró desde la alta a la baja edad media. Durante ese largo periodo los pueblos europeos no sólo perdieron el contacto con otros pueblos sino que incluso perdieron la memoria de los mismos, quedando no obstante algunas referencias recogidas por algunos geógrafos poetas e historiadores, pasando en todo caso a formar parte del mundo de las mitologías y las leyendas, como es el caso de las Islas Canarias.
Durante ese largo periodo de oscurantismo en que estuvo inmerso Europa, el primitivo pueblo canario al verse privado de los aportes de determinadas materias primas del exterior, no tuvo mas opción que adaptar su tecnología a las materias primas que les ofrecía el entorno natural y que eran básicamente la piedra, el barro, la madera, el hueso, las pieles y las fibras vegetales propias del país, pues en las islas no existen minas de metales factibles de ser manufacturados artesanalmente, desarrollándose esta cultura material propia elaborada a partir de estos elementos naturales. Esta cultura material es la que encontraron los invasores europeos cuando llegaron, cultura adaptada además a la especial orografía y condiciones medio-ambientales del territorio, así como a los principios de la economía de subsistencia, pues una economía de acumulación y exportación no tenía razón de ser en aquellas condiciones de aislamiento. Con todo, esta cultura material no se diferenciaba mucho con las existentes en amplios sectores rurales de los pueblos de la península Ibérica. En cuanto a la cultura moral, social y espiritual, como hemos dicho, superaba en mucho a la de doble moral que portaban los invasores.
Los conquistadores siempre insistieron -y sus herederos ideológicos continúan haciéndolo- en el supuesto estado neolítico de la cultura guanche como un medio más para justificar la colonización y explotación del pueblo sometido, teniendo además el apoyo incondicional de la iglesia católica, la cual no sólo cristianizó por decreto a la población a cambio de permitirles conservar la cabeza para que fuesen piezas de esclavos, sino que participó activamente en este comercio de seres humanos como medio para el enriquecimiento de los clérigos y para, entre otras cuestiones, construir templos (dedicados a su dios de supuesto amor y bondad), algunos de los cuales se han conservado hasta el presente.
Retomando el tema de la presencia fenicia en las Islas Canarias, veamos algunos de los planteamientos científicos expuestos por el prestigioso catedrático de la Universidad de La Laguna y director del Museo de la Naturaleza y el Hombre del Cabildo Insular de Tenerife, don Rafael González Antón:
"...Para ello es necesario adoptar unas nuevas bases críticas (que permiten) la desmitificación de (ciertos) paradigmas historicistas que, sin integrar el proceso histórico tartésio y fenicio occidental, han convertido a lo greco latino en modelo unívoco de civilización. La desmitificación, en suma, de la historia que se venía contando desde la perspectiva de la ecumene griega y del Mare-Nostrum de los romanos, pero no desde las perspectivas complementarias del mar tenebroso, ni desde ninguna vocación atlántica.
El proceso histórico fenicio occidental significado en torno a Gadir, si algo tiene en común con el proceso histórico tartesio es su vocación atlántica (Arteaga, 1994:24 ).
Este planteamiento nos lleva directamente a buscar el lugar de origen y el momento del poblamiento canario dentro del proceso colonizador fenicio-púnico que se lleva a cabo en el Mediterráneo occidental y en el Atlántico durante el primer milenio a.C." (González Antón et al, 1998:49-100).
Esta nueva perspectiva nos permite emitir una serie de hipótesis instrumentales que nos van a facilitar el camino hacia el entendimiento de nuestro pasado más remoto. Frente a la visión de prehistoria plana o única que aún se viene manteniendo ya las dificultades por vertebrar temporalmente la secuencia prehistórica, creemos que en la protohistoria del Archipiélago hemos de distinguir cuatro periodos:
A) Un primer periodo de frecuentación y posterior poblamiento e intercambio cultural entre los pueblos trasplantados y sus trasplantadores y que tiene sus orígenes a lo largo del primer milenio a.C.".
B) Un segundo periodo, de tránsito hacia la autarquía, caracterizado por el abandono de los contactos con las poblaciones foráneas.
C) Un tercer periodo de aislamiento y, por consiguiente, de reestructuración política y social, que da lugar a lo que nosotros llamamos ahora propiamente Culturas Canarias.
D) Y, por último, un cuarto periodo, presente de forma desigual en las distintas islas y que comenzaría con la frecuentación de los mares insulares por navegantes europeos a partir del siglo XI. (González et al. 1998).
