ORDENACIÓN DE UNA MAGUADA (SACERDOTISA)
DE LA IGLESIA DEL PUEBLO GUANCHE

Guaire Adarguma Anez' Ram n Yghasen*

La tarde estaba espléndida, una suave brisa procedente del mar acariciaba los rostros de quienes ocupábamos una mancha de arena negra que destaca del entorno de callados que compone el resto de la pequeña playa de Cuatro Chorros en la costa de Punta del Hidalgo.

El sonido de los bucios cubría el ambiente y su eco parecía ser devuelto por invisibles tocadores desde el santuario guanche de La Pedrera, situado en el Roque dos Hermanos. Es indudable que los espíritus de nuestros antepasados aceptaban nuestra presencia y se unían a nosotros mediante un hilo invisible por los largos y graves sonidos de las caracolas que posiblemente sólo podíamos oír a través nuestros espíritus quienes estábamos reunidos para comulgar con ellos y rendir homenaje a su memoria, en este año nuevo.

Frente a nosotros, el Sol moribundo iba descendiendo lentamente hacía el mundo de la oscuridad situado tras la raya que marca el horizonte, su dorada y espléndida figura se ocultaba, haciendo reflejar sus pálidos rayos en la suave superficie de un a mar intensamente azul. En aquel momento una gran estrella fugaz cruzó el firmamento en dirección a la isla de Benahuare, algunos de los presentes aprovechamos para expresar íntimamente deseos de libertad y unidad. Una larga fila de antorchas indicaban y alumbraban el camino hacia el altar, erigido en el centro de la mancha de arena negra, el cual estaba cubierto por hojas de palmeras y flanqueado por dos grandes antorchas que derramaba su luz sobre el mismo, como rescatándolo y protegiéndolo de las zonas de tinieblas. La hoguera sagrada ya alcanzaba su plenitud y, a la luz de la misma, los miembros de la escuela del juego del palo de las Mercedes ejecutaban su arte, en memoria de nuestros ancestros. Sus giros, ataques y defensa suscitaban en nuestras almas sentimientos de pueblo sometido pero no vencido, haciendo renacer en nosotros sentimientos de esperanzas en una pronta libertad.

Al son del sonido de los bucios, los asistente fuimos congregados frente al altar, donde alumbrados por la luz del fuego sagrado y al tiempo que el aire era inundado por el ritmo del tajaraste, el Guadameñe procedía a la imposición de manos a la nueva Maguada, hermana Guajara-Tindaya, formulando el ritual usual en estos actos. Dada la bienvenida como sacerdotisa de la Diosa-Madre a nuestra hermana Guajara-Tindaya, el Guadameñe asistido por el Kanku, hermano Yunes, procedió a prender del cuello de la nueva sacerdotisa el Guatimac, símbolo de su condición y nuevo estado como servidora de la Diosa-Madre.

Acto seguido, en medio de un profundo y respetuoso silencio, la Maguada precedió a la ceremonia de ofrenda de alimentos a los espíritus de nuestros ancestros, en sendos platos de barro ofreció la miel, la sal, la leche y gofio, al tiempo que formulaba la siguiente plegaria:

USTEDES, ESPÍRITUS DE MI ESPÍRITU, QUE MORAN EN LA SOL

ACEPTEN ESTOS MODESTOS PRESENTES COMO PRUEBA DE QUE ESTAMOS EN USTEDES, Y USTEDES EN NOSOTROS.

LES ROGAMOS QUE SUPLAN NUESTRAS FLAQUEZAS, Y EN ESTE NUEVO AÑO, CONTINÚEN CUIDANDO DE DEL AGUA, DEL AIRE, DE LOS ÁRBOLES, DE LOS GANADOS, DEL PASTO, Y DE TODO AQUELLO CON LO QUE LA MADRE-TIERRA NOS PERMITE LA VIDA.

Concluida esta ceremonia, se procedió a la comida de hermandad, la cual estuvo acrecentada con las aportaciones de muchos de los asistentes, naturalmente acompañada de un excelente caldo de la tierra, durante la cual la nota dominante fue la total armonía y hermandad entre los asistentes. Durante la misma se cumplió con el rito del salto de la hoguera y posteriormente con el baño purificador, prolongándose la fiesta de este Año Nuevo Guanche 4º Akano, hasta altas horas de la madrugada. Es de notar que, a pesar de ser día laborable, los actos estuvieron arropados por una gran cantidad de fieles y simpatizantes de la Iglesia del Pueblo Guanche, prueba evidente de que los ancestrales sentimientos religiosos de nuestros antepasados perviven y están arraigados en los más profundo del alma de las actuales generaciones de canarios, a pesar de los más de quinientos años de la imposición de una religión foránea.

* Guadameñe. Iglesia del Pueblo Guanche.
Ciudad colonial de Eguerew, junio de 2004.

¡¡CANARIAS PARA LOS CANARIOS!!