Los niños cubanos

Los niños cubanos que no están en edad de escolarizar no permanecen tirados por las calles como los de Ecuador, Venezuela, Guatemala o Colombia, por ejemplo, sino que, por el contrario, sus maestros los recogen a diario para que sus padres vayan al trabajo, llevándolos a los Círculos que son un sucedáneo de las guarderías de aquí. Con los otros niños que están en edad para entrar en las escuelas públicas o en los institutos pasa otro tanto, y con su uniforme limpio y una alimentación más que suficiente se instruyen bajo la custodia de profesores y maestros que de vez en cuando los llevan a visitar museos y bibliotecas o cualquier otra oferta patrimonial de la que Cuba es rica. Estos maestros sirven de guía y les muestran el paso de la historia por la isla, así como sus calles y barrios para estimular el conocimiento de sus raíces y dimensiones humanas.

Muchos niños que están en edad escolar en Méjico, Venezuela, Guatemala, Ecuador o Brasil son componentes de bandas para el asalto y hasta para el asesinato; no solo son "los niños de la calle" los que son perseguidos para exterminarlos por los escuadrones de la muertee sino que dejando atrás los tugurios, fabelas o ranchitos se adentran en las ciudades y empujados por el hambre y la miseria son capaces de acabar con la vida de cualquiera por un poco de dinero, por unos tenis o por un reloj de pulsera. Sin ir más lejos ahí tenemos las recientes imágenes de Argentina sometida al pillaje y al asalto de la propiedad en conde se veían adolescentes capitaneando la revuelta.

Viene todo esto a cuento porque, efectivamente, Cuba es un país poliédrico, de muchas caras, pero ésta que comentamos, la de la enseñanza y la de la escolarización total y universal es ejemplarizante pare el resto de América Latina que languidece en la miseria y en el más puro analfabetismo. Y no es que se pretenda poner a Cuba en el punto más alto de la educación y de la preocupación que tiene el estado por los niños y la juventud, pero lo que sí está claro es que es un fenómeno sociológico-político que llama la atención y del que se hace caso omiso por los detractores de un régimen como el cubano que si bien está sometido al vituperio y a la chanza de muchos sigue siendo toda una referencia en lo concerniente que en la isla no exista la delincuencia juvenil que azota las calles neoyorkinas o cualquier otra de América Latina.

Se dirá, claro, que la enseñanza cubana esta bajo el influjo de las doctrinas y consignas políticas establecidas, y ante esto habrá que decir: como en cualquier sitio donde los libros que ponen delante de la juventud están, asimismo, mediatizados por las propagandas establecidas o por la ausencia de muchas páginas que son fundamentales y que el control de los poderes públicos hace posible que estos cambien de un año para otro, se aumente el negocio de las librerías y, lo peor, se moleste el intelecto con farragosidades que impiden un desarrollo armónico de la personalidad del niño.

Se dirá también que en todos sitios se cuecen habas pero siempre será preferible una educación con adoctrinamiento y tener a los niños en la escuela o en el instituto que permanecer día tras día en la calle perfeccionando el clan y la pandilla para ser futura carne de cañón de las cárceles, cuando no piltrafas humanas descuartizadas por la droga y las miasmas que es lo único que les oferta parte de una sociedad que llamamos democrática y valedora de los derechos humanos.

Juan Jesús Ayala