LA EGOCAUSUBLIMACIÓN
Placy G. De Cedeño
Yo Soy la Causa de mi Propia Evolución Espiritual.
1.- Algunas doctrinas filosóficas y esotéricas, al igual que la gran mayoría de credos y religiones se han empeñado en sostener que la humildad –como sinónimo de pacifismo o pasividad– es una virtud, y la más excelsa de las virtudes. Para mí –particularmente– es una solemnísima estupidez. Analicemos: ¿Qué cosa es humildad? Dejarse atropellar de todo el que quiera hacerlo? Sentirse peor que un gusano que se arrastra por la hojarasca? Creerse más pecador que todo los pecadores? Eso es humildad? Y ... ¿A qué conduce esa actitud? ¿A quién beneficia?
2.- Presenciar el deprimente espectáculo de un ser humano que anula en sí mismo la dignidad personal, el amor propio y la vanidad es verse frente a un ente moralmente reptante. Yo creo sinceramente, para que el hombre se supere de su instinto de negatividades y de torceduras necesita recurrir a una concentración de fuerzas mentales y morales que le den una férrea voluntad operante en los campos de la posibilidad existencial, y no es anulando en sí mismo la dignidad, el amor propio y la vanidad como va a conseguir una unificación de fuerzas morales que le permitan superar su debilidad o negatividad mental y moral.
3.- El ser humano necesita saberse y sentirse persona de respeto. El ser humano necesita unas gotas de elogio -administradas de vez en cuando- para halagar su vanidad y que le sirva de estímulo para seguir el difícil camino de su propia superación, para vencer el decaimiento moral que le produce conocer y reconocer sus debilidades o defectos, pecados o como quiera llamárseles.
4.- Debemos tener en cuenta que no es nada fácil eliminar en sí mismo lo que ha constituido una práctica de vida negativa pero agradable que se ha constituido en uso y costumbre, y por tanto, esa costumbre es por su permanente práctica, un hábito o una segunda naturaleza porque ha adquirido fuerza de ley que anula la voluntad.
4.1.- No es fácil desterrar de sí mismo, ideas, opiniones, creencias y prácticas consuetudinarias que han sido adquiridas en la niñez o en la juventud y se han entronizado como actividad y cumplimiento cotidianos en el diario vivir. Es muy común porque es muy fácil que una actividad permanente se transforme en vicio –aún sin voluntad del hombre– y se puede calificar como vicio o negatividad todo aquello que domina la voluntad porque supera las reflexiones consecuentes del análisis constructivo que efectúa el sentido común impulsado por el raciocinio, estimulado por la voluntad y provocado por el rechazo del pensamiento y el sentimiento, según mi parecer.
5.- La Egocausublimación es un sistema oportunamente concebido y tardíamente conocido y revelado por Shikry Gama. Su práctica generalizada habría evitado sucesos humanos lamentables, de común ocurrencia, a las cuales el hombre no se acostumbra. Uno de ellos es la guerra.
6.- ¿Qué es la guerra? Se dice que el hombre es un animal de combate. Aceptado. Se dice que es agresivo por naturaleza. Aceptado. Pero, por qué combate el hombre? Por qué mata? Por qué es agresivo? Cuál es la causa de su agresividad? Si tiramos de un extremo del hilo nos encontraremos con una madeja complicada para terminar en ovillo juguete de gato.
6.1.- Se dice que los hombres se matan por ambición. Esa ambición en un alto porcentaje de aplicaciones no es ambición sino codicia. Tenemos un ejemplo: Defensa del territorio patrio. En primer lugar la delimitación de fronteras en línea imaginaria que no es extraño que al cambiar el curso natural de un río fronterizo resulte una política de zig-zag y empieza el conflicto.
6.2.- Se dice que patria es la tierra donde se ha nacido. Yo diría que patria es la tierra donde se es feliz. No importan las dimensiones, la ubicación, el nombre, el clima o la producción. La dicha y la desgracia no tienen partida de nacimiento ni documentos de identificación. Llegan y se van sin pedir permiso.
6.3.- En un metro cuadrado de tierra el humano vive un mundo de felicidades o se hunde en un abismo de desgracias. Se nace y se muere en un mínimo de espacio vital. Por tanto, el amor patrio es una postura pensante del ser humano adquirida por las experiencias del diario vivir... Y en el caso que nos ocupa, en nombre de la justicia y la equidad, hasta dónde se puede calificar perdonando o condenando al que mata en defensa de lo suyo o al que se defiende atacando a su vez?
