La desecación y desertización del Sahara provoco emigraciones en todas dirección de la población asentada en esas latitudes en épocas anteriores al tercer milenio (adc). El clima benigno y las abundantes lluvias de esta zona daban las condiciones para ser el asiento de importantes civilizaciones perdidas cuando comenzó su desertización. Algunos piensan, con cierta justificación, que la mítica Atlántida pudo estar ubicada en la parte norte del Sahara. Las emigraciones se produjesen en tres direcciones principalmente: al norte, hacia la isla de Creta y Grecia por el este; España y las costas del mar de norte por el oeste; y hacia el sur, hacia la cuenca del Niger. Tanto en un lugar como en el otro florecieron culturas muy desarrolladas con cultos religiosos muy similares. En la cuenca del Niger subsisten actualmente restos de estas culturas y religiones en sus formas más primitivas. La permanencia tanto tiempo de estas culturas fue debida principalmente a la gran dificultad que los frondosos e inhóspitos bosques ecuatoriales planteaban a las invasiones externas, y en particular freno la caballería musulmana que en la época de la expansión del Islam llego hasta sus límites por el norte.
Unos ejemplos interesantes que ilustran esta idea del parentesco entre la religión Griega pre-helénica y las religiones africanas del sur del Sahara, es el de los Akanos, pueblo de la actual Ghana, y también la religión de Ifa, de los Yoruba, que es una etnia de la actual Nigeria. Nos centraremos en describir el sistema social de los Akanos, pues el de los Yoruba es muy similar, para ver la similitud con el sistema social imperante en la Grecia pre-helénica y en general en los pueblos mediterráneos antes de las invasiones de los pueblos arios-patriarcales procedentes del centro de Europa.
Entre los Akanos hay varios cultos diferentes que son el reflejo de sistemas sociales distintos y que son fruto de la evolución mayor o menor de los diferentes grupos que los componen. En el que parece más antiguo, se adora la Diosa Luna con el nombre de Ngame. Los atributos de esta Diosa en nada se diferencian de la cartaginesa Tanit, o de la Libia Neith, también son iguales a los de la cananea Anatha o a la griega Athenea. La tradición sobre Ngame la hace madre de los cuerpos celestes (estrellas y planetas), de los animales y de la humanidad. La sacerdotisa de Ngame es la Madre de todo su pueblo, tribu o nación, su guía y su juez.
Cuando aparece una inestabilidad o tensión social de cierta envergadura, que puede ser debido a una sobrepoblación, a luchas políticas, etc., el partido perdedor deberá abandonar el reino, pero lo hará dirigido por una princesa de sangre real. Esto debe hacerse así pues solo las princesas reales pueden canalizar la magia de Ngame (magia lunar) y bajo su mando el grupo se asienta en otro lugar. Este proceso dio lugar a diferentes federaciones de ciudades-estado, similares a las que se encontraban en la Grecia pre-helenica.
Un segundo tipo de culto, que se supone más moderno que el anterior, resulta de la fusión entre los pueblos Akanos que hemos descrito antes con tribus de pastores patriarcales del Sudan, que poco a poco fueron emigrando hacia zonas más ricas en pastos a medida que África sufría el mayor desastre ecológico del planeta como fue la formación del desierto del Sahara. Estas tribus de origen sudanés eran adoradoras de Odomankona, una forma de Dios-padre que refleja su carácter patriarcal. Estos pueblos habían tomado de los sumerios la semana de siete días dedicada a los siete dioses planetarios o titanes. Estos cultos se introdujeron entre los Akanos mediante la formación de parejas o matrimonios entre cada uno de los titanes y alguna deidad femenina local, formando así un conjunto de 14 dioses, por parejas 7 masculinos y 7 femeninos, o bien de siete dioses con un doble aspecto masculino y femenino cada uno de ellos. Esto mismo también se aprecia entre los Yoruba de Nigeria. La aceptación de las tribus patriarcales se condicionó al sometimiento de estas al poder supremo de la Diosa - Madre Ngame o Diosa Luna y por tanto aceptando el poder supremo de su sacerdotisa. Las nuevas tribus debían proporcionar como tributo a la sacerdotisa un compañero anual como Rey-sagrado, necesario para la ejecución de los ritos de la fertilidad.
