PETROGLIFOS Y OBJETOS DE CULTO
DE LA RELIGIÓN GUANCHE (II)
Guaire Adarguma Anez' Ram n Yghasen*
Los Letreros de Balos constituye una de las estaciones de grabados rupestres más espectaculares de Tamarant (Gran Canaria), tanto por el elevado número de paneles que acoge como por que reúne prácticamente la totalidad de la tipología de grabados documentados hasta el momento en Canarias, con la excepción de los espiraliformes, y laberínticos de la isla de La Palma. Conocido desde finales del s. XIX, cuando R. Verneau los publica en 1874, sin prestarles demasiada atención salvo en el caso de los grabados alfabéticos, ha sido objeto de varios trabajos que han ayudado a poner de relieve el extraordinario interés científico-patrimonial que encierra este milenario conjunto rupestre.
En términos generales, según la propuesta de diversos investigadores los motivos representados pueden clasificarse en tres grupos: 1- alfabetiformes o signos de escritura, 2- figurativos o pictogramas, 3- signos geométricos o ideogramas.
En el primer caso, los alfabetiformes, son bastante numerosos y corresponden a caracteres propios del líbico-bereber norteafricano o alfabeto Tifinagh. En su mayoría aparecen formando líneas verticales y como sucede en nuestro continente se relaciona con una escritura silábica, si bien por el momento se desconoce cual podría ser su significado.
El segundo grupo, figurativos o pictogramas, lo integran las representaciones antropomorfas y zoomorfas. Por lo que se refiere a las figuras humanas, en una proporción importante se plasman con cierto naturalismo (insinuación de los dedos, los órganos genitales, esbozo de tocados y vestimenta, etc.), entre estos la inmensa mayoría corresponde a individuos masculinos con el falo exageradamente indicado, pero también se trazan otras figuras de carácter esquemático. En cuanto a los motivos zoomorfos han de considerarse por una parte, las representaciones de lacértidos creados a partir de un trazo principal que figura el tronco, al que cortan perpendicularmente dos o tres líneas a modo de extremidades, mientras que en otro término se encontrarían las representaciones de équidos y jinetes que se pueden organizar en dos grupos diferenciados según el estilo y los convencionalismos que representan. El hecho de que en las islas no hubiera caballos durante la etapa precolonial ha llevado a interpretar que se trata de grabados posteriores a la conquista castellana, aunque también se apunta la posibilidad de que corresponda a la plasmación de un recuerdo que los primeros habitantes de las islas traerían consigo desde sus lugares de origen, en todo caso son muy similares a otros localizados en la Alta Nubia egipcia, los cuales están datados en unos 3.880 años a.d.n.e., como hemos indicado en otro lugar de este trabajo. En cualquier caso, la marcada diferencia de estilos entre ambos grupos hace pensar en distintos autores para cada conjunto.
En tercer lugar se encontraría la categoría de los geométricos, referidos a representaciones abstractas, cuyo significado por el momento los científicos no pueden explicar.
Los motivos son muy variados, aunque algunos se repiten con cierta frecuencia, destacan entre ellos los círculos, semicírculos, óvalos, serpentiformes, cuadriláteros, puntos, líneas rectas, ángulos, cruciformes, triángulos, de los que muchos de ellos están considerados universalmente como representaciones de la Gran Diosa-Madre.
Los tres grupos pueden darse de forma aislada o conjuntamente en un mismo panel.
En cuanto a las técnicas de ejecución la más frecuente es el picado, continuo o discontinuo. En ocasiones algunos de los surcos son posteriormente abrasionados con la intención de dar un aspecto más regular al grabado. Además, aunque en menor medida, también se documentan la incisión y el raspado.
En el estado actual de los conocimientos es sumamente complicado ofrecer una interpretación exacta de este conjunto arqueológico, sí bien la opinión más generalizada lo relaciona con el ámbito de las prácticas mágico-religiosas, orientadas a propiciar la fecundidad, de ahí la presencia de figuras humanas masculinas con los atributos sexuales tan netamente destacados así como los triángulos símbolos de la fecundidad femenina y de la Diosa Tanit.