6.4.- Hasta dónde se puede condenar a los que mataron para comer y alimentar a los suyos? Hasta dónde puede perdonarse o condenarse al soldado que mata en guerra? Al hombre que más y mejor mata en guerra se le endiosa, hay millares de héroes. Cada pueblo endiosa a los suyos, ensalza sus acciones bélicas, su valor para matar o morir, se le constituye en ejemplo que se predica con excelsas virtudes, se les esclarece como ciudadanos ilustres y se les perenniza como líneas de historia o estatuas como personalidad imperecedera.
6.5.- Los vencidos y los vencedores. Los primeros transmiten el rencor de la derrota, los segundos la embriaguez de la victoria. Y qué son? Hombres. Solamente hombres. Y nada más que hombres sin la menor posibilidad de considerarlos dioses.
6.5.1.- Hay otro aspecto muy digno de consideración para juzgar, calificar y condenar a los que matan. Si nos remitimos a los textos sagrados conocidos podemos constatar que un alto porcentaje de dioses eran guerreros, y si algunos no actuaban en combate lo patrocinaban o lo dirigían desde su lugar de existencia, por lo tanto los "cielanos" (léase habitantes del cielo) dieron el ejemplo y los terrestres lo siguieron. O los terrestres concibieron a los dioses y "cielanos" como peleadores y guerreros por obra y gracia de su característica temperamental de agresividad.
6.6.- Sea uno u otro el caso ocurrido, siempre existe la posibilidad de darle al humano una oportunidad, de señalarle un derrotero de vida espiritual, de enseñarle logro conceptual que le permita construir su vida en la tierra y alcanzar una ubicación de paz espiritual al finalizar la jornada. Para ello la práctica sistemática de usar la voluntad como dirigentes y conductor de cada minuto de vida en busca de una Egocausublimación es el remedio que le dará el hombre la paz espiritual a la que tiene derecho por ser el ente pensante de la creación.
7.- Hablamos de evolución espiritual en un mundo que se debate en la agonía asfixiante de las dudas, en la ola hirviente de las controversias, en la lava huidiza de las investigaciones, es argumentar retruécanos y amamantar utopías. La distorsión lineal de la postura pensante del humano en la diáspora de sorpresas conjuntas, la indefensión frente a lo desconocido, su resistencia a una asimilación rápida, clara y concreta que los confunde y lo cambia de un ser consiente en un neófobo aparente, nos induce a creer que toda labor redentora es incongruente.
7.1.- La inmensa mayoría desiste de cualquier intento o labor de penetración cuando considera las inclemencias de las circunstancias, porque se necesita un espíritu limpio de pavideces para dedicarse a propagar una doctrina que choca con la tradicional que corrige las morbideces y aclara los tecnicismos oscurantistas.
7.2.- Con la eliminación de creencias tradicionalistas que sufrieron el embate de una tormenta provocada por descubrimientos que socavaron la base sustentiva de ellos; con el afán enfermizo de olvidar un ayer que amordazó la expresión de algunas prácticas libertarias; con la ejecución a muerte de las características y valores intrínsecos de segunda naturaleza psíquica que se conservaba por ignorancia supina de su existencia, por haber cambiado a Dios como Dios para reemplazarlo por el Dios dinero, el ser humano se encontró –de improviso–huérfano de posibilidades evolutivas porque se borraron los caminos espirituales con la nieve de la desolación.
7.3.- Para esos largos periodos de orfandad espiritual, para esa gelidez pensante que niega los horizontes de la inteligencia, para esa nube de polvo que paraliza el cerebro hay una prescripción positiva: la Egocausublimación.
7.4.- Cuando el humano vive en condiciones semi-animales, es decir que sólo se ocupa de amasar fortuna y saciar sus apetitos corporales, con poco tiempo disponible para recordar que tiene en sí mismo el espíritu que les anima, cuando se dispone de algunos minutos para leer textos más que frívolos, o repetir una oración con los labios mientras el pensamiento vuela en alas de otros intereses, cuando pasan las horas, los días, los meses, los años entre orgías de intereses y jolgorios de pasiones, el humano se va debilitando lentamente hasta llegar a ser una cosa que camina y no un ser que siente, late y vive.
7.5.- Hay aquellos para quienes llega el minuto de suspenso, el minuto de reflexión, el minuto del pensar profundo. Para ese minuto en nuestra receta, porque hay que dosificarla cuidadosamente hay que vigilar su proceso y hay que ayudar a su cumplimiento. La voluntad de superación moral y mental es la base, es el llamado, y la práctica de ejercicios especiales del yo consigo mismo predispone al individuo para llenar todos los requisitos que encuentre y que lleven y conlleven motivos estimulantes para adquirir la evolución espiritual.
Departamento de Difusión de Documentos de A.P.I.F.D.I.C.
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