"El primer periodo señalado podemos dividirlo en diferentes fases: frecuentación de los mares y descubrimiento, poblamiento e intercambio cultural entre los pueblos trasplantados y sus trasplantadores. Dado el estado actual de los estudios arqueológicos en las islas" resulta muy difícil distinguir entre colonización-poblamiento, visitas periódicas y visitas ocasionales. Esta primera fase, en todo caso, no sería lineal ya que estaría sujeta a los avatares históricos que paralelamente están produciéndose en las riberas del Mediterráneo y que se reflejarían en el abandono y posterior ocupación de asentamientos por las mismas o distintas etnias, etc. En todo caso, algunas de las islas pudieron haber estado pobladas cuando sucedieron llegadas posteriores a las fenicio-púnicas ( p. e. la presencia romana). De ser así, nos adentraríamos en un nuevo tipo de colonización que no vamos a tratar ahora.
Por supuesto que en esta fase de la investigación resulta interesante conocer los conocimientos y técnicas de navegación que posibilitan la llegada, pero quedarnos en este punto sería estéril. Únicamente es interesante estudiarlo para conocer si la acción puede ser repetida en veces y en un tiempo comercialmente rentable.
El conocimiento de las Canarias hay que verlo como un largo proceso, donde la localización precede al descubrimiento y el descubrimiento a la explotación. El descubrimiento será el azar lógico de la navegación atlántica, de altura, fenicio púnica. Como bien dice Chaunu (1977:55), aunque referidas al redescubrimiento en el siglo XIV. En parte este descubrimiento fue obra del azar. ¿Acaso no se ha repetido bastante? Pero de un azar lógico, o sea un falso azar, derivado del rápido ensanchamiento de las navegaciones costeras atlánticas. Multiplicación rápida de un gran cabotaje de altura... Se navegaba más a menudo, se iba más lejos, se multiplicaban los viajes. Había más libertad para alejarse de las costas...
¿
Se darían éstas Gircunstancias en la Antigüedad? Trataremos aquí aunque sea someramente la tecnología naval de la época, por otra parte conocida sobradamente, y haremos referencia a aquellos grabados rupestres que recogen algún tipo de barco de la época y que nos podrían dar noticia sobre los navegantes y sus orígenes. Los más significativos los encontramos en las islas de Fuerteventura y La Palma.En el primer caso, encontramos un barco que podría corresponder a un tipo de navío de tradición marinera tartésica, y que es descrito por A. Vieno.
Se trata de una de esas pequeñas embarcaciones que se cubren con piele para proteger la entrada del agua en el interior. Es un sistema de cubrición frente al oleaje que se hace formando con la vela de cuero una quilla que da suficiente seguridad y permite aventurarse a navegaciones atlánticas. La fig.1. presenta este tipo de cobertura para impedir que el agua anegue la embarcación cuando navega en mar abierta. Este tipo de embarcación parece estar representada en la isla de Fuerteventura en los grabados rupestres del Barranco de Tinojay y en el que Amezcua (1995) encuentra la representación de una nave fenicia. El barco votivo de Cerdeña nos proporciona una imagen clara de similares embarcaciones. (fig..2)
En el segundo caso, se trata de dos hippo (Fig.3) uno seguro y posiblemente dos, en El Cercado (Garafia. La Palma) y otro más en el barranco de Tinojay de Fuerteventura (Amezcua,1995), en este caso con la vela cuadrada plegada (Fig.4), lo que ya les proporciona una extraordinaria importancia en el panorama arqueológico de las islas. Su adscripción tipológica nos permite relacionar la isla con el mundo gadirita y con la pesca, propuesta que venimos enunciando desde hace algunos años. Estrabón (11,3,4) nos dice sobre 1os pescadores gaditanos que los pobres jleta ban en unos pequeños barcos a los que llamaban caballos por el distintivo que llevan en la proa y con ellos navegan hasta el río Lixo en Maurusia para pescar, a la par que confirma que eran los que navegaban en más y mayores navíos, tanto por el Mediterráneo como por el Atlántico.
El primer periodo pues pondría en contacto las islas Canarias con las culturas colonizadoras del primer milenio a.C. provocando su poblamiento. La colonización estaría precedida de lo que Moscati ha denominado «fre Las primeras islas conocidas fueron probablemente las de Fuerteventura y Lanzarote fig.2). Su proximidad, en todo caso, nos permite analizarlas como si fueran una sola (Mederos y Escribano, 1997:12). A partir de ellas se irían descubriendo las restantes mediante el efecto steppingstone, que comenzaría con las citadas islas y seguiría el recorrido lógico de la Corriente de Canarias fig.3) en el sentido siguiente: Lanzarote-Fuerteventura, Gran Canaria y donde es posible incluir también a El Hierro. Una vez situados en Graran Canaria, Tenerife sería rápidamente descubierta ya partir de aquí las restantes islas: La Palma, La aomera y El Hierro.
Hay que hacer notar que en este recorrido la isla de Gran Canaria impide la visión directa de Tenerife por lo que hay que remontarla hacia el Norte. A su vez, desde esta isla, Tenerife impide la visión de La Palma y La Gomera. El Hierro por su lejanía no se vería en ningún caso. Es obligado pues llegar a Tenerife para conocer el resto de las islas occidentales (Modelos de Visibilidad y Distancia/objetivo. Las islas con el T/DR más alto son las que poseen mayores posibilidades de ser descubiertas primero) (fig. 2.2). Es pues el Norte de África próximo y las fachadas atlánticas peninsular y africana el espacio que nos interesa para el análisis de la siguiente etapa: el poblamiento.