Al acabar el año, el Rey debía ser ritualmente sacrificado y sustituido por otro, siguiendo el ciclo de muerte y resurrección que vemos en la naturaleza vegetal. Una evolución de este tipo de culto se produce cuando algunos reyes sagrados se sienten suficientemente poderosos para evitar ser sacrificados al final de su mandato anual y de ser un simple representante de Odomankona consortes de la Diosa Luna, pasan a ser un verdadero Dios Luna. Al llegar a este grado de la evolución social, el rito se realiza de una forma fingida, y por un día se entroniza a otra persona que ocupara el cargo del Rey durante ese día, al final será sacrificado como sucedía en el rito del Dios fenicio Baal-Hamman. Una vez sacrificado el Rey sustituto, el verdadero Rey podía reaparecer de nuevo y reinar otro año.
El grado mas evolucionado de este sistema social es el de algunas tribus donde los Reyes-sagrados han conseguido tantas adhesiones o lealtades, (fruto de su prolongado mandato o bien por que los emigrantes han conseguido imponerse a los nativos por la fuerza) que consiguen eludir su sacrifico ritual y perpetuarse. Es entonces cuando se proclaman Dios-Sol, (como hizo el faraón egipcio Akhenaton), independizándose por completo de toda dependencia tutelar de la Diosa Luna y se inician las dinastías patriarcales. A partir de este momento la Luna pasa a ser una deidad inferior y ya nadie podrá discutir el poder del Rey-Sol; el resto de los dioses planetarios, en cuanto que representantes o estandartes de los diversos gremios o estamentos de la sociedad, tienen que rendir obediencia al nuevo Rey-Sol , del mismo modo que antes tuvieran que hacerlo a la Diosa-Madre-Luna. Es llegado este momento de la evolución social que se abre camino libre para el monoteísmo masculino y aparecen dioses "creadores", capaces de "construir", "formar" un universo mediante algún esquema que englobe alguna forma de racionalidad; no "procreadores", es decir capaces de "parir" de forma espontánea un universo en forma "mágica" sin esquema ni artificio lógico, como se supone que es la capacidad procreadora de la mujer, tal y como se evidencia en el momento del parto.
Este proceso o evolución en parte social y en parte política se pone de manifiesto en muchos de los mitos que nos han llegado hasta nosotros de la antigua Grecia, un ejemplo que lo ilustra es el del segundo nacimiento de Athenea. Como se sabe Athenea, la diosa de las artes, la técnica. etc., era de origen libio-bereber y paso a Grecia quedando como patrona de Athenas después de luchas civiles entre diversos partidos. Athenea era hija de Metis, la Titaníde del 4º día, la diosa prehelénica que se había emparejado por la similitud de sus atributos con el Titán del 4º día (miércoles, o cuarta feria), Mercurio o Hermes. Esto viene a significar que la cultura y la técnica, atributos de Athenea eran de origen prehelénico y titánico (fusión de los conocimientos que tenían los habitantes nativos y los emigrantes de Asia menor de religión astral). En el mito Olímpico ( es decir en la redacción del mito como se hizo tras la derrota de los Titanes por los Dioses, una vez el poder de las tribus arias patriarcales es asegurado), Zeus se traga a Metis y Athenea renace de la cabeza de Zeus, dicho con otras palabras, los aqueos (Zeus) hacen desaparecer todo rastro de culto de Metis, una vez que sus partidarios han sido derrotados tras la guerra civil, pero perdonan a Athenea, pues había traicionado a los Titanes y ayudado a Zeus en esa guerra. Pero para no dejar rastro de la dependencia, ni siquiera intelectual, de Athenea respecto de su madre autentica Metis, además de la sustitución del sacerdocio femenino que era tradicional en el culto de Athenea, por otro masculino, elaboran la falsa astucia teología del segundo nacimiento de la diosa a través de la cabeza de Zeus, es decir que la nueva vida que se concedía a Athenea quedaba justificada como fruto de ese renacimiento, precisamente a través de la cabeza de Zeus y no de otro órgano biológico mas apropiado al caso, como diciéndonos con toda claridad, determinación y patriotismo ario, que los conocimientos y la cultura que debía patrocinar y expandir la nueva Athenea, eran arios pues procedían de Zeus, no de Metis ni de ningún otro origen titánico. Esta reelaboración o falsificación descarada de la historia de Athenea no tiene otro objeto que mostrar el poder ario patriarcal supremo sobre el matriarcal (Metis) y marca el punto de culminación de la evolución entre el ocaso del poder femenino y el surgimiento del poder masculino que se ha simbolizado con la evolución entre el culto a la Diosa Luna y su sustitución por el Dios Sol en diversas culturas cuya relación parece más ilustrativa.
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