LOS INDEPENDENTISTAS BUSCAMOS LA UNIDAD

Almogaren Guanche

Los canarios independentistas somos los únicos de nuestra sociedad que venimos luchando por conseguir la unidad social, económica y política de todos los ciudadanos que conformamos este pueblo colonizado y explotado por un Estado europeo.

Desde que el dictador Primo de Rivera, promulgara por medio de decreto la división regional, cuya única capital era Tenerife, dividiéndola en dos capitales, una en Gran Canaria y la otra en Santa Cruz de Tenerife, hecho ocurrido en el año 1.927, los godos han encontrado su mejor caldo de cultivo para difamarnos y descalificarnos con sus groserías.

Esta división sirvió a los foráneos españoles para arengar a los canarios de una y otra provincia, con la única y exclusiva finalidad de que entre los habitantes de cada isla sus relaciones no sean cordiales.

El grancanario Fernando del Castillo puso todo su empeño y toda su influencia a fin de que el dictador Primo de Rivera, a través de un decreto, la hasta entonces única capital que residía en Tenerife, quedara dividida en dos capitales. Una capital sería la de Tenerife y la otra se denominaría Gran Canaria.

Por aquella fecha, un insigne canario que llegó a ser nombrado Ministro de la Guerra cuando los mambises cubanos se enfrentaron a la metrópoli española exigiéndole la independencia de la Perla del Caribe, se mostró contrario a tal división, argumentando que la división solo serviría para debilitar las exigencias de los canarios en Madríd. Este insigne militar, que nació en Gran Canaria, fue un gran valedor y defensor de todos los canarios. Dn. Nicolás Estévanez y Murphy, al conocer a Tenerife y a su gente, se estableció en la calle de La Noria, nº 7, de esta capital, donde compartió su vida con el resto de sus hermanos adquiriendo una finca en Geneto, donde pasó gran tiempo de su vida.

Dn Nicolás Estévanez, conoció en Cuba al sanguinario Valeriano Weyler Nicoláu, perseguidor incansable del que fue Padre de la Patria Canaria, Dn. Secundino Delgado. Dn. Nicolás, al conocer las "virtudes" del sanguinario Valeriano, le dedicó una acertada poesía donde quedó reflejada con sus descalificaciones todos sus "valores" durante el tiempo que luchó en contra de los cubanos a fin de que España siguiera conservando su colonia. Una vez terminada la guerra en el año 1.898, con la derrota de España, el enano de Weyler, fue nombrado como Capitán General de Canarias, con residencia en Santa Cruz de Tenerife. Este sujeto asesino de niños y perseguidor de Secundino, se le concedió el título de Marqués de Tenerife. Para mayor escarnio de todos los canarios, aún hoy, una de las plazas más emblemáticas de Canarias, lleva el nombre de PLAZA DE WEYLER. Los independentistas canarios estamos esperando a que llegue un alcalde que tenga la suficiente gallardía y coraje y haga desaparecer ese nombre que tanto daño ha hecho a la humanidad, en especial a Canarias.

Los godos españoles afincados en Canarias, hasta hace unos años atrás, se divertían achuchando a nuestra gente para difamar de los otros habitantes de otras islas. No hace muchos años, cuando los canario de Fuerteventura por diversos motivos tenían que trasladarse a G. Canaria, lo abucheaban y lo degradaban. Cuando un ciudadano de la Gomera se trasladaba a Tenerife, se lo hacían pasar mal con descalificativos insolentes. No digamos nada sobre los isleños de G. Canaria y los de Tenerife. Se dio la terrible circunstancia, una vez que se obtuvo la división regional, que si un alto mandatario de Madríd llegaba primero a Las Palmas, tenía que regresar a España, porque en Tenerife no lo recibían. Lo mismo sucedía a la inversa. Cierto día, llegó al comercio que tengo en propiedad una señora que ya conocía de la Gomera, y al preguntarle cómo estaba la isla, ésta me respondió que estaba confundido, "yo no soy de la Gomera". Señora, le reproché, ¿por qué niega usted a su patria?, sepa usted que la Gomera es una de las islas de Canarias más hermosa y más linda. Debe considerarse orgullosa de haber nacido en una isla que por la hidalguía de sus habitantes, en tiempo de la conquista de los españoles, nunca se entregó a los invasores godos. La señora, me agradeció los elogios que le hice y a partir de esa fecha me hablaba con orgullo de su Gomera.

Como es sabido, durante las fiestas de Carnaval, son en especial los godos los que arremeten en contra de nuestra gente. Y, para dar por terminado este historial, quiero denunciar a la Comisión de Fiestas de los Carnavales de Tenerife, que prohibe a las diferentes Murgas, a las que van a concursar, para que no se hable de los temas relacionados con la colonización de Canarias o que expongan temas ofensivos a los godos que nos roban el pan y la sal. Pero, la Comisión de Fiestas, si los temas que se exponen son para ofender la dignidad de los canarios de G. Canaria, entonces, carta blanca.

LUCHAR POR LA PATRIA ES VIVIR EN LA ETERNIDAD