Como sucede en muchas estaciones de grabados rupestres a los motivos originales se superponen otras inscripciones de distintas cronologías, algunas muy modernas obra de desaprensivos junto a otras de mayor antigüedad.
No hay duda que la Zona Arqueológica del Barranco de Balos constituye un ejemplo excepcional en el panorama arqueológico de la isla de Tamarant y del Archipiélago. Su singularidad, elevado número de paneles grabados, y diversidad de motivos representados, le confieren un elevado interés científico-patrimonial.
Los criterios utilizados para la delimitación del yacimiento de la Zona Arqueológica del Barranco de Balos responden a la concepción integrada de la realidad arqueológica que define a este enclave, constituido por un gran afloramiento basáltico, en cuyas superficies se ha realizado un volumen muy importante de grabados, constituidos, a su vez, por un elevado número de motivos. En este sentido, la delimitación del yacimiento está determinada por la unidad de acogida que se utiliza como soporte para los grabados, cuyas características geomorfológicas les confieren una especial entidad, representando un elemento netamente individualizado en el paisaje.
Además, en este caso, el territorio donde se inserta el conjunto adquiere un relevante protagonismo, constituyendo asimismo un destacado elemento definidor del propio carácter del conjunto arqueológico.
"...Al ir desvelando esa trama escondida entre las nieblas que envuelven el origen y la naturaleza de las más antiguas civilizaciones, nos adentramos con una nueva luz en el oscuro pasado, que nos va conduciendo irremediablemente a una pregunta que es a un tiempo lógica y sorprendente, ésta: ¿La existencia de mitos y símbolos universales indica que en un pasado remoto hubo alguna cultura o civilización de amplio desarrollo, con capacidad para influir prácticamente en todo el ámbito planetario?. Y si existió, ¿dónde se ubicó?, ¿porqué desapareció?
Los mismos mitos nos proporcionan, curiosamente, versiones también coincidentes para responder a estas cuestiones: según ellos existió esa cultura y su desaparición se debió a algún tipo de catástrofe natural.
¿Fue la dispersión, subsiguiente a esa gran destrucción, de elementos culturales y de individuos supervivientes, la causa que ha dado lugar a que ciertas huellas enigmáticas, de similar apariencia y significado, aparezcan diseminadas por doquier, sin conexión aparente, en los lugares más dispares y lejanos de nuestro planeta?.
A esta especie de herencia común de la humanidad, se le ha dado en determinados círculos esotéricos el nombre de "Tradición Primordial". Y lo cierto es que un conocimiento trascendental está contenido en esa Tradición, el cual ha llegado hasta nosotros inserto y en muchas ocasiones fundido en el ropaje de los mitos y los símbolos que los acompañan.
En este sentido, el patrimonio rupestre de la isla de La Palma parece ser un extraordinario muestrario de algunos de los símbolos más añejos y universales de la humanidad, por lo que sospechamos, en buena lógica, que de alguna forma en el pasado las Islas Canarias, en general, y la Isla de La Palma, en particular, estuvieron conectadas a la corriente medular de la historia universal de nuestro mundo, aunque por ahora no podamos determinar fehacientemente si aquí llegó de primera mano o a través de sucesivas y espaciadas en el tiempo oleadas culturales portadoras de un conjunto de enseñanzas al que habían accedido por caminos indeterminados, apenas fragmentos de la sabiduría nuclear de aquellas fuentes originales, en muchos casos diluidos y deformados por el transcurrir del tiempo." (Oscar M. García Rodríguez)
ISLA DE BENAHUARE (LA PALAMA): La casi totalidad de los grabados rupestres que hasta la fecha han sido localizados y estudiados fueron ejecutados mediante la técnica del picado, si bien con posterioridad el surco pudo ser sometido a algún tipo de tratamiento con vistas a regularizar su trazado. Este es el caso detectado por ejemplo en algunos paneles de la monumental estación de La Zarza, donde ciertos motivos fueron abrasionados con algún útil o material abrasivo para eliminar las huellas dejadas por el picado. Sin embargo, lo habitual en el común de las estaciones palmeras es que tales huellas aún sean perceptibles. En función de la distancia que exista entre las huellas dejadas por la percusión podemos hablar de picado continuo o discontinuo y que en ambos casos puede ser profundo o superficial. El primero, siempre forma surcos que varían según la dureza del soporte, lo mismo que los puntos de percusión. En cambio, el picado discontinuo (también llamado puntillado) carece de surco.
