Agencia Kanaria de Noticias

20 Agosto 2003

Familia Rodríguez

Acoso y maltrato a Independentistas (I)

Podemos, de hecho lo estamos haciendo, recopilar un amplio dossier de los maltratos empleados como acción estratégica que se repite continuamente por parte de la policía y otros cuerpos de ocupación españoles, contra los patriotas más revolucionarios de este País del noroeste africano.

El caso que empezamos hoy a tratar es el acoso, maltrato, secuestro y negación de derechos fundamentales que, los españoles, utilizaron con intención de frenar las actividades de una Asociación Cultural: Almogaren Guanche.

"La patria de los canarios es tierra de verdes peñas, siete estrellas en rosario lleva la bandera isleña.

Los antiguos de Canarias pelearon con gran valor, defendiendo a su patria del español invasor."

Así rezaban las primeras coplas de una serie de trece que conformaban la totalidad cargada en un folio. 500 folios iguales fueron colocados en el mostrador del Bazar Rodríguez, en la avenida de Taco, al principio de Marzo de 1979. Se trataba de unas coplas, presumiblemente de Hermógenes Afonso de La Cruz (Hupalupa), que no estaban firmadas, y fueron suministradas por el anteriormente citado, en silencio, sin comentario alguno sobre el tema.

"El 7 de marzo corriente inspectores de policía han intervenido en un bazar propiedad de Fructuoso Rodríguez Díaz cuarenta y cuatro folios xerocopiados de un poema popular en cuyas estrofas se contienen alusiones a la independenciade Canarias y frases tales como "el español invasor", "los españoles que se marchen", "no queremos se esclavos de gobiernos españoles", "a la guerra por la patria independiente", "español márchate fuera", etc. Teniendo conocimiento Fructuoso del contenido del poema que era distribuido entre los clientes del bazar." (Sumario 22-79, Auto de procesamiento de Fructuoso Rodríguez Díaz, 10 de Marzo de 1979)

¿De que forma llegaron hasta usted las coplas de referencia?

Fructuoso Rodriguez Díaz: "Cierto día, estando al frente de mi negocio en el bazar, que entonces se denominaba Bazar Rodríguez (hoy, Almogaren Guanche), estando muy ocupado con los clientes, advierto la llegada de Hupalupa el cual después de saludarme dejó un paquete de folios abierto y se va. Cuando habían pasado unas horas me dispuse a enterarme del contenido de los folios y me di cuenta de que se trataba de un poema en el que se expresaba la salida de los españoles de Canarias. Al terminar de leer las estrofas mi satisfacción fue unánime, pues tengo que declarar que sus argumentos eran de mi agrado.

¿Conocía anteriormente a Hupalupa?

Fructuoso Rdgz.: Una de las ocasiones en que, desde Argel, Don Antonio Cubillo se ponía en contacto conmigo a través del teléfono, me comunicó que un gran patriota me iba a hacer una visita. En efecto, no pasaron muchos días cuando por vez primera me visitó Hermógenes Afonso de La Cruz (Hupalupa), para mi desconocido hasta ese entonces. En esa ocasión, Hupalupa y yo, departimos largamente los puntos que como patriotas deseábamos obtener para bien de conseguir la libertad de Canarias, cuyo objetivo principal es la descolonización de nuestro archipiélago. Eso fue antes de dejar el poema en el bazar.

¿Cómo recuerda usted el desarrollo de la acción policial?

Fructuoso Rdgz.: Ya quedaban pocos folios, cuando se presentaron dos agentes secretos y, mostrándome su identidad, me obligaron a que los acompañara. Una vez en Comisaría, en la Laguna, el comisario ordenó mi ingreso en los calabozos. Esto ocurrió el día 7 de Marzo del 79, sobre el mediodía. Al día siguiente, la policía me sacó del calabozo esposado conduciéndome ante el juez. El juez decretó libertad condicional, bajo fianza de 50.000 pesetas, además de obligarme a pagar unas costas de 16.005 que tuve que girar a Madrid. Dos días después, la policía se persona de nuevo en mi domicilio para entregarme personalmente el sumario 22/79, donde además se me obligaba a firmar los días primeros y quince de cada mes. Fueron momentos de mucha presión.

¿Cómo fue el maltrato policial?

Fructuoso: Recibí todo tipo de torturas psicológicas, como privándoseme de dormir, echaban agua en el suelo de la celda, me tenían a dieta, me interrogaron en varias ocasiones… la última vez de comisaría justo antes de llevarme al juzgado; también me llevaron a una habitación oscura donde me sacaron fotos por doquier y me tomaron las huellas dactilares. En los calabozos me tuvieron incomunicado.

El 7 de Marzo de 1979, se desarrollaba el primer acto policial contra Almogaren Guanche, cayendo el peso de la "justicia" colonialista sobre la persona de Fructuoso Rodríguez Díaz. Poco más de una año después el colonialismo español se lanza de nuevo a la carga contra la familia Rodríguez.

