EN CANARIAS, LOS CARNAVALES ESTE AÑO SE PROLONGAN HASTA EL 14 DE MARZO

Eduardo Pedro García Rodríguez*

Al principio y según la mitología griega las fiestas de Carnaval estaban dedicadas al Dios menor Momo

Era hijo de Hipnos y de Nix o de Eris. Momo era el dios de las burlas, los chistes y las bromas. Se encargaba de corregir con sus críticas, aunque sarcásticas, a los hombres, y también a los dioses. Se le consideró especial protector de los escritores y los poetas. Una vez bromeó acerca de unos inventos que habían creado Poseidón, Hefesto, y Atenea. Poseidón había creado al toro y Momo se rió de él por haberlo hecho con los cuernos mal colocados. De Hefesto se mofó porque a su obra, el hombre, le faltaba una ventanilla en el corazón para poder conocer sus intenciones y pensamientos secretos. A Atenea la criticó sardónicamente porque la casa que había construido era demasiado pesada si el propietario quería trasladarse a causa de unos molestos vecinos. También se cuenta que se burló de Afrodita porque hablaba mucho y porque sus sandalias hacían mucho ruido al andar.

Estas mofas de los dioses fueron las últimas que toleraron a Momo, que, rápidamente, fue expulsado del Olimpo. Momo es representado con un cetro que tiene forma de cabeza grotesca (el símbolo de la locura) y con una máscara o antifaz, que según diferentes versiones, levanta de los rostros de lo demás, o del suyo propio. La cuestión es cuando empezará Momo a mostrar los verdaderos rostros de los políticos canarios...

Las antaño entrañables fiestas de los Carnavales, desde que han sido institucionalizadas por los poderes coloniales han perdido la frescura y espontaneidad que le caracterizaban, el pueblo -auténtico artífice de las mismas- ha sido desposeído de su tradicional protagonismo, pasando de ser actor principal a una situación de simples comparsas. Es, cuando menos, lamentable ver como gran parte de la sociedad canaria se transforman en peones gratuitos de un macro espectáculo pensado, diseñado y dirigido, hacía unos fines económicos predeterminados y encausados a engrosar los bolsillos de los de siempre. Así, el sistema a transformado unas fiestas que eran -y son- la válvula de escape de un pueblo oprimido, y mediante las cuales denunciaban de manera bufa, poniendo de relieve las injusticias y arbitrariedades de que eran -y somos- objeto, por parte de la burguesía dependiente, ésta, que siempre se ha distinguido por su mentalidad mercantilista, no tardó mucho tiempo en crear los medios necesarios para dirigir y controlar un medio de expresión popular que no han podido erradicar, pero si despojar de su talante espontáneo, desmarcándolo de las calles y centrándolo en determinados reductos, donde, entre otras cuestiones, es más fácil para los feriantes extranjeros extraer la plusvalía de las fiestas, desplazando a los feriantes canarios, al pujar de manera desmedida por los puestos a ocupar, ya que éstos generalmente vienen cargados de jamones pata negra y regresan con otra carga de Whisky y cigarrillos rubios, todo ello con el beneplácito de las autoridades, quienes transforman a los seguidores de las Saturnales en tributarios del becerro de oro, de quien ellos son los Sumos Sacerdotes y únicos administradores.

Hasta hace poco más tres décadas, las murgas -conjuntos corales de corte humorístico- que si bien son de inspiración extranjera, fueron rápidamente asumidas por el pueblo canario, especialmente por el tinerfeño, como vehículo de crítica durante las fiestas de don carnal hacía la burguesía dependiente y corrupta, que siempre han dominado el panorama político en esta colonia. Eran temidas y odiadas por sus crítica ácidas y abiertas, por ello no era infrecuente durante la dictadura franquista, y en torno a las denominadas fiestas de invierno, ver a la policía persiguiendo a los conjuntos murgueros por la calles de Santa Cruz y otras localidades de la isla de Tenerife, y suponemos que en las demás islas. En la actualidad éstas han sido debidamente "domesticadas" e instrumentalizadas por diferentes opciones políticas españolas y españolistas, sirviendo como amplificadoras de los mensajes de los grupos de presión patrocinadores de las mismas, perdiendo en parte la vocación de crítica espontánea que les caracterizaba, siendo incluso algunas de ellas el instrumento usado por la burguesía para fomentar el odiado pleito insular. Aún así, hoy podemos contemplar como los políticos asisten a los concursos de murgas y aparentemente aceptan de manera estoica y con cara de circunstancias algunas críticas que éstas vierten sobre la gestión de los mismos, posiblemente les ayuda a pasar el mal trago el pensar en los beneficios que el espectáculo generará para sus bolsillos, y posiblemente aplicándose la máxima de que, "sarna con gusto no pica".

Las fiestas de Carnaval en Canarias, están instrumentalizadas y politizadas, hasta el punto de que las han convertido en tema de Estado, llegando incluso a formar parte del sistema educativo que el gobierno español impone en nuestras islas. Así tenemos que en los colegios de las islas, especialmente en los de primera y segunda enseñanza, si bien no se imparten con la amplitud y profundidad debidas clases en torno a la Geografía, Historia e Etnografía de Canarias, sí se fomenta en los niños la asunción de las fiestas de Carnaval como un tema de interés nacional, celebrándose en los mismos fiestas carnavaleras, y premiándose a los enseñantes -no pocos de ellos españoles- con una semana extra de vacaciones por el interés puesto por los mismos en que los niños pasen a engrosar el amplio rebaño de borregos al servicio del sistema, en que han venido convirtiendo a nuestro pueblo.

Este año el Carnaval en Canarias se va a prolongar, pues la final del tradicional prácticamente coincide con el carnaval de los políticos, quienes ya están sumamente atareados con la puesta en escena de su festival cuatrianual, donde con diferentes escenarios todos interpretarán exclusivamente un mismo guión escrito en Madrid, para el festival de las elecciones que España celebrará en su colonia del norte de África, dando lugar con ello a que sus capataces en esta finca muestren su grado de servilismo y fidelidad a sus amos, para así poder premiarles manteniéndoles en el empleo durante cuatro años más.

*Secretario Insular de Prensa y Documentación de A.P.I.F.D.IC.

Ciudad colonial de Eguerew, febrero de 2004.