MALDITOS EXTRANJEROS ESPAÑOLES
Por
Fructuoso Rodríguez Díaz *Los esbirros vendepatria que continúan ejerciendo en el mal llamado Gobierno de Kanarias, como los que defienden los intereses de este Archipiélago situado en el océano Atlántico, última colonia del Estado español, siguen engañando y confundiendo a este pueblo que lo único que necesita es tener una información seria, comprometida y veraz de los desmanes que reiteradamente se siguen cometiendo, con la única finalidad de engrandecer su propio patrimonio.
Los independentistas kanarios, los únicos que hemos venido diciendo por medio de denuncias, con los consiguientes riesgos de ser amonestados, incluso con despidos arbitrarios como le sucedió al patriota Dn. Alfonso 0'Sanahan, de profesión periodista.
España, como país extranjero que sigue a lo largo de cinco largos siglos dominando Kanarias bajo la mordaza, impidiendo que los kanarios nos pronunciemos por exigir nuestras reivindicaciones de libertad y de justicia; sus respuestas son las de enviarnos más godos para poder desplazarnos de nuestros puestos de trabajo y así seguir emigrando a otros lugares para poder sobrevivir. Los 500.000 godos españoles que residen en nuestro territorio avalan mis afirmaciones. Los esbirros, que bajo engaños siguen en la CoCa hablando de inmigración, solo les preocupan esa pobre gente que viene en pateras huyendo de la miseria, el hambre y las guerras que se generan en sus países, están haciendo exactamente lo mismo que hicieron los kanarios del siglo XVI y posteriores, que con el llamado Tributo de Sangre, los obligaban a salir de su propia tierra.
Estos malditos godos españoles, que viven ilegalmente en Kanarias, se atreven a decir que los independentistas kanarios somos racistas y xenófobos, cuando en la realidad son ellos los que constantemente embisten de forma bestial contra los de fuera, incluso contra su raza gitana.
Ya los kanarios estamos hasta el mismo gorro de tanta explotación, de tanta marginación y de imponernos las reglas de su juego. Se acabaron los buenos modos, las tolerancias, las perogrulladas y la hospitalidad. Los kanarios que sentimos de verdad el orgullo de serlo, sentimos repugnancia por la presencia de esta lacra dañina que viene aquí, sin importarle el daño que se nos hace. Si, por manifestarme en estos términos, me tildan de "racista y de xenófobo", confieso que lo soy. Y, además, animo a todos los patriotas, que abiertamente piden la liberación de Kanarias, a que no tengan nada que temer porque se nos califique de lo que ellos son. SOMOS RACISTAS Y SOMOS XENÓFOBOS, porque han sido ustedes, los godos, los que han provocado que seamos excluyentes. Si no están en disposición de soportar nuestras reivindicaciones, que las consideramos justas y legales, váyanse, agarren la maleta, metan sus trastos, y no vuelvan más.
Kanarias, con petróleo o sin él, pronto será una nación libre y soberana dentro del concierto de las naciones libres del Orbe.
En las próximas elecciones que se avecinan, los kanarios no tenemos que votar a ningún partido; todos ellos obedecen órdenes de Madrid, siendo, por lo tanto, unas elecciones antidemocráticas y fuera de la Ley. Kanarias tiene que demostrar al mundo que, en este territorio colonizado, explotado e invadido por los godos que llegan por pateras aéreas ocupando 397.000 puestos de trabajo de los 500.000 puestos que se generan, ocupando los kanarios solo 103.000 puestos, reivindica por su independencia.
Se nota en el ambiente donde nos movemos, que los kanarios están despertando de su largo letargo, ya se nota el desconcierto y el nerviosismo que reina entre esos godos españoles que ilegítimamente ocupan nuestra Patria afrikana.
España, está forzada a tener que ir desmantelando todo su sistema represivo empleado en Kanarias, para que termine su dominio colonial en la primera colonia que sometió por la fuerza de las armas sobre un pueblo, que sí, le ofreció su solidaridad y su bienestar, recibiendo a cambio la esclavitud y el genocidio.
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COLECTIVO CULTURAL ALMOGAREN GUANCHELUCHAR POR LA LIBERACIÓN DE LA PATRIA ES VIVIR EN LA ETERNIDAD