La interpretación de los grabados rupestres palmeros es tan antigua como su descubrimiento. Ya en 1752, cuando se localizaron los petroglifos de Belmaco, se determinó que no eran más que "puros garabatos, juegos de la casualidad o de la fantasía de los antiguos bárbaros...".
No serían pocos los que llegan a dudar de su adscripción precolonial; otros los comparan con algún tipo de escritura jeroglífica, y no faltan los que atribuyen su autoría a los fenicios. (Francisco Herrera García)
-
-
-
La Cueva de Belmaco está situada dentro del término municipal de Mazo. Las primeras noticias que se conocen de este hallazgo arqueológico como hemos anotado datan del año 1752, a través de la comunicación ofrecida por el investigador palmero Domingo van de Walle de Cervellón.
Actualmente conforma un parque arqueológico que guarda en su recinto los primeros petroglifos encontrados en las Islas Canarias, de cuyos grabados rupestres geométricos, surgen las primeras teorías sobre el origen africano de los primeros habitantes de Canarias, (cuestión que actualmente en el ámbito científico nadie pone en duda). Posteriormente, han sido halladas otras espirales similares a las de Belmaco propias de la cultura megalítica, en las costas atlánticas. Esta teoría se mantuvo hasta la década de los años 70 del siglo XIX, momento desde el que comienza a tomar cuerpo en el ámbito científico internacional el que los antepasados awaras (palmeros) provienen del Noroeste de África, puesto que se han encontrado en Argelia, el Sahara y Marruecos grabados de espirales similares.
La historia dice que la cueva de Belmaco era la residencia de verano de los jefes Juguiro y Garehagua del cantón de Tigalate. Su importancia no radica tan sólo en que cuente con una estación con cuatro paneles de grabados de tipo geométrico sino que, además, esta gigantesca cavidad cuenta con más de cuatro metros de espesor de potencia estratigráfica.
Ello indica que la cueva de Belmaco fue ocupada por los primeros benahoritas hasta que su cultura fue en parte erradicada con la conquista y colonización de la Isla de manos del mercenario español, Alonso Fernández de Lugo en el año 1492.
En las páginas siguientes vamos a dar un somero repaso a algunos de los yacimientos de grabados rupestres que hasta la fecha han sido catalogados en nuestras islas, algunos de los cuales han sido estudiados por especialistas europeos y a los cuales como es habitual, posteriormente han seguido algunos estudiosos canarios o españoles que de alguna manera están vinculados con la Cultura Oficial en Canarias.
ISLA DE LA GOMERA: Los grabados rupestres tienen notables similitudes con los de Tenerife, en menor proporción con los de Fuerteventura y Lanzarote, y se asemejan mucho a los de las restantes islas. Pero La Gomera (J.F. Navarro, 1996) existen singularidades como, por ejemplo, que cobran gran desarrollo algunos elementos iconográficos. Esos motivos son muy sencillos: trazos rectilíneos en múltiples composiciones; figuras geométricas cerradas, como óvalos, círculos, fusiformes; "dameros"; antropomorfos; otros motivos aparentemente figurativos como los ramiformes; Escritura líbico-bereber, cruciformes; letras y números ya históricos; pequeños motivos que parecen emulación de escritura; barcos de diversas épocas, etc. La mayoría están ejecutados mediante la incisión, aunque también se emplearon el picado y otras técnicas. Son particularmente abundante en el Sur de la isla, donde se concentran entre los 500 y los 900 m.s.n.m., es decir la misma franja que la mayoría de los asentamientos humanos. Pero a diferencia de éstos, se eligieron puntos destacados del paisaje, como peñas, pequeños roques, escarpes, diques, etc., que tienen un control visual directo sobre ámbitos económicos elementales, como son las zonas de pastoreo. (J.F. Navarro Mederos, 2001)
(Continuará)
*Guadameñe. Iglesia del Pueblo Guanche.
Fyakanato n Chinet, wanmayk n 5º akano