El 26 de Junio de 1980 se desarrolla una manifestación popular, que había conseguido cortar el tráfico de la carretera La Cuesta – Taco, a la altura del "Bazar Rodríguez", con una improvisada barricada hecha con objetos variados encontrados a pie de calle. Los vecinos reivindicaban sus derechos mínimos, pues llevaban varios días sin agua y estaban hartos de los cortes cada vez más frecuentes que, sin previo aviso, tenían que soportar.

Entre los manifestantes, el joven Lorenzo Rodríguez Morales, hijo de Fructuoso Rodríguez Díaz, debió llamar la atención de los cuerpos de ocupación españoles, posiblemente por llevar una camiseta con la bandera de Canarias. El caso es que primero se detuvo en plena calle a Lorenzo Rodríguez y poco después, en su propio domicilio, a Fructuoso Rodríguez, quienes no dudaron en esta ocasión en presentar denuncia por malos tratos, aceptados por el juez de guardia y resueltos con una vergonzosa multa de 5.000 pesetas a sólo uno de los causantes de las lesiones.

¿Recuerda usted la manifestación donde fue detenido su hijo Lorenzo?

Fructuoso: Nunca podré olvidarla. Yo me encontraba en esos momentos en la azotea de mi casa, cuando advertí de la manifestación. Observé como además de la muchedumbre que apoyaba dicha manifestación, la acera de mi casa estaba totalmente ocupada por los manifestantes, entre los que se encontraba mi hijo Lorenzo. Frente a mi casa, al otro lado de la vía, se encontraban dos furgones llenos de policías nacionales.

¿Fue testigo de la detención de Lorenzo?

Fructuoso: Efectivamente. Vi como uno de los policías se dirigió directamente a mi hijo, que llevaba puesta una camisa con la bandera de las siete estrellas verdes, y sin más, con la culata empezó a darle golpes y a empujarlo hacia uno de los furgones. No pude reprimir la rabia y empecé a lanzar improperios contra los policías: "Váyanse a trabajar a una pedrera", "abusadores, colonialistas", "Canarias no es españa", etc. A mi hijo lo llevaron inmediatamente a la comisaría de La Laguna. Yo, recordando anteriores situaciones, me puse en contacto con el estimado, Jose Manuel Villena Quintero, que era un abogado independentista, y le expliqué lo sucedido.

¿Pero también fue usted detenido entonces?

Fructuoso: Sí, efectivamente. A la media hora de la detención de mi hijo apareció la policía por casa, diciéndome que tenían orden del comisario de llevarme a Comisaría, y así lo hicieron. Me presentaron al comisario acompañado de mi abogado, pero casi sin mediar palabra, el Comisario, le hizo saber al abogado que podía abandonar el recinto, que yo me quedaba arrestado y que me pasarían al juzgado al día siguiente.

¿Fue en esa comisaría donde sufrieron malos tratos? Fructuoso: Desde que me quedé solo me bajaron a los calabozos. Allí me desprendieron de muchas pertenencias, incluidas las gafas, y se colocaron en círculo alrededor mío, para iniciar una lluvia de golpes en todas partes que me tiraban de un lado a otro hasta quedar inconsciente. Cuando me recuperé me encontré en el suelo totalmente mojado, y lo primero que oí fue "tiene una hemorragia, hay que traer un practicante", pensé en la posibilidad de que también hubiesen agredido a mi hijo y, efectivamente, así me lo confirmó al día siguiente, cuando nos pasaron al Juzgado.

¿En esta ocasión se prosperó la denuncia de malos tratos?

Fructuoso: Claro: la policía nos "paseó" esposados uno con otro, desde la antigua comisaría hasta el juzgado caminando, cuando llegamos, nada más ver el penoso estado que presentábamos, la propia secretaria fue la que dijo a la policía que se fueran y nos tomó nota de la denuncia que interpusimos contra ellos. El hecho es que Lorenzo había sufrido una agresión con efecto de rotura del tabique nasal y yo presentaba todo el cuerpo lleno de hematomas, como demostraron públicamente las fotografías mostradas por la revista "Archipiélago Canario" que dirigiera en su día Gilberto Alemán.

Durante el juicio, Lorenzo Rodríguez identificó a uno de sus agresores, el policía español Antonio Heras Sánchez, que fue multado con 5.000 pesetas. Mientras que los otros policías quedaron impunes a pesar de los partes de lesiones presentados. La sentencia del juicio contra los represores rezaba: "que los hechos declarado probados son constitutivo de dos faltas de malos tratos comprendidos en el artículo 585 nº1 del código penal". Sin embargo, como ya expusimos, Vicente Déniz Cabrera y Angel Ramos Galindo, los otros policías implicados, nunca rindieron cuenta alguna ante los perjudicados, la sociedad canaria, ni la justicia española… por supuesto que no iba a ser así.