No es lo mismo descubrir que colonizar. El punto donde se establece la diferencia se sitúa en la necesidad de hacer rentables los viajes mediante la explotación de los nuevos territorios descubiertos lo que requiere de una conexión constante, necesariamente sometida a la ley del provecho económico (Chaunu, 1984: 148 y ss). La ausencia de metales en las islas ha sido el principal argumento utilizado para negar la presencia de poblaciones colonizadoras mediterráneas en ellas, olvidando, primero, que la historia de las islas está ligada a los avatares políticos y económicos de la cuenca mediterránea y fachada atlántica africana y, segundo, que hay otros productos terrestres o marinos que adquieren una notable importancia en la economía mediterránea durante el primer milenio y cuya cantidad y calidad convierte en rentable la explotación de las islas.
Así pues los descubrimientos, sincrónicos o diacrónicos de las islas, pudieron haberse debido a la casualidad, pero su colonización requirió de un acto voluntario que respondiera a una programación previa. La frecuentación de los mares y posiblemente los distintos desembarcos debieron haber servido para evaluar las costas y recursos de las islas y conocer sus potencialidades económicas o estratégicas, y esta tarea no se realiza en poco tiempo. Por otra parte, hay que tener en cuenta el hecho de que una isla fuese divisada o descubierta (sin o con presencia en el territorio y evaluación de su capacidad de carga que no implicaba su colonización inmediata. Hemos de pensar además, que pudo haber existido una colonización animal previa a la humana (p.e. suelta de cerdos y cabras) con el objeto de que ya hubiese animales que garantizaran la subsistencia futura del primer grupo poblador. En todo caso, la colonización (entendida como poblamiento humano) la concebimos como un fenómeno multicausal en el que interactuarían diversas causas hasta generar el proceso de poblamiento (González Antón et al.1995a: 24-45).
Ante la ausencia en el Archipiélago de dataciones seriadas suficientes que nos permitan dibujar el recorrido cronológico, proponemos un modelo aproximativo basándonos en modelos empíricos diseñados para el Mediterráneo y Océano Pacífico y que entendemos, con las debidas correcciones, válido para nuestro caso, ya que se trata de llevar al Atlántico un proceso colonizador que, en los casos fenicio y púnico, habían experimentado con éxito a lo largo de varias centurias en el mar interior (Patton, 1996). No estarían pues, inventando nada especial para las islas.
Antes de iniciar nuestra propuesta sobre la colonización hemos de convenir con M.E. Aubet cuando dice (en González Antón et al.1995a:VIII) que no deja de ser preocupante que todavía hoy algunos autores discutan la viabilidad o no de la navegación fenicio-púnica en aguas canarias... Significativo, porque ningún especialista puede poner en duda ni la capacidad técnica y los conocimientos náuticos de los fenicios para navegar en alta mar, ni los intereses económicos que les movieron a viajar hasta lugares remotos del océano, como Mogador. Además, el establecimiento de Lixus como centro permanente implicaba una navegación regular desde Cádiz en dirección Sur, así como un conocimiento bastante pormenorizado de las corrientes y de los vientos dominantes en la región del litoral Atlántico de Marruecos y Mauritania.
Esta valoración atlantista de la colonización nos parece sumamente interesante y nos permite explicar, sin distorsionar los supuestos teóricos del fenómeno colonizador, el poblamiento de las islas a partir de la misma explicación histórica utilizada para justificar el desarrollo económico pesquero con la presencia de factorías en la fachada atlántica africana." (González Antón et al. 1998.)
Por otra parte, son múltiples las evidencias arqueológicas en todas las islas que atestiguan la presencia feno-púnica en las mismas, no siendo la menos importante los yacimientos con grabados rupestres representativos de las deidades fenicias Tanit y Baal Ammón, así como ánforas de tipología púnica e incluso en la toponimia, de estos aspectos trataremos ampliamente más adelante.
Continuará...
*
Presidente de la Asociación Sociocultural Kebehi Benchomo.Eguerew, wanzegza n 5º akano.
Fuentes consultadas:
El Poblamiento de un Archipiélago Atlántico: Canarias en el proceso colonizador del primer milenio a.C.
Rafael González Antón et al. Revista Eres, Volumen 8, junio 1998:43/100
[1] El término guanche era aplicado solamente a los primitivos habitantes de Tenerife y La Palma, posteriormente, por extención, se aplicó a los habitantes de todas las demás islas, por la misma razón que el término canario, originariamente dado a los naturales de Gran Canaria, se izo extensivo a las